La directora propuesta por AMLO paraliza al Conacyt

La próxima directora del Conacyt intenta tomar el control absoluto antes de contar con un nombramiento oficial

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El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) vive la prepotencia del equipo de la próxima administración.

La comunidad científica mexicana está aterrorizada por la parálisis total que ordenó en el Conacyt la directora que designara Andrés Manuel López Obrador.


Faltándole 78 días a la doctora María Elena Álvarez-Buylla Roces para tomar posesión como directora general del Conacyt ya da órdenes por escrito a quien sustituirá, Enrique Cabrero Mendoza.

Conforme a un documento en poder de IMPACTO, Álvarez-Bulla Roces ordenó el 24 de septiembre pasado suspender “toda convocatoria abierta dentro del Conacyt que pudiera afectar y comprometer recursos presupuestales para ejercicio 2019 y subsecuentes y que haya sido emitida después del 31 de julio”.

Álvarez-Buylla Roces ordena, como “Integrante del equipo de Transición del presidente electo 2018-2024”, que en los hechos no tiene atribución alguna, pues aún no toma posesión.

Si Cabrero Mendoza se amilana ante su sucesora, en los próximos 2 meses el Conacyt no asignará nuevas becas ni nuevas cátedras ya autorizadas para los nuevos miembros del Sistema Nacional de Investigadores.

La próxima directora del Conacyt intenta tomar el control absoluto antes de contar con un nombramiento oficial.

Es la misma estrategia de control férreo a los procesos en marcha de cambio de Directores Generales en los Centros Públicos de Investigación que coordina el Consejo, incluyendo entrevistas adelantadas con candidatos, sin contar con atribución legal alguna para dicho fin.

La comunidad científica hace votos para que no “ordene” que, por ejemplo los Proyectos FOMIX y FORDECyT vigentes, con una primera ministración cumplimentada, pero dos adicionales pendientes (2019 y 2020), también pierdan la posibilidad de recibir la segunda y tercera ministración.

Impedir que se firmen los contratos a catedráticos del Conacyt que han sido seleccionados después de un largo proceso de selección totalmente legal y transparente, refleja enorme desdén hacia jóvenes ilusionados y ya notificados, y un acto de enorme prepotencia y arrogancia.

Corresponde a la comunidad científica y tecnológica del país expresar su rechazo a estas formas poco democráticas y muy autoritarias, que violentan procesos académicos transparentes.

En el caso de los jóvenes catedráticos del Conacyt, representan una bofetada a su dignidad y un balde de agua helada a sus ilusiones.

 

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