Jaque al peón: Slim tumba mesa sobre el aeropuerto a AMLO y CCE

La aparición pública del empresario más rico de México, ‘se defendendo’, devuelve el tema a la arena política, no más. Y salva a Andrés Manuel de una despiadada ronda de arqueros ‘sagittarii’

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Finalmente, en el tema del aeropuerto, después del 1 de julio, habrá a quien se le haya ido el avión, quien se dará cuenta que no aterrizó bien sus ideas o quien termine con las alas rotas.

El tema, sobre todo gracias a Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido en una obsesión. Ideas contra “ideotas”.

En muchas competencias de inteligencia gana, más que el diestro, el astuto. Otra cosa son los juegos de azar. Esa diferencia confunde a los candidatos que compiten hoy por la Presidencia de la República.

El caso de la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ha tenido varios momentos importantes desde que comenzó a ser cuestionado por el candidato de Morena.

El primero, cuando Andrés Manuel propuso realizar una mesa técnica con presencia de empresarios, funcionarios del Gobierno federal y, por supuesto, él. Ningún otro candidato; sólo él.

Lástima porque, en principio, ya estaba apuntado José Antonio Meade y, seguramente, el resto (Anaya, Zavala, “El Bronco”) no se negaría.

El segundo, cuando Juan Pablo Castañón, líder del Consejo Coordinador Empresarial, le prometió revisar opciones de mejora del proyecto, aunque no necesariamente una mesa.

“Si no tenemos acciones de mejora técnica volvamos a validar técnicamente este proyecto”, dijo Castañón en un juego de palabras sólo para jugadores de colmillo.

Hasta ayer, López Obrador esperaba, “pacientemente”, que el líder del CCE diera a conocer fecha, invitados y pormenores de la reunión.

Quizá se cansó de esperar porque decidió hacer circular un cómic en el que plasma, con monitos, por qué le enerva el proyecto de la nueva terminal aérea y ofrece su opción de utilizar los terrenos de la base militar de Santa Lucía.

Ayer, sin embargo, ni de su revista de caricaturas se acordó cuando, finalmente, se supo de qué trataría la rueda de prensa del empresario Carlos Slim que desde el fin de semana pasado se anunció.

Claro que el candidato de Morena se las olía, pues Slim es el más fuerte inversionista de la obra.

Después de la explicación con peras y manzanas, “se defendendo”, el hombre más rico de México, uno de los más ricos del mundo y, hasta hace algunos años, el empresario preferido de López Obrador, al menos antes de cambiarlo por Alfonso Romo, dejó en fuera de lugar la posible mesa técnica sobre una obra en la que cada día se instalan más toneladas de acero y concreto.

¿Está Carlos Slim entre el CCE y AMLO? ¿Por qué desactiva la posibilidad de la mesa? ¿Será porque no siempre hacen jaque al rey?

Creo que la jugada devuelve el tema a la arena política, donde, si quieren, puede permanecer… y que el tiempo diga.

De otra forma habría una víctima con estocada y difícil de sobrevivir. Y, en mi muy particular forma de ver el asunto, no creo que los empresarios, duchos en ese arte, permitieran verse exhibidos.

Pienso, más bien, que Slim salva a Andrés Manuel de una despiadada ronda de arqueros “sagittarii”.

Por ello, López Obrador sacó, de inmediato, uno de sus dardos más utilizados: “Fue una orden de Peña Nieto para golpear mi proyecto”.

Y si rectificar es de sabios, más bien creo que como arma de campaña (o de berrinche) para expandir su idea de ser un buen samaritano vestido de Robin Hood (y hacer pensar que no malgastará dinero con el que puede ayudar a necesitados, aunque en el envés de su retórica provoque necesidades al país y termine por estocar a los urgidos), Andrés Manuel no matará el tema, pero si gana el 1 de julio quizá no se convenza del proyecto del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, pero tampoco lo vea tan mal como para desaparecerlo.

Y, claro, nada mal estaría que Poncho Romo diera una rueda de prensa como el señor Slim.

¡Ah!, pero, eso sí, que a Paco Ignacio Taibo le escondan el disfraz de tigre porque luego ya vemos cómo le va al empresario regio.

Por lo pronto, otro neoleonés, recién llegado al torneo, que no es arquero, pero que para lanzar flechas tiene burda práctica, ya opinó también sobre el nuevo aeropuerto: “Será un orgullo nacional”, dijo.

La verdad, puro “Bronco”.

 

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