La CDMX, y cómo sobrevivir sin agua, alta inseguridad y ola de migrantes

Muchos pensarán que son las características de las grandes metrópolis. La verdad es que la capital mexicana requiere planes más estrictos de contingencia. Porque luego nos acostumbran a creer que todo es “atípico”

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Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México por supuesto que los problemas de la gran metrópoli no se terminarán, pero con la idea del slogan que comparte con el jefe de su partido, “cuarta transformación”, al menos existe la esperanza de que muchas cosas cambien, sí, al menos en cuanto a planes de contingencia.

Una ciudad que, dicen, ya es inhabitable, la hacemos cada vez más inhabitable.


Por ejemplo, es increíble que cada año las grandes avenidas de la Ciudad de México sufran inundaciones en época de lluvia y que el problema no se resuelva porque al fin los aguaceros cesan, “y ya veremos para el año que entra”.

Cuando se les acabó el argumento de que la ciudadanía es irresponsable y sucia porque tira desechos en las alcantarillas -“hemos sacado hasta llantas y colchones”-, surgió la justificación de las “lluvias atípicas”. Y de ahí ya no los sacamos desde hace unos cuatro o cinco años.

Pero qué tal estos días, eh.

La limpieza, mantenimiento o reparación del Sistema Cutzamala, de distribución de agua a la mayoría de las zonas de la Capital, es anual. Esta vez, sin embargo, el golpe asestado no sólo a las familias, sino a negocios, empresas, escuelas, deportivos, mercados, hospitales, asilos, y mucho más, ha sido brutal. Aunque hay que admitir que movieron bien la rotación de pipas, ayer la Conagua reconoció que es el corte más prolongado históricamente.

Sobre las explicaciones dadas ayer por el Jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, y el Director del Sistema de Aguas de la CDMX, no hay duda que lo han atendido bien, a secas, pero ¿no podría evitarse este tipo de padecimientos, casi penitencia, en una ciudad como la de México, que concentra ya más de 25 millones de personas, contando las colindancias, una de las manchas urbanas más grandes del mundo?

Es decir, no sé, técnicamente, crear nuevas formas de contingencia. Fragmentar el impacto.

Y perdón por la incredulidad, pero el sábado que anunciaron que los trabajos iban muy bien y concluirían anticipadamente, imaginé lo ocurrido, algo pasaría y el padecimiento se prolongaría. Efectivamente, una pieza “se deslizó”, afirman y el abasto se prolongaría 30, 40 horas más. Hasta sus “soluciones” son predecibles.

Pero encima del freno de la distribución del agua, nos cayeron, como una especie de invitados extras, la mínima cantidad de 5 mil migrantes de la primera caravana que partió de Hondura el 12 de octubre pasado. Las autoridades estiman que podrían llegar a 15 mil los “visitantes pasajeros”, me supongo que contabilizando los otros dos grupos que ya avanzan sobre Chiapas.

Como en el caso del agua, las autoridades han mostrado “buen corazón” con los indocumentados cuyo objetivo, en principio, es Estados Unidos.

Tanto Amieva como Sheinbaum han ofrecido a los caminantes techo (en un deportivo de Iztacalco), comida, bebida, cobijas y hasta trabajo.

Bien por la muestra de solidaridad mexicana, pero lo que ya es considerado una crisis, puede despertar el arrojo de compatriotas de los integrantes de las caravanas y convertir la situación en el cuento de nunca acabar.

La “amabilidad” mexicana enoja al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, porque los apapacha en lugar de obligarlos a retornar a sus países.

Creo que finalmente quien cargará con el peso de su supervivencia, por falta de contingencia, será México, ya sea proveyéndolos de alimentos o de trabajo, porque, es un hecho, a Estados Unidos no entrarán.

Pero si estas emergencias estuvieran aisladas de uno de los mayores problemas actuales del país, como es el de la delincuencia, las cosas quizá serían más llevaderas.

Lamentablemente, en la Ciudad de México, durante los últimos meses se ha ido tejiendo una preocupante presencia ascendente de la delincuencia organizada con la no organizada. Un ejemplo de la “organizada” fue el enfrentamiento en Texcoco (a cuadras de la CDMX) entre miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación con policías, soldados y marinos, pero también la detención de “El Pistache”, líder del Cártel “La Unión Tepito”.

De parte de la “no organizada”, sólo veamos el montón de videos que a diario circulan sobre robos en el transporte, casas, vía pública, con un descaro que en otro país ya habría espantado a las autoridades.

Si con todo ello, escasa contingencia, los capitalinos sobrevivimos, demos gracias a Dios, y bienvenidos nuestros visitantes, incluyendo a los que ni en su país quieren, porque también su invitación es “atípica”, ¿o no?

 

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@RobertoCZga

 

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