Javier Corral tortura… al PRI

Me resulta increíble que en un asunto con reflectores nacionales e internacionales, y con la experiencia y olfato político del gobernador de Chihuahua, ocurra algún tipo de tortura, la maniobra tiene propósitos mediáticos

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Pues si debe ser una tortura.

Pero le dieron motivos que convirtió en plataforma nacional anticorrupción, el problema más sensible en el ánimo del electorado, el que tiene encabronado a medio mundo, el que se materializa en la imagen de Javier Duarte de Ochoa, de Roberto Borge Angulo, César Duarte Jáquez, quien salió del gobierno de Chihuahua con un banco en la bolsa, y al que extrañamente NO le giran orden de extradición, a pesar de las 10 órdenes de aprehensión.

De las pieles más curtidas en la épica política mexicana es la de Javier Corral Jurado. Encarna en la praxis la lucha de la coalición Por México al Frente y apuntala como ningún otro gobernador la agenda de Ricardo Anaya Cortés, y los coaligados PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que ya presentaron armas en voz de Damián Zepeda, Manuel Granados y Dante Delgado.

Para muestra de ese curtido, ayer llamó al Presidente Enrique Peña Nieto irresponsable, por la crítica hecha al reclamo del gobernador en la conferencia de prensa el lunes en el hotel Geneve de la CDMX.

Tal vez sin proponérselo, cosa que dudo, obligó a una de las figuras emblemáticas del priísmo, Manlio Fabio Beltrones, a ampararse contra alguna orden de aprehensión, de citación o declaración; una maniobra jurídica que tiene el propósito expreso de buscar en la Procuraduría algún tipo de investigación, y que le da derecho a conocerla en caso de existir, sin embargo, la otra cara del funcionalismo mediático del amparo es el escándalo, la posibilidad de señalar la existencia del “algo teme Beltrones”.

El gobernador de Chihuahua conoce el ADN del PRI, aprovecha el descuido cínico de los que dejaron pasar durante años la información sobre los Duarte, los Borge, los Moreira, Roberto Sandoval en Nayarit, y el crimen enquistado en el gobierno del estado de Tamaulipas con Eugenio Hernández, apéndice de Tomás Yarrington, y mucho más de esto.

Al vox populi de las fechorías del chihuahuense César Duarte nadie hizo caso en la Federación, pero Corral Jurado se armó de paciencia y consolidó investigaciones que derivaron en órdenes de aprehensión, que metieron a la cárcel al ex secretario adjunto del CEN del PRI, Alejandro Gutiérrez, y al titular de Hacienda local Jaime Herrera Corral, operador de Duarte en la triangulación de recursos federales a las campañas del PRI.

Días antes de la jornada electoral en Chihuahua, escribí en este espacio el inmoral uso electoral de los recursos de la Comisión Federal de Electricidad, protagonizado en la firma del entonces director de la CFE, Enrique Ochoa Reza, con el gobernador César Duarte.

La intención del ‘pacto’ Duarte-Ochoa era influir en el electorado mediante la reducción de la tarifa de energía eléctrica, con carácter retroactivo de varios meses. ‘Zanahoria’ que los electores verían de inmediato, muuuy favorable al candidato priísta Enrique Serrano. Ese es Enrique Ochoa Reza, quien ahora señala la paja en el ojo de Andrés Manuel López Obrador y de Ricardo Anaya Cortés.

Esa es la complicidad del presidente del PRI con César Duarte, y de éste con la estructura partidista acusada de desviar fondos de Hacienda, triangulados para disfrazar la ilegalidad.

Ahora Javier Corral da un paso más al organizar el próximo domingo una concentración en la Plaza del Ángel en el cuadrángulo del Palacio del Gobierno de Chihuahua. El centroide del conflicto es el desencuentro con el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, sucesor de José Meade Kuribreña, a quien señala Corral de hacer uso político de los recursos de la dependencia federal, en específico la retención de 700 millones de pesos, por la lucha anticorrupción emprendida contra Duarte Jáquez y su estructura criminal.

Pleito donde logró subir al ring al Presidente Enrique Peña Nieto, al candidato del PRI y al presidente de su partido, con señalamientos desesperados de estos dos últimos, que acusan al gobierno de Corral de torturar a los funcionarios detenidos, con el propósito de incriminar a otros personajes.

Pero el que acusa tiene la carga de la prueba, y no han presentado. Me resulta increíble que en un asunto con reflectores nacionales e internacionales, y con la experiencia y olfato político de Corral Jurado, ocurra algún tipo de tortura, la maniobra tiene propósitos mediáticos.

De lo que sí estoy seguro es que Javier está torturando… al PRI ¡y de qué forma..!

 

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