La izquierda de López Obrador, al servicio del ‘Imperio’ contra migrantes

La prioridad cambió de la seguridad interior a la protección de las fronteras para complacer a Donald Trump. El Ejército y la Marina, en intercepción infame de migrantes. Nadie quiere enlistarse en la Guardia Nacional; el reclutamiento no forzoso va al fracaso

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Una de las frases más repetidas por Andrés Manuel López Obrador es: “De los 50 mil Policías Federales, sólo 10 mil eran para la seguridad interior; los demás cuidaban edificios y personas”.
Hoy, el gobierno federal reconoce que 25 mil elementos de las Fuerzas Federales están destinados a contener migrantes en las fronteras sur y norte para cumplirle a Donald Trump.
El papel de la izquierda obradorista, encabezada por Morena, tiene como prioridad la tranquilidad del Presidente de Estados Unidos, el odiado imperio al que Yeidckol Polevnsky tuiteó “Yankis Go Home” en la crisis humanitaria de Venezuela.
El apoyo es evidente y no se oculta; el general Luis Cresencio Sandoval respondió a una pregunta en Quintana Roo: “Sí, en el apoyo que estamos dando está la Guardia Nacional y las unidades normales del Ejército”, ante la versión de que la fuerza federal está deteniendo migrantes para evitar que pasen a Estados Unidos.
Más adelante, el Secretario de la Defensa incluyó a la Marina de Rafael Ojeda Durán en esas labores de trabajo conjunto con el Instituto Nacional de Migración.
En realidad, la Guardia Nacional tiene muchos problemas y no es atractiva para nadie.
Elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal le sacan la vuelta, los últimos forzados por la orfandad de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Alfonso Durazo Montaño y la imposición del general Luis Ramírez Bucio como Comisionado de la corporación en un extraño movimiento que se dio con sigilo en la torre del Pedregal porque, además, es el Comandante de la Guardia Nacional.
Según la revista Proceso, solamente seis solicitudes de civiles fueron aplicadas, ¡seis..! Un ridículo número inesperado.
Y en el clímax de la soberbia de la Cuarta Transformación, el Comisionado del Instituto Nacional de Migración, de corte policiaco -estuvo al frente de las cárceles-, Francisco Garduño Yáñez, reventó contra los policías federales por reclamar condiciones dignas de estancia con el discriminatorio calificativo reacuñado por Andrés Manuel López Obrador: “Fifís”.
Garduño remató: “Están acostumbrados a hospedarse en el Holiday Inn y a comer en bufés”. La realidad: Una gran cantidad de veces fueron echados de hoteles porque la corporación a cargo de Miguel Ángel Osorio Chong en el sexenio pasado no pagaba las cuentas, mientras que de la familia del ex Secretario de Gobernación se habla de excentricidades de “billinonaire”.
Nadie espera que el campo de batalla sea un hotel de playa en la Riviera Maya, pero la reacción de animadversión de los federales y de los militares para ingresar a la Guardia Nacional habla de un proyecto mal hecho, de una torpe planeación y una gestión con los organismos involucrados, totalmente fracasada.
Desde la etapa de transición, Alfonso Durazo, Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas se mostraron entusiastas de un esquema teórico de recaudo de información con los Foros de Paz que repetían lo mismo, lluvias de reclamos, incapacidad para procesar objetivamente la información y, al final, una clausura prematura ante la pérdida de tiempo.
En el fondo, la fusión del Ejército, la Marina y la Policía Federal en la Guardia Nacional se topa con resistencias brutales de las tres corporaciones y la incompetencia de la Cuarta Transformación, que hasta el momento ha demostrado el peor arranque sexenal de los últimos sexenios.

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