La carcajada de Javier

Embarró todo un sexenio y fue la imagen de corrupción priísta más señalada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto

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“Paciencia, prudencia, verbal contingencia, dominio de ciencia, presencia o ausencia, según conveniencia”, fue la cabalística frase que masculló Javier Duarte al final de su tercera audiencia en un tribunal de Guatemala el 4 de julio de 2017, 80 días después de ser capturado y a casi nueve meses de su huida del país, el 14 de octubre de 2016.

Casi intacto, con barba crecida, mayor peso corporal y con retadoras sonrisas, recitó, con errores, un dicho popular sevillano. Abogado de profesión, y con estudios adicionales en Economía y Administración Pública, daba la apariencia de tener medidos los tiempos y los alcances de sus acciones.


Así sonrió muchas veces. En alguna hasta se carcajeó.

Desde entonces transcurrió todo un “periplo legal” que visualizaba un desenlace ejemplar, jurídicamente hablando, para uno de los políticos (gobernador de Veracruz) que no sólo desmanteló, con operaciones fraudulentas, el erario estatal utilizando partidas que, entre otros destinos, tenían sectores tan sensibles, como Salud y Educación, sino que, con su caso, abonó, en gran porcentaje, al destino fatal de su partido, el PRI, el pasado 1 de julio.

Duarte embarró todo un sexenio y fue la imagen de corrupción priísta más señalada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El miércoles de la semana pasada, al menos su “paciencia”, su “verbal contingencia (continencia)”, dio frutos cuando el Juez de Control del Reclusorio Norte, Marco Antonio Fuerte, dictó, en su contra, la mínima pena de 9 años de prisión.

Desde hace dos años, el ex gobernador de Veracruz acumuló cargos, pues mientras más auditorías se hacían a su gestión, más montos de recursos desviados se sumaban mediante el uso de una red de triangulaciones que incluía empresas fantasmas, prestanombres y una desmedida compra de propiedades.

Hasta antes de su sentencia se sabía que estaba acusado de malversar más de 70 mil millones de pesos, de acuerdo, principalmente, a las revisiones de la Auditoría Superior de la Federación.

El 22 agosto de este año, su destino se tornaba menos oscuro, y su sonrisa más amplia:
La Procuraduría General de la República reclasificó la acusación de delincuencia organizada (por la que obtendría de 20 a 40 años de prisión) por la de asociación delictuosa (que le daría de 5 a 10 años de prisión).

 

HISTORIA DE UNA DESILUSIÓN

Su gestión inició el 1 de diciembre del 2010, dos años antes que la presidencial de Enrique Peña Nieto.

Un año antes del retorno del PRI a la Presidencia de la República, sin embargo, Duarte ya daba señales de que sería el “chico malo” de la película.

En enero de 2012, un avión oficial del gobierno veracruzano aterrizó en Toluca. De él, dos supuestos funcionarios públicos bajaron con 25 millones de pesos en efectivo, que fueron incautados. El asunto desató todo tipo de especulaciones porque ni su origen ni su destino fueron acreditados de manera inmediata. Los competidores electorales del PRI acusaban que el dinero iba a ser destinado a la campaña de Peña Nieto.

Se abrió una investigación y, finalmente, se comprobó que el dinero iba a ser entregado a una empresa productora de videos. El monto se devolvió al gobierno veracruzano con todo e intereses.

Su huida del país, después de no poder vencer las fuertes sospechas, se concretó 48 días antes de que su sucesor, Miguel Ángel Yunes, de la coalición PAN-PRD, tomara posesión el 1 de diciembre de 2016.

El 12 de octubre de ese año solicitó y recibió licencia del Congreso para ausentarse del cargo de gobernador.

Dos días después, tras prometer, durante una entrevista con Carlos Loret de Mola, que no tenía por qué escapar ni salir del país, ya no se le vio ni el polvo.

Su huida, se supo después, inició con el favor que le hizo quien quedaba, transitoriamente, a cargo del gobierno, Flavino Ríos, quien, entonces, le facilitó un helicóptero.

Dos semanas después de separarse del cargo, el PRI lo expulsó de sus filas.

El 15 de abril del 2017 fue detenido en el municipio de Panajachel, departamento de Sololá, Guatemala, un sitio turístico considerado de lujo. Ahí permaneció la mayor parte del tiempo que estuvo huyendo luego de andar a salto de mata, de cambiar de domicilios, de falsificar pasaportes, de cambiarse de nombre.

Tres meses después, el 17 de julio, fue extraditado a México.

El 24 de julio de 2017 tuvo su primera audiencia ante el juez en el Reclusorio Norte. La presentación de pruebas en su contra se llevó casi 12 horas.

Fue informado de que existían pruebas suficientes para procesarlo por lavado de dinero y delincuencia organizada.

Actualmente, Duarte tiene 45 años, precisamente cumplidos hace ocho días, en fecha de amargos recuerdos sísmicos (19 de septiembre).

 

LA SENTENCIA ASOMBRA

Las reacciones por la sentencia otorgada, la semana pasada, a Javier Duarte -9 años de prisión, con opción a reducirse hasta tres, y una multa de casi 59 mil pesos- por el desvío de más de 70 mil millones se dieron en cuestión de horas.

La primera fue la del Gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes.

“Quien piense que Duarte estará en la cárcel dos o tres años está equivocado”, dijo. “Haré hasta lo imposible para que sea sancionado con más firmeza”.

En Veracruz, el ex gobernador tiene pendientes denuncias por incumplimiento del deber legal, tráfico de influencias, peculado y coalición, delitos correspondientes al fuero común.

Una reacción casi obligada fue la del Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador.

“¿Cuantas líneas ágata, cuánta tinta, cuántas palabras, cuántas imágenes, cuánto ‘cinito’, cuánto show sobre estos asuntos para terminar en una sentencia como la que se dio a conocer?”, expresó.

“Si no hay esa voluntad política, que no ha habido, pues, todo es puro circo… ¿Por qué se presentan estas cosas? Porque, hasta ahora, la corrupción no es un delito grave en las leyes de nuestro país ¿No les parece eso extraño, raro, inconcebible?

“¿Cuántos diputados, senadores, han pasado y no han hecho una reforma para que se considere delito grave el robo, el peculado, la corrupción? Por eso se está proponiendo ahora que la corrupción sea delito grave y que se sancione con severidad a quien cometa el delito de corrupción”.

María Elena Morera, directora de la asociación civil “Causa en Común”, dijo que espera que la sentencia sea apelada y que se haga justicia.

Sobre el asunto, la Cámara de Diputados, que consideró el fallo “una burla al pueblo”, aprobó citar al encargado de la PGR, Alberto Elías Beltrán, para que explique el motivo de una sentencia tan raquítica. El acuerdo estuvo apoyado por todos los partidos, incluyendo el PRI.

Dentro de la sentencia se especifica que Duarte deberá entregar sólo 21 terrenos y 20 propiedades de las 90 que posee en total porque son las que las autoridades lograron comprobar que fueron compradas por él y sus prestanombres.

La sentencia se dio a conocer bajo la figura de juicio abreviado, en el que el acusado se declaró culpable de los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, lo que le otorgó la pena mínima.
La Ley Nacional de Ejecución Penal permitirá a Duarte solicitar su libertad bajo supervisión cuando cumpla la mitad de sus nueve años de condena.
Y si Duarte casi libró, ya, una pena que se suponía sería ejemplar, sus cómplices estarían en la misma situación.

Entre ellos, se ha especulado mucho, se encuentra su esposa, Karime Macías  (doctora en Economía por la Universidad Complutense de Madrid), hoy residiendo en Londres y quien en un diario personal, dentro de objetos encontrados durante el aseguramiento de propiedades, escribía casi como un credo: “Sí merezco abundancia, sí merezco abundancia”.

Alguna vez, en un artículo, Macías escribió que esa frase es una guía para resolver cualquier problema. “Se debe consumir a diario para mejores resultados”, aconsejaba.

Por otra parte, afirman que al dicho de Duarte (“paciencia, prudencia, verbal contingencia, dominio de ciencia, presencia o ausencia, según conveniencia”) faltó “no olvidar violencia; presumir demencia; desvirtuar la imprudencia; alegar inocencia en total delincuencia”.

 

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@RobertoCZga

 

 

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