La maestra derrumbó el mito de la nueva Reforma Educativa de López Obrador

La maestra que enfrentó a López Obrador defendió el futuro de los jóvenes, no el de la cúpula de un gremio que ha mantenido la enseñanza en el abismo. No le importó la estatura del presidente; habló con la fuerza de la razón frente al impacto de las decisiones irresponsables

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En la sala de espera del aeropuerto de la Ciudad de México, una joven maestra exhibió la inconsciencia de Andrés Manuel López Obrador sobre el impacto de sus decisiones.

El temple de la mujer y su firmeza frente al Presidente de la República es verdaderamente admirable. El diálogo plasma la fuerza de la razón frente al desconocimiento, frente a la ignorancia y al desdén de lo fatal que pueden resultar las decisiones irresponsables, en este caso por los estragos inmediatos de la nueva Reforma Educativa.

Sin embargo, apenas unos días antes vimos los efectos colaterales en la crisis de medicinas al congelar el presupuesto y “replantear” a la Cofepris sin planeación eficaz. En el Sector Salud se siguen tapando hoyos, los más vistosos, los de mayor impacto mediático, como el reabastecimiento de los retrovirales para el VIH Sida.

Sin embargo, la escena de la maestra frente al Ejecutivo no tiene desperdicio. En ningún momento bajó la mirada ni el tono al enfrentar al hombre más poderoso de México en la sala de espera del aeropuerto de la CDMX, antes de abordar el vuelo a León, Guanajuato.

Es también la demanda de una educadora con una visión clara de lo que significa la educación para el futuro de México, totalmente alejada de los afanes presidenciales por consentir el control del gremio mediante la “compra” de la nomenklatura sindical que ha mantenido la educación en el abismo.

Sin tapujos reclamó a López Obrador la eliminación de apoyos del Conacyt a los niños que asistirían a la Olimpiada de Matemáticas en el extranjero.

En una primera reacción, el presidente lo negó, pero la mujer respondió: “Sí, yo tengo otros datos”, pero el mandatario insistió: “Es un error”.

Y no claudicó; con la certeza de quien sabe lo que dice, la maestra refutó: “Es un terrible error porque se han preparado durante mucho tiempo y el Conacyt quitó los apoyos en la (nueva) Reforma Educativa”.

Responde el Ejecutivo: “¡Ah!, en la nueva Reforma, eso sí se echó para atrás”; la maestra: “Pues es una tragedia”; AMLO: “Pero no les va a afectar”; la maestra: “Pues sí los quitaron y afectaron a la educación”. A partir de ahí, el presidente insiste en que no se afectó la educación.

La serenidad firme de la joven remató el diálogo con una frase que debería ser suficiente para replantear la infamia contra la educación en México y la vileza de sepultar la oportunidad de elevar la calidad educativa por el proyecto político de una sola persona, no un partido.

En ese ataque contra el futuro de México está el sicariato legislativo del coordinador parlamentario de Morena en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, y en la Cámara de Diputados, Mario Delgado Carrillo.

De igual forma, en el teatro del absurdo el 15 de mayo, Día del Maestro, en Palacio Nacional, quedarán las imágenes del secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, y de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

El verdadero homenaje se lo lleva la maestra del aeropuerto en una frase de esperanza y estoicismo que parece una súplica, pero que en realidad es la espada que hunde el hierro en la sinrazón de la Cuarta Transformación: “Ojalá nos regresen nuestros concursos porque nuestros jóvenes necesitan educación”.

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