La historia sin fin del TLCAN

Agotados los plazos para su renegociación; lastre postura proteccionista e inflexible de la Casa Blanca

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Los plazos para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se agotaron.

La postura proteccionista e inflexible de la Casa Blanca ha postergado la modernización del TLCAN, posiblemente, hasta 2019.

Se tendrá que esperar a que concluyan los proceso electorales en México y Estados Unidos para retomar temas como “las reglas de origen” en el sector automotriz, claro, si Trump mantiene su promesa de hacer un acuerdo tripartito y no actuar de forma unilateral.

El pasado 17 de mayo fue la fecha límite que tenía la Casa Blanca para enviar al Congreso la versión renegociada del tratado.

El Capitolio debía autorizar al ejecutivo que congelara los posibles cambios legislativos al acuerdo tripartito presentado para que fuera aprobado, a más tardar, el 1 de julio, proceso que debió iniciar en mayo.

En noviembre se realizan elecciones intermedias en el país vecino, en las que se votará la renovación de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Al no haber cumplido con los tiempos se plantean dos escenarios:

Trump intentará presionar a la Cámara de Senadores con una preaprobación rápida o que la decisión se tome hasta 2019.

Si se da el caso de una preaprobación rápida, el gobierno estadounidense reforzaría su postura unilateral en la región y generaría mayor fricción en las negociaciones.

En México, el contexto electoral no está ejerciendo presión en la renegociación del TLCAN.

Ningún candidato a la Presidencia, ni los partidos y actores políticos que representan, han establecido posturas en contra de la modernización del tratado.

Incluso, ante la amenaza de Trump de imponer aranceles a los automóviles de importación, el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez, declaró que “México no va a negociar bajo presiones”.

Respecto al tema de reglas de origen, el TLCAN es el tratado más estricto en la materia.

Tales reglas son requisitos que debe cumplir la producción automotriz en la región para que las exportaciones gocen de preferencias arancelarias.

Existen tres puntos controversiales: El aumento, del 62.5% al 75%, en la participación de los países de América del Norte en la producción de automóviles; el aumento al porcentaje de participación de EU en la producción regional, en comparación con México y Canadá, y la redistribución de las cadenas productivas a partir de la remuneración de la mano de obra.

Es importante que la modernización del TLCAN no se realice bajo ningún tipo de presión.

Temas como las reglas de origen deben ser muy bien estudiados para prever el impacto que provocarían en la competitividad regional por el aumento a los costos de producción y a la reducción de plusvalías, así como a las posibles respuestas arancelarias que tomen los países socios de la región.

Es lamentable que las políticas populistas y proteccionistas del señor Trump alarguen las negociaciones y posterguen el desarrollo comercial de México, Canadá y EU.

 

 

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