La guerra del aire… ¿dejará turbulencia política y económica?

Muchos nos preguntamos qué reacción tendría López Obrador si ante el resultado de la consulta sobre el aeropuerto, gane Texcoco o gane Santa Lucía, sonara una alerta: ‘Terrain, terrain, terrain… Pull up!’

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Andrés Manuel López Obrador, Presidente Electo, votando en blanco en Tlalpan

Vamos a decir que Andrés Manuel López Obrador, Presidente Electo, es temerario y lleva la aplicación de sus ideas al límite, por no decir, porque debe saber hasta dónde llegar, que juega con fuego.

El mejor escenario después de la consulta sobre la obra aeroportuaria que desfogaría la actual terminal “Benito Juárez” en la Ciudad de México, Texcoco (ya avanzada) o Santa Lucía (un proyecto más pensado que estudiado), sería la tranquilidad económica para el país, así la intranquilidad política se desate.


Hoy se cumplió el cuarto día de recepción de opiniones en el ejercicio organizado por Andrés Manuel López Obrador más con espíritu de empecinamiento personal que colectivo, en el que se utilizaron 1,073 mesas de votación en 538 municipios del país.

Y, a partir de esta noche, el Presidente Electo es el piloto al mando de la situación, económica y política, de lo que la consulta arroje.

El primer día participaron en la consulta poco más de 184 mil ciudadanos, según versiones periodísticas. Según el próximo gobierno, 250 mil

Vaya, las especulaciones son muchas, pero él, como en tantos otros temas, o lo ha tomado con calma o ni las ha tomado en cuenta.

Prácticamente desde el 1 de julio, cuando ganó la elección, las batallas sobre dónde construir el nuevo aeropuerto, recalcando que en Texcoco la obra ya está avanzada, se dieron en batallas casi a diario. La guerra terminó hoy; sus consecuencias (las secuelas que deje) serán el otro recuento después de las propias aportaciones ciudadanas.

Pues todavía dos días antes del ejercicio, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la Asociación de Aerolíneas Estadounidenses, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, los sindicatos empresariales, como la Coparmex, y la Bolsa Mexicana de Valores, advertían de un futuro económico negro si la obra de Texcoco se cancelaba.

Jesús Ramírez, vocero de López Obrador: El hecho de las dobles o triples participaciones ‘ni es relevante ni invalida el ejercicio’

Hablaban desde poner en riesgo el prestigio de México como plataforma de inversión, de que estaba en juego la confianza en el próximo gobierno, de una segura pérdida de hasta 20 millones de pasajeros en un periodo de 17 años, desde hoy y hasta el 2035, y hasta de una “incertidumbre en cadena”.

Todo eso en el terreno básicamente económico. Pero la decisión de optar por Santa Lucía también generaría, quizá la menos peligrosa, una turbulencia política, un enrarecimiento, porque marcaría el perfil del gobierno a iniciar el 1 de diciembre.

La respuesta de Andrés Manuel a las advertencias fue: “No pasa nada; no hay riesgo económico si se decide cancelar la obra de Texcoco”.

Su frialdad -aunque se ría- sorprende.

Muchos nos preguntamos qué reacción tendría si ante el resultado de la consulta, otra vez, gane Texcoco o gane Santa Lucía, sonara la alerta: “Terrain, terrain, terrain… Pull up!”.

Con cualquiera de las dos opciones habrá un reclamo al próximo gobierno nacional de la parte perdedora, empresarios, ejidatarios o ciudadanos en general. ¿Qué hará  para estabilizar el vuelo?

Para nadie es un secreto que el lugar en donde termine de edificarse la nueva terminal será punto de referencia para Enrique Peña Nieto o Andrés Manuel. Uno de los dos se llevará el trofeo, pero López Obrador no quiere que a quien se asocie con una gran obra (y el aeropuerto es la más grande) sea a su antecesor. El “muchacho de la película” debe ser él de aquí en adelante, y con las figuras, “reloaded”, de Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y Francisco I. Madero, como fondo.

 

SANTA LUCÍA, A MENOS QUE…

La consulta traía ya, desde su concepción, un sesgo de origen, la apatía natural de quienes no votaron por Andrés Manuel o de quienes, después del 1 de julio y ante tanto enredo y protagonismo, se han ido saliendo del camino.

Con ese pabellón de escenario, Santa Lucía tenía ya el mejor voto a su favor. Es decir, y lo he dicho en repetidas ocasiones, el mejor analgésico nocturno para Andrés Manuel era pensar que por lógica se repetiría la tendencia del 1 de julio, una réplica de su triunfo, lo cual no está alejado de la realidad.

Las obras en Texcoco

Me sorprendería enormemente un triunfo de Texcoco, el cual sólo ocurriría (¿ocurrió?) si el “dedito” movió la cuna. Con ello, López Obrador se quitará un peso de encima, el de las advertencias por cancelar la obra, y compartiría los créditos, a futuro, con Peña Nieto, éste por ponerlo en marcha y él por respetar la decisión del pueblo.

En el entorno que usted pusiera a prueba, el jueves pasado ocurrió que quienes no votaron por Andrés Manuel en la elección federal pasada -la razón mayoritaria que tuvieron fue que “aporta muchas ideas incongruentes”, que es un experto en hablar y hablar, pero que desconoce muchos mecanismos, conceptos, y está bastante desinformado o infra-informado- no tomaron en cuenta su consulta.

A eso se suma el desaire, al ejercicio, de priístas, panistas y perredistas, aunque queden pocos.

Aun así, ciudadanos que merecen el más alto respeto y reconocimiento hicieron valer su posición de no avalar el proyecto obradorista de Santa Lucía y acudieron a plasmarlo en la boleta desde el primer día. Vuelvo a decirlo, considero que la alfombra roja estaba tendida para el morenismo.

Pero hoy, al estilo calderonista, “haiga sido como haiga sido”, se despejaron dudas.

Reitero, la guerra del aire terminó; ya sólo habrá de una sola sopa porque rayaría en la locura que la controversia continuara. El país no está para vaciladas, el plan que escojan, y a trabajar.

Ya el piloto sabrá cómo maniobrar y estabilizar la nave si a partir de hoy se genera turbulencia política, económica, o ambas.

Lo que importa es que, de una vez por todas, se diga por dónde nos vamos y pasar a lo conducente, para dónde viramos nuestras maletas,
Texcoco o Santa Lucía.

La zona militar de Santa Lucía

Atrás queda, desde hoy, si la consulta fue representativa, si su organización estuvo a la altura de un gobierno próximo que enarbola una bandera de “cuarta transformación”, si hubo sesgos, si existió mano negra en la definición del resultado.

Ante todo esto habría que añadir sólo el escenario que se vivió el primer día (como punta del ejercicio), pues esta edición cierra el viernes, y señalar que fue una jornada de contrastes en donde se percibió más el lado incierto que la certeza de una verdadera decisión ciudadana.

Durante el día se detectaron fallas y desorden. Por ejemplo, la aplicación digital utilizada para registrar a los participantes permitió “votar” en carrusel, en algunos casos, confirmados por ejercicios periodísticos, hasta cinco veces; en otros, dos o tres, vaya, las veces que se antojara.

A ello se agregó que la tinta, no endeleble, se diluía fácilmente; que se admitieron fotocopias de credenciales del INE; que se cayó el “sistema” de la plataforma “México Decide”, que contenía toda la información sobre la consulta.

Mucho de ellos, aseguran, se resolvió, y en el segundo día, el viernes, no volvió a ocurrir.

Ante el principal incidente, el de votar las veces que uno quisiera, Jesús Ramírez, vocero de López Obrador, dijo que ese significativo detalle “ni es relevante, ni invalida el ejercicio”.

La verdadera maniobra de vuelo para López Obrador inicia hoy, ya decidido “por el pueblo” el sitio donde habrá de continuar o comenzar a edificarse el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. No la tiene fácil, pero sabrá arreglárselas porque aunque su sexenio todavía no arranca, lo prioritario es que el país por ningún motivo se nos vaya o se le vaya de las manos.

En cualquier caso, en los próximos días, semanas, o meses, Andrés Manuel deberá confiar en sí mismo, como en sus copilotos, si por alguna razón escuchan la terrorífica voz: “Terrain, terrain, terrain… Pull up!”.

A pique con la única opción de retomar vuelo.

 

 

[email protected]

@RobertoCZga

 

 

 

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