La nueva Reforma Educativa, entre imaginación y realidad

Quince puntos señalados como las principales diferencias entre la peñista y la lopezobradorista, resulta solo en juego de palabras, buenas intenciones y “bella utopía”

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Si comparamos las modificaciones a las leyes educativas de los años 70s a la fecha, las particularidades son sustanciales. Muchas, diríamos.

Lo mismo que ocurre con otros temas, el electoral, por ejemplo, cuya historia de cambios legales, en bien de la democracia, se puede sopesar en toneladas, al grado de que México ha llegado a ser referente mundial como ejemplo para procesos electorales. Y aun así todavía algunos se siguen quejando de la existencia de fraudes.

Pero es probable que en las elecciones futuras o las que están en puerta ya no se obsequien en las campañas, para ganar votos, ni monederos electrónicos, ni despensas, ni tortas ni refrescos, mucho menos gallinas, patos, cerdos (cochinos, marranos, puercos), a menos que ahora sea de manera oficial “porque así lo decidió el ‘pueblo sabio’”.

De lo que no tengo duda es que entre la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto y la de Andrés Manuel López Obrador no existe un abismo de diferencias. Eso si nos basamos en un documento oficial que circula en redes sociales desde finales de marzo en el que se marcan las 15 principales diferencias entre las dos iniciativas aprobadas, una (la “mal llamada…”) ya inexistente porque fue suplida por el Congreso, y días antes por medio de un memorándum.

Pero como es un documento de hace un mes, pues quizá después de las presiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, algo se haya movido. Aunque para una visión general de lo que podríamos ver concluido después de que se envíen y aprueben las Leyes Secundarias, que forman el andamiaje de algunas reformas, sirve de mucho.

Las diferencias, de acuerdo a la lectura de los 15 puntos, existen en un 90 por ciento, sí, pero en la confrontación de ideas, posturas, incluso creencias, que no llegan a figura o que, al menos, ni siquiera tocan alguna instancia, órgano o artículo específico de la ley.

No habrá, sin leerla todavía, y basado en esos 15 puntos, y esperando la Leyes Secundarias, un Reforma Educativa distinta a la del 2013 que llegue a considerarse estrictamente “cuartatransformadora”. Imposible un documento nuevo de principio a fin.

Las tan esgrimidas diferencias entre la reforma “mal llamada…” y la “buena” concluye en meras y frágiles connotaciones de mesa de restaurant, porque ni a lo ideológico se acercan.

Con todo, seguramente la de la semana pasada no es la reforma final, de eso estamos seguros. Así pues, vendrán otras, buenas o malas.

Me supongo que lo matizado en las principales diferencias (los 15 puntos) es el esbozo de lo que se redactó en los artículos de la Ley Educativa, o de lo que se plasmará en el andamiaje legal que viene.

Porque, si no, ¿quién garantiza que lo que se asegura estaba mal planteado en la del sexenio anterior, o las de más atrás, se convierta realmente en un cambio?

LOS PUNTOS

El primero, la de Peña Nieto, ligaba la permanencia de la plaza a una evaluación considerada “punitiva”. La solución, según el nuevo “espíritu”, es prohibir que la permanencia del empleo dependa “de cualquier proceso”. ¿Así nada más? Bueno, ya sabremos el mecanismo. Este es el punto más claro e importante, pero requiere de especificaciones concretas. Porque evaluación habrá, aunque “diagnóstica”, dijo entre semana Esteban Moctezuma, Secretario de Educación.

Dos, “Evaluación estandarizada y homogénea a nivel nacional”, apuntaba la “mal llamada…”. Ahora será un “Enfoque regional y local de la educación”. Puede ser un cambio tangible. Es punto peleado por la CNTE.

Tres, la anterior: “Creación del INEE para la evaluación coercitiva de los maestros y maestras”. Ahora, “Desaparece el INEE y se revalora al magisterio como agente de transformación nacional con un nuevo derecho: un sistema voluntario para la mejora continua, a través de la formación”.

Rollo. ¿Qué es “Un sistema voluntario para la mejora continua, a través de la formación”? Ni en cuenta.

Cuatro, “Búsqueda de una educación orientada solo al mercado”, marcaba, afirman, la peñista. Hoy será “Educación pública, gratuita, integral, para todos los niveles, humanista, enfocada para la vida y el desarrollo nacional”. Rollísimo.

Cinco, la anterior: “Servicio profesional docente impuesto por la autoridad”. Ahora, “Sistema de promoción de las maestras y los maestros que se creará con la participación de ellos, con escalafones vertical y horizontal”. Necesariamente se creará otro “Servicio profesional docente”, pero, como dijo la maestra Elba Esther Gordillo, “revolcadito”. Y a ver si entro lo “vertical y lo horizontal” nadie sale torcido.

Seis, la anterior, señalan, tenía una “Visión centralista de la educación”. Ahora tendrá un “Enfoque con carácter regionalizado, pluricultural y pluriétnico”. A explicar bien lo de “centralista”, pero descifrar lo de “pluricultural y pluriétnico”. Punto, éste sí, avasalladoramente ideológico. ¿O por dónde va el “bussines”?

Siete, Antes, existía “Invasión de derechos, afectando la certeza y estabilidad laborales”. Hoy “Se garantizan los derechos laborales y la estabilidad en el trabajo”. Ah, bueno, menos mal. ¿Y eso quién lo vigilará? Rollo.

Ocho, “El anterior gobierno creó un sistema perverso que ni él mismo cumplió y le dio vuelta con muchos recursos por debajo de la mesa, burlando la ley que ellos mismos emitieron”. Con la nueva (“la buena”) “Se transparentarán plazas y recursos para fortalecer la lucha contra la corrupción”. Y entre un millón 500 mil profesores (del SNTE y la CNTE), ¿existe garantía que no se colará ni pizca de “perversidad”? Rollo.

Nueve, “La anterior reforma se calificó de ‘mal llamada reforma educativa’ porque fue parcial y de corte administrativo”. “Esta iniciativa es integral porque por primera vez en la historia de la educación se abarca desde el nivel inicial hasta el superior. ¿Y quién garantiza la “integralidad”? ¿Eso explica lo de “mal llamada reforma educativa”? Pues qué pichicatos.

Diez, En la anterior “Se ignora la educación especial, la indígena y la normal”. Ahora, “Se prioriza la educación especial, se impulsa la educación para pueblos indígenas y sus lenguas, y se fortalecerá la educación normal pública a quienes se dará prioridad para el ingreso”. Si se revisa el legado de modificaciones, como dijimos, desde los 70s, todo está incluido. ¿O a alguien se le habrá olvidado incluir tan esenciales apartados? No creo.

Once, la peñista “Solo alude a la calidad”. La lopezobradorista afirma que “No hay calidad posible sin equidad, que se constituye como uno de los nuevos principios pilares de la educación. Rollo. Traducción, por favor.

Doce, la derogada “Ignora la educación superior”. La nueva “Crea la educación superior obligatoria y se logrará evitar el rechazo”. Entonces será “punitiva”. Pero, además, qué “detallazo”.

Trece, la anterior “Se centró en lecto-escritura, matemáticas y ciencias”. Ahora “Además de esas asignaturas, se incorpora con fuerza el civismo, la educación física, la música, derechos humanos, educación ambiental y la Historia, entre otras”. Nada nuevo. Rollo.

Catorce, antes “Se obedecía a mandatos y modas extranjeras, preponderantemente”. Hoy “Se crea la Nueva Escuela Mexicana”. ¡Gulp” ¿Y eso con qué se come? Mentira y ocurrencia.

Quince, con la anterior “Se llegó incluso a la represión para imponer la reforma”. Con la de hoy, o ahora, “Se tiene un diálogo permanente, profundo e incluyente con maestras y maestros, y sus representantes”. Otra mentira. Pues sí, no hay de otra, la CNTE existirá por los siglos de los siglos.

En fin, hipótesis, teorías. Imaginación, mucha imaginación.

Por cierto, a quien escribió los 15 lineamientos que distinguen a las dos reformas le urge un curso de ortografía, sobre todo en puntuación.

Dice una “hipótesis”: “Nadie va a morir de ortografía, ni de educación; pero la ortografía es un reflejo de la educación; y la educación está detrás de todos los problemas. Escribir bien significa respeto al interlocutor, a quien estás hablando, a quien diriges tu mensaje”.

Rollo, también

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@RobertoCZga

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