Justicia o venganza contra Lozoya

Por determinarse motivación de titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto

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Sólo porque el recurso discursivo será que la autonomía de la Fiscalía General de la República (FGR) es intocable en la Cuarta Transformación (4T) nos privaremos, este miércoles, de la explicación que Alejandro Gertz Manero podría ofrecer a la nación sobre la verdad jurídica en torno a Emilio Lozoya y su presunta responsabilidad en la adquisición de la empresa Agro Nitrogenados por parte de Pemex, una operación que ya costó, en España, la libertad a Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México (AHMSA).
En cambio, quien puede acompañar al Presidente López Obrador en su conferencia de prensa mañanera es el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, cuyo gusto por el micrófono es apenas menor que el uso del Twitter.
Así, en punto de las siete horas, a menos que el gabinete de seguridad tenga asuntos graves que tratar, sabremos si el huevo fue primero que la gallina o si la ley y la justicia van después de la filtración o viceversa.
Porque conforme al abogado del ex director de Pemex, Javier Coello, su cliente se enteró por las filtraciones periodísticas del congelamiento de sus cuentas bancarias, pues los bancos no lo han notificado a Emilio Lozoya; de igual manera, por menciones mediáticas sabe que existe una orden de aprehensión en su contra, pero desconoce el delito del que se le acusa porque nunca se le citó a comparecer en relación a la carpeta de investigación sobre la compra-venta de Agro Nitrogenados.
Por estas razones es que Coello Trejo solicitó el amparo de la justicia federal para saber si Lozoya tiene en su contra una orden de aprehensión y si es buscado en todo el mundo por Interpol, como ocurrió a Ancira, que fue aprehendido en España.
Por lo pronto, el abogado aclara que Agro Nitrogenados no fue adquirido por Lozoya. La operación fue autorizada por el Consejo de Administración de Pemex, que en el sexenio anterior era presidido por el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y en el que participaban funcionarios como los entonces secretarios de Hacienda, Luis Videgaray, y de Economía, Ildefonso Guajardo, por ejemplo, quienes, necesariamente, tendrán que comparecer en su oportunidad ante el juez.
Coello quisiera saber también quién solicitó el congelamiento de las cuentas de su cliente porque la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de Hacienda sólo puede hacerlo a petición de un gobierno extranjero; no le queda duda de que la Fiscalía General de la República no lo hizo.
A Coello no debería resultarle extraño que el titular de la UIF declarase a El Universal que la actuación de Lozoya en Pemex se caracterizó por la corrupción. “Tendrá que probarlo”, dijo.
Por cierto, en este contexto no se debe pasar por alto que por el caso Lozoya, Santiago Nieto fue cesado de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) en el sexenio pasado. El encargado de la PGR, Alberto Elías Beltrán, lo acusó de incumplir el Código de Conducta de la Institución por revelar información bajo su resguardo.
A partir del cese, Nieto buscó cobijo, primero, en el PAN y, luego, en Morena, en donde ofreció sus servicios como experto electoral y siguió revelando información vía Twitter.
La pregunta es si la motivación de Nieto es justicia o venganza contra Lozoya.
En cualquier caso, si lo considera la causa de su desgracia en el sexenio de Enrique Peña Nieto, debería estarle agradecido, de lo contrario, no sería la primerísima figura del combate de López Obrador contra la corrupción, lo que, eventualmente, lo podría llevar a la Fiscalía.
Por lo demás, habrá que esperar a que el fiscal Gertz Manero ventile otros casos, como el de Fertinal, en los que saldrán a la palestra empresarios mediáticos y banqueros cercanos a la 4T.

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