‘La fórmula infalible para el éxito de Meade’

*Conquistar el apoyo y la aprobación de la mayoría de los mexicanos *“Lo que resiste apoya”: Jesús Reyes Heroles

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José Antonio Meade debe comprometerse públicamente con la suficiencia presupuestal a las universidades públicas de modo que no haya más jóvenes ‘rechazados’. No hay tiempo que perder

El activo infinitamente reproducible por excelencia es el capital humano y su expresión más valiosa es el talento creador de riqueza de los científicos, tecnólogos e innovadores de una nación.

Las naciones hoy más ricas y poderosas del orbe son aquellas que oportunamente han sabido transformar sus excedentes de riqueza en capital humano de excelencia.

La riqueza agrícola y minera se volvió inagotable en la medida en que se convirtió en laboratorios y universidades y en empresas tecnológicamente avanzadas.

Pero nada de esto dio frutos sino por el esfuerzo consistente de varias generaciones para invertir sus ahorros en generar, difundir y avanzar los conocimientos de auténticos ejércitos de investigadores, ingenieros y empresarios innovadores, todos ellos de excelencia.

Una nación con futuro debe asegurar que los frutos de la explotación de su patrimonio no renovable se inviertan en la creación de un patrimonio perpetuamente renovable, que sustente el bienestar de la presente generación y el de las venideras.

Y es sabido que el único patrimonio inagotable es la combinación de los recursos humanos altamente calificados con el conocimiento que se produce, difunde y reproduce constantemente.

Urge devolver a todos los mexicanos, sobre todo a los jóvenes, la esperanza en un porvenir de oportunidades y no de frustración.

Plantearlo como candidato y luego hacerlo como presidente de la República es la fórmula mágica para el éxito del Dr. José Antonio Meade Kuribreña.

Ninguna tarea debe tener mayor prioridad de aquí en delante que la de garantizar que ni un solo joven mexicano se vea excluido de la oportunidad de recibir educación superior de calidad.

No hay excusa alguna que lo justifique. Cada joven “rechazado”, cada “nini”, es una vergüenza nacional y una semilla de violencia.

Hoy se hace indispensable dar acceso a la educación superior a los mexicanos que aún están excluidos de ella. Ese debe ser el destino prioritario de la nueva riqueza petrolera.

La riesgosa coyuntura que atraviesa la economía mexicana exige que el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, tome el liderazgo del gabinete económico del Presidente Enrique Peña Nieto, para poner en práctica un paquete de políticas públicas que no sólo revivan el crecimiento económico de México, sino que lo hagan con la mayor creación de ocupación productiva posible, sobre todo para los jóvenes.

Y no se trata de abrir las compuertas del gasto corriente recurriendo al endeudamiento público para financiar un presupuesto deficitario. Eso no haría sino desplazar de los mercados financieros a la inversión productiva privada. Por lo contrario, lo que se necesita es desplegar una estrategia integral y agresiva para llevar a las regiones y localidades deprimidas del país la inversión extranjera directa con innovación, junto con la educación media superior, en especial la técnica, que detonen el crecimiento de la producción de manufacturas y con ella la creación de ocupación productiva y remunerada para los jóvenes, principalmente en Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca.

He aquí la fórmula mágica para el candidato que busque conquistar el apoyo y la aprobación de la mayoría de los mexicanos, en específico el voto de los jóvenes, que son mayoría.

La conquistará de inmediato si decide comprometerse públicamente con la suficiencia presupuestal a las universidades públicas de modo que no haya más jóvenes “rechazados”. No hay tiempo que perder.

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