Isidro Pastor, fiel a su naturaleza traidora

Más allá de los motivos del escorpión, lo que importa es la moraleja: nunca le ofrezcas la espalda a quien ya traicionó una vez porque lo hará una y otra y tantas ocasiones como oportunidades se le presenten

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Nada hay más asqueroso que la traición.

Si alguien creyó que la autopostulación de Isidro Pastor como candidato independiente a gobernador del Estado de México forma parte de una estrategia priísta para arrebatar votos a otros pretendientes a suceder a Eruviel Ávila, se equivoca rotundamente: se trata de una traición, más grosera aún que la cometida en 2005 cuando se marchó del PRI para asesorar al panista Rubén Mendoza Ayala que compitió y perdió con Enrique Peña Nieto.

Al escuchar a Pastor comunicándole que dejaba su puesto como secretario de Movilidad para competir como candidato independiente, Eruviel debió asquearse recordando la fábula, atribuida a Esopo, sobre la rana que acepta que un escorpión monte en su espalda para poder cruzar el río, con la promesa de que no le hará daño.

Como se sabe, a la mitad del viaje el escorpión no resistió la tentación y encajó el aguijón. ¿Por qué si ambos moriremos?, preguntó la rana. La respuesta fue sencilla: no me pude resistir.

Es cierto: los traidores no pueden resistirse a su naturaleza.

En 2013 Eruviel se apiadó ante los ruegos insistentes y lo rescató del ostracismo que sufría desde que traicionó a Peña Nieto y al entonces gobernador Arturo Montiel en favor de Mendoza Ayala.

Con seguridad, besando la cruz como cuando estuvo en el seminario católico en los tiempos que creyó tener vocación sacerdotal, le prometió con lágrimas en los ojos que no lo volvería a hacer, que lo perdonaran y a cambio prometía lealtad eterna, tanto al gobernador como al Presidente Peña Nieto.

No fue necesario esperar tanto tiempo; en diciembre pasado, sin sonrojarse siquiera, picó con la cola por segunda ocasión.

En realidad no hay novedad, era de esperarse, cuestión de tiempo; es bien sabido que quien traiciona una vez lo hace 2 veces, sin embargo, ahora repite deslizando el supuesto de que no hay traición, sino que es partícipe de una estrategia para favorecer al candidato del PRI, Carlos Iriarte o Ana Lilia Herrera.

Nada más falso; Pastor siempre está a la venta y ahora se ofrece una vez más, dejando el sistema de transporte mexiquense sumido en el caos, en especial por la inseguridad cotidiana a la que son sometidos los millones de usuarios y la voracidad de los transportistas a quienes benefició como lo tiene documentado el gobernador.

Isidro está consciente de que esta aventura política tendrá el mismo resultado que cuando se echó en los brazos de Mendoza Ayala, pero sabe que su condición de candidato independiente le otorgará por una temporada cierta inmunidad, ya que no sería políticamente correcto procesarlo en plena temporada electoral.

Pero más allá de los motivos del escorpión, lo que importa es la moraleja: nunca le ofrezcas la espalda a quien ya traicionó una vez porque lo hará una y otra y tantas ocasiones como oportunidades se le presenten.

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