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Análisis

XXI Asamblea Nacional del PRI

Encuentro, culminación de los trabajos que se han llevado a cabo, desde hace varias semanas, en todo el país

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La transformación de una sociedad debe darse al tiempo que sus instituciones evolucionan; hoy tenemos un México con condiciones muy distintas, con demandas y necesidades diferentes, insertas en la dinámica internacional. Este panorama exige un proceso de reestructuración en el que exista apertura para escuchar las nuevas ideas y se refuerce el sentido democrático indispensable para seguir avanzando.

El PRI sigue siendo el partido más fuerte del país, el que tiene mayor presencia en el territorio nacional, con mayor número de gobernadores, diputados federales y locales, y presidentes municipales. Por ello, la tarea de todos sus miembros es más grande; los retos nos llevan a replantear temas que resultan un obstáculo para el crecimiento del país.

El partido tiene que estar preparado y fortalecido para los cambios que está viviendo el país, toda vez que la circunstancia política es diferente; ahora tenemos la enorme responsabilidad de acompañar al Ejecutivo federal en los cambios por emprender.

La XXI Asamblea Nacional Ordinaria es la culminación de los trabajos que se han llevado a cabo, desde hace varias semanas, en todo el país, donde ha habido un amplio debate, la escucha atenta a lo que los militantes piensan para alcanzar consensos que permitan tener un posicionamiento frente a los distintos temas de la agenda nacional y construir las líneas de acción a seguir en los próximos años.

Se han organizado cuatro mesas temáticas: Declaración de Principios, Programa de Acción, Estatutos, Estrategias y Programas, con la participación de representantes de todos los sectores del partido, lo cual da una perspectiva plural e integral a la toma de decisiones, con base en las cuales se modernizarán los documentos básicos.

La actualización de éstos es, fundamentalmente, con el fin de defender la economía familiar, lograr una reforma hacendaria integral y una reforma energética que sea la base del desarrollo de nuestro país.

En este sentido, durante la Asamblea se ha promovido una banca de desarrollo que favorezca la actividad económica de las empresas mexicanas, con lo cual se generen más empleos y mejor remunerados.

Asimismo, el pronunciamiento en cuanto al tema hacendario rechaza que se cobren mayores impuestos a los sectores más desprotegidos, con la mira de que éstos se apliquen de manera progresiva. En cuanto a la energética, el Estado deberá seguir teniendo la propiedad de los hidrocarburos, pero será necesario el diseño de estrategias que optimicen su funcionamiento y generen mayores beneficios que permitan crecimiento económico y desarrollo social para México.

En los próximos años, el PRI tendrá que seguir trabajando para mantener el lugar que los ciudadanos le han otorgado por medio de su voto. La confianza conferida debe traducirse en eficacia. La sociedad espera resultados, y un partido moderno y democrático puede contribuir mucho a la edificación de un mejor país.

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