La guerra comercial de Trump llega a México

Presidente de EU continúa con una estrategia de negociación basada en ejercer presión y golpear si no se cumplen, exactamente, sus demandas

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Donald Trump cumplió su amenaza.

Impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio en Estados Unidos.

La política entró en vigor en los primeros minutos de este viernes e incluye a México, Canadá y la Unión Europea, a pesar de los acuerdos multilaterales existentes.

En respuesta a la decisión de la Casa Blanca, sus socios han respondido de la misma forma, imponiendo aranceles a productos estadounidenses.

Estas prácticas proteccionistas afectan la producción interna de las naciones, que, a su vez, vulneran el desarrollo social y económico de sus sociedades.

La administración de Trump continúa con una estrategia de negociación comercial basada en ejercer presión y golpear si no se cumplen, exactamente, sus demandas.

Esta práctica la utiliza en las negociaciones que mantiene con China y ahora con sus socios comerciales en América del Norte y la Unión Europea.

El mismo Trump declaró que no teme a una guerra comercial, postura que deja muy clara con su alza a las tasas tributarias realizada en la semana.

El jueves pasado, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, declaró que sí existe riesgo para la seguridad nacional, por lo que no se exonera a los países amigos y socios de la política impositiva.

El argumento se fundamenta con el déficit comercial existente en el sector automotriz, la falta de acuerdos en la renegociación del TLCAN y la preocupación en temas como la relación negativa que existe entre el aumento de venta de automóviles y el decremento de empleos en el sector del país vecino.

La Secretaría de Economía de México anunció la aplicación de aranceles a diversos productos, como aceros planos (lámina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de puerco; embutidos y preparaciones alimenticias; manzanas, uvas, arándanos y diversos quesos, entre otros, hasta por un monto equiparable al nivel de la afectación que causen las tasas impositivas al acero y aluminio.

En el comunicado de la dependencia se pone de manifiesto que esta medida estará vigente hasta que el gobierno estadounidense no elimine los aranceles impuestos.

Este tipo de decisiones unilaterales y proteccionistas tendrán afectos colaterales tanto para Estados Unidos como para sus socios.

El aumento de impuestos se correlaciona con los costos de producción y con el aumento en los precios finales.

De esta forma, serán los consumidores los que terminarán absorbiendo los incrementos, vulnerando su economía.

Por otra parte, el aumento de precios provocará disminución en la demanda de dichos productos, ocasionando, además, la disminución en la producción de los mismos y el posible aumento de desempleo en Estados Unidos y en los países involucrados en los procesos productivos.

 

 

 

 

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