La mañanera recibe ‘La Inyección’

¿Debemos aprender de la breve, pero contundente, lección de periodista Jorge Ramos?

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Vaya lección que recibieron los medios mexicanos en la mañanera del Presidente López Obrador el pasado 12 de abril con el periodista Jorge Ramos, apodado “La Inyección”, famoso por sus preguntas puntuales y punzantes, al igual que una inyección de adrenalina llegó para incomodar a mandatarios como al presidente estadounidense Donald Trump, al ex presidente Peña Nieto o al dictador Nicolás Maduro que recordemos el pasado 25 de febrero, lo retuvo por unas horas por haberle mostrado imágenes indignantes de la situación que vive su país sumido en una crisis Constitucional y con una población padeciendo hambre y escasez de recursos.
Las “mañaneras” al principio de la administración del Presidente López Obrador, rompieron el esquema tradicional de comunicación de un gobernante con la ciudadanía y generaron una nueva expectativa de envío de información, en ninguna otra parte del mundo un mandatario tiene conferencias de prensa cada mañana.
A partir de las conferencias y de los famosos 100 días de gobierno de cada administración, en el caso del Presidente López Obrador, comenzamos a dilucidar la falta de información estadística, fuertes promesas de campaña que en el mejor de los casos ofrecerán resultados a mitad de sexenio, programas sociales producto de fuertes recortes a los presupuestos gubernamentales y por supuesto a los masivos despidos de servidores públicos y ahora en fechas recientes el poco profesionalismo con el que se muestran datos y se corrigen al otro día, sólo por mencionar los más recientes ejemplos tenemos el número de asesinatos en México que el periodista Jorge Ramos reprochó al Presidente; y el tema de las gasolineras que entregan combustible más caro y más barato donde ya se arrojaron datos de que incluso varias de las estaciones llevan cerradas meses como son el caso de las presentadas en Puebla, Tamaulipas y Estado de México.
“La Inyección”, es como le llaman al periodista Ramos en los medios, su apodo surge porque cada vez que lo ven venir dicen que duele. El famoso periodista mexicano que reside en Miami, hasta el día de hoy no habíamos tenido oportunidad de visualizar su estilo contundente, asertivo y duro dentro de las mañaneras.
Mucho se ha dado de qué hablar del estilo particular del periodista para confrontar a personalidades de carácter mundial, figuras públicas que en esta ocasión le llegó el turno al Presidente López Obrador.
Si bien, las mañaneras han roto el esquema tradicional en la que se comunicaba un presidente mexicano, naturalmente eso invita a la ruptura del paradigma tradicional de los medios como lo conocemos.
En México, estamos acostumbrados al esquema de pregunta y respuesta, en ocasiones muy a modo para que los funcionarios o empresarios contesten casi con una sonrisa, preguntas sencillas y encaminadas a temas acordes a los intereses del entrevistado.
Debemos aprender de la breve pero contundente lección que nos dejó Ramos, necesitamos que nuestros medios de comunicación, si continuarán cubriendo la mañanera necesitamos más información de la que se nos proporciona. Concuerdo con Luis Estrada, director de SPIN, en su columna de El Universal: “Si bien las conferencias diarias dan de qué hablar, el Presidente AMLO ha fallado, cada vez más, en establecer la agenda, pues sólo 10 por ciento de las notas principales de las primeras planas de los siete diarios más importantes de circulación nacional recuperan el mensaje de inicio de la conferencia del día anterior. El ruido generado por las conferencias es demasiado fuerte, incluso para que AMLO y su gobierno puedan insertar anuncios y mensajes favorables en la opinión pública”
De lo anterior, ya podemos analizar en primer lugar que los medios más importantes de nuestro país han aprendido la fórmula que se utiliza en los EUA, que al principio de la campaña del entonces candidato Trump, simplemente se dedicaban a reproducir lo dicho por él, sin darse cuenta que al reportar 24×7 las frases, los mensajes xenófobos, las ridículas promesas de campaña y la culpa de todos los errores de un país a la administración del momento, le hicieron a modo su campaña y con ello fueron manipulados para informar lo que quería para su electorado republicano más conservador y extremista en ideología. Los medios de nuestro país ya comenzaron, no sólo a reproducir lo dicho por el Presidente cada mañana, ya comienzan a recabar la información y analizar, cuestionar y refutar lo dicho por el Presidente, ejemplo de esto es que ya contamos con una clasificación entre promesas, compromisos, no falseables y falsas, de acuerdo con Luis Estrada en su columna.
El segundo punto previsible es que las conferencias del Presidente, permiten romper todo tipo de esquemas tradicionalistas, tenemos cuestionamientos, preguntas, información verdadera y falseable, algunas veces comprobable y otra difícil o imposible de comprobar.
Esa es la lección que nos ha dejado la mañanera y “La Inyección” Ramos, que no basta con recibir la información cada mañana, y simplemente reproducirla, debemos aprender que el Presidente está para entregar la información, sí pero no la que sólo él desea, los medios también deben preguntar sobre la infinidad de temas que aquejan a nuestro país, también de lo que nos beneficia y eso sólo vendrá de periodistas que deseen adquirir esa inyección como un paciente al que se le puede dar morfina o adrenalina.
PARA REFLEXIONAR: Sobre los pronósticos para este año, no existe ningún incentivo para crecer al 2% y tampoco es previsible para el siguiente. México necesita hacerlo a más del 4% pero carecemos del modelo para lograrlo en el futuro cercano, de acuerdo a lo citado por Luis Estrada en su columna de opinión sería una promesa que de acuerdo a las estadísticas económicas de los últimos años su tendencia podría ser falsa.

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