La mañanera de Ebrard

Esta mañana, la estrella fue el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a quien calificó de “extraordinario”

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En pocas, escasas ocasiones, el Presidente López Obrador acostumbra deshacerse en elogios sobre alguno o varios de sus colaboradores.

Esta mañana, la estrella fue el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a quien calificó de “extraordinario”.


Más aún, dijo tener la suerte de que le esté ayudando.

Y es cierto, la exposición de Ebrard sobre los planes del gobierno en materia de migración, en especial a Estados Unidos, ha sido una de las más lúcidas en la historia de las conferencias de prensa mañaneras; también lucidora, incluso cuando los reporteros le pusieron enfrente el espinoso tema de Venezuela y Nicolás Maduro.

Fue evidente que el canciller no sólo hizo la tarea, es decir, preparó de antemano lo que iba a decir y estaba preparado para cualquier tipo de pregunta y repregunta. No hubo tema que lo tomara fuera de lugar.

Nada que ver con las tristes presentaciones de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, a la que hablando de la ley de gravedad por poco le cae sobre la cabeza la manzana de Newton, o las del de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, que a pesar de haber sido subsecretario en 2 ocasiones, se enreda con sus propias palabras en cada ocasión que el Presidente lo lleva al matadero de la madrugada.

Los elogios de López Obrador amargaron el día a los compañeros de Ebrard que ya piensan en el futuro.

Llegaron a pensar que dedicado a la política exterior no tendría mayor incidencia en la interior, pero esta mañana Marcelo fue colocado a la cabeza del gabinete.

Más aún, el Presidente utilizó la referencia de Ebrard a las diversas “culturas” mexicanas para hacer su propia explicación del por qué los mexicanos somos de los más solidarios y fraternales del mundo.

No debió pasar desapercibido para los compañeros de Ebrard que los reporteros no lo dejaban marcharse. En más de una ocasión, el secretario de Relaciones Exteriores se refirió a que ya era tiempo de devolver la conferencia de prensa al Presidente, pero las preguntas no cesaban.

Después del episodio de esta mañana, a unos cuantos días de cumplirse los primeros 100 del gobierno de López Obrador, Marcelo ya ocupa un lugar primigenio en el gabinete.

Pecará de descuidado quien no ponga atención a sus pasos y a la estima que públicamente le refrendó el Presidente.

Y por su parte, Ebrard deberá cuidarse como nunca antes lo había hecho.

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