La delincuencia impone ‘status’ y ritmo al Gobierno Federal

Según es el golpe (criminal) del día y su dimensión, las autoridades federales acomodan su discurso y su salida a los medios de comunicación. Por el ataque de grupo armado en Minatitlán (13 muertos) inició, dijeron, el despliegue de la Guardia Nacional. Con el secuestro y ejecución de Humberto Adame aceleraron planes para seis estados.

Compartir:

En temas tan ásperos, difíciles o controvertidos como la seguridad de los ciudadanos en México, es necesario estar duro y dale, incluso con los más mínimos detalles.

¿Por qué? Porque enfrente está un grave problema en el que operan individuos y grupos que, también, día con día, delinean sus esquemas de actividad, y se esfuerzan por no perder la “guerra”, aunque se insista en que ésta ya no existe.

Porque enfrente, simplemente, está el mal.

Ahora que, en semana y media, el crimen organizado y el desorganizado han hecho que el Gobierno federal y el local de la Ciudad de México repitan la única salida que tienen para justificar la incapacidad para contenerlos -“es herencia de administraciones anteriores”-, es recomendable mencionar algunos puntos.

Partamos primero del infierno que le ha tocado vivir en estos días a Morelos. No exageramos, si en pleno Zócalo de Cuernavaca -lugar de cualquier ciudad donde, desde hace siglos, es el ideal para el paseo, la caminata familiar o la distracción en paz- un sujeto asesina a mansalva a un empresario y a un líder sindical. Y luego le siguen la ejecución de cinco empleados de un penal femenil, el crimen de dos personas en una barbería frente a la Secretaría de Desarrollo Social y, encima, el secuestro y homicidio del hermano del ex gobernador Marco Adame.

Y del resto del país mejor no hablamos porque entonces menos entenderíamos qué carajos pasa.

Bien, primero un dato dimensional: Durante los funerales de Humberto Adame (el hermano de Marco), en pleno panteón, uno de los vehículos de la familia sufrió un cristalazo. Se robaron artículos personales.

De ese tamaño está el miedo de la delincuencia a las autoridades. La burla y el desafío a plenitud.

Y uno de procedimiento: En menos de una semana, el 13 de mayo y ayer (17), el Secretario de Seguridad nacional, Alfonso Durazo, ha revelado datos y cifras sobre la esperada actuación de la Guardia Nacional, que se supone arrancó después de que, antes que Morelos, Veracruz fuera el centro de todas las preocupaciones, luego que un comando armado atacó una fiesta y mató a 13 personas, incluido un niño de un año de edad, pero todo sin que se tengan pistas de las leyes reglamentarias sobre la creación de la nueva corporación policiaca-militar.

De acuerdo a las explicaciones que en cada encuentro ha dado Durazo, el Gobierno Federal se acomoda al nivel que dicta la propia delincuencia.

El 13 de mayo, el Secretario anunció el despliegue ya por todo el país de 61 mil efectivos de la Guardia Nacional (35 mil policías militares, ocho mil navales y 18 mil de la Federal).

El titular de Seguridad explicó que con esta primera distribución se cubre todo el territorio nacional y que en zonas con amplia incidencia las labores se agrupan.

Mencionó que en Guanajuato, Michoacán y Jalisco hay un despliegue total por sus niveles de violencia.

Que en Baja California se priorizó a Tijuana; en Chihuahua, Ciudad Juárez; en Tamaulipas, Nuevo Laredo, Matamoros y Reynosa; en Guerrero, Acapulco, y en Sinaloa, Culiacán.

Aquí, aunque la entidad esté contemplada en las 266 regiones creadas para dividir el trabajo de seguridad del país, Morelos no mereció mención.

Ese día, Durazo aclaró (“por si las moscas”) que el sueldo para los nuevos elementos no busca competir con lo que ofrece el crimen, “ya que este gobierno apuesta en el interés por servir al pueblo, la lealtad a la patria y la honestidad”.

Claro, además, de ciertos niveles para arriba en el crimen organizado muchos ganan más que el Presidente. Y ahí ni cómo chingados hacerle.

Ah, pero ocurrió una afrenta en Morelos (pareciendo que los otros hechos, graves, no lo eran) con el secuestro, tortura y asesinato del hermano del ex gobernador, y el Gobierno federal consideró que ya era justo atender al desgraciado estado.

Entonces citó a gobernantes de la zona centro del país para recetarles oootra parte del gran plan.

Estuvieron este viernes, Claudia Sheinbaum, de la Ciudad de México; Alfredo del Mazo, del Estado de México; (ahora sí), Cuauhtémoc Blanco, de Morelos; Héctor Astudillo, de Guerrero, y los secretarios de Gobierno de Puebla e Hidalgo.

Estuvo también el Comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, además de Franco Fabbri Vázquez, Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y Leonel Cota, subsecretario de Planeación, Información y Protección Civil.
Ésta reunión, dijo Durazo, es la primera reunión regional rumbo al Consejo Nacional de Seguridad Pública.

Pero aquí surgieron nuevos puntos a comentarse, que seguramente es parte de la amplia estrategia, solo que, entre tanta explicación a grupos diferentes, se dispersa.

Indica que es fundamental que todas las policías federales y estatales tengan un perfil similar de homologación, no sólo en materia de capacitación sino también de prestaciones sociales, incluso de sueldo. Esto es más que vital.

Pero me asombra que revele que el modelo nacional de policías está basado, particularmente, en el cuerpo de seguridad del municipio de Escobedo, Nuevo León, por tener un diseño y resultados de los más exitosos en el país.

Bien por el municipio que es reconocido, pero imagino que no puede compararse la dimensión de la labor de lo que será la gran corporación histórica de la Guardia Nacional a la de un municipio que, en el caso de Escobedo, imagino, superó el agravante de que las municipales son las policías de mayor vínculo y contubernio con el crimen organizado, por más que el diseño se haga a escala.

De hecho, la que se consideraba como la Policía ejemplar, por nivel de los agentes y los sueldos, era la Fuerza Civil del mismo estado, Nuevo León.

Deja ver también que, aunque en la realidad en las calles sí hay “guerra”, quizá no contra el gobierno, pero sí entre grupos armados confrontados.

Durazo afirma que la prioridad es el combate de delitos que más afectan a la población, como robo a casa habitación, a transeúntes, vehículos, secuestros y otros (como ha insistido el Presidente López Obrador para no tocar a la delincuencia organizada).

En la insistencia de no voltear a ver a los grupos armados, la delincuencia organizada, está parte de la estrategia que no se ha aclarado muy bien, pero que quizá sea correcta. Aunque a decir la verdad si desean un ejemplo de prosperidad en el plan, la Ciudad de México es más que perfecta, sobre todo para reducir los delitos que consideran prioritarios.

El Secretario dijo que el personal que ya está en las calles, va a recibir 584 horas de capacitación en un curso titulado Nuevo Sistema de Justicia Penal, derechos humanos, uso de la fuerza, mientras que los de nuevo ingreso recibirán cursos de 984 horas con capacitación homologada a las fuerzas armadas.

Pero, si apenas van a recibir ese entrenamiento, ¿por qué ya están en las calles?

Y hay más que seguramente tendrá su explicación a su tiempo, pero que esperamos que no sea cuando ocurra otro hecho abominable.

En fin, “que no panda el cúnico”. Las guerras, ficticias, imaginadas, reales, de pasteles; de un día, de años, siempre desgastan.

Esperemos que ésta (como usted quiera llamarle o, incluso piense que no la hay) desgaste al mal. La prioridad es la paz.

[email protected]

[email protected]

@RobertoCZga

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...