Humberto Castillejos, el imprescindible

Ayer Castillejos demostró cuán imprescindible puede ser; uno de sus alfiles más preclaros, Gabriel Contreras, fue reelecto como presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones, de tal suerte que Carlos Slim sabe con quién puede negociar en materia de interconexión

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Me cuentan que uno de los miembros más conspicuos del grupo de Humberto Castillejos explicó que si el ex consejero jurídico del Presidente salió de Los Pinos no fue porque lo cesaran, sino por decisión propia, para no sufrir el desgaste del final del sexenio.

Es probable que el Presidente Peña Nieto no lo sepa, pero así ocurrió. Aquel a quien creía uno de los más leales se marchó para no compartir la carga.

Se entiende que así sea, pero sólo porque la estrategia tiene que ver con el traslado de Raúl Cervantes de la PGR a la Fiscalía General, de manera automática o semiautomática, o de la candidatura de Castillejos a la Fiscalía o por lo menos a un modesto lugar como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Lo que sea, menos un mínimo de lealtad a Enrique Peña Nieto a quien el grupo, integrado a la vista por Castillejos, Cervantes, Alfredo Castillo y Alberto Bazbaz, debe todo, incluso el olvido del pasado, nada claro, por cierto.

Casado o soltero, cesado o renunciante, Humberto Castillejos es omnipresente aun estando fuera de Los Pinos; no está, por ejemplo, en la Consejería Jurídica del Presidente de la República, pero lo sigue estando a través de quien ha sido sus segundas manos, Misha Leonel Granados, un personaje que logró mantenerse siempre en segundo plano, pero que hoy es fundamental en la residencia presidencial.

Castillejos es el mejor seguidor de la sentencia de Juan Pablo II cuando se despedía de los mexicanos: me voy, pero no me voy. Nunca se ha marchado, aunque parezca que está fuera.

Por ejemplo, uno de sus protegidos desde el Estado de México, Tomás Zerón de Lucio, de gratos recuerdos para los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, tiene una oficina al lado del vocero presidencial, Eduardo Sánchez; y todo por decisión del ausente Castillejos que, para protegerlo al salir de la Agencia de Investigación Criminal, le consiguió el puesto de Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional que le permite mantener informado a su periodista preferido.

Ayer Castillejos demostró cuán imprescindible puede ser; uno de sus alfiles más preclaros, Gabriel Contreras, fue reelecto como presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones, de tal suerte que Carlos Slim sabe con quién puede negociar en materia de interconexión e inclusive de larga distancia.

La votación en el Senado de la República para cumplir la consigna del exiliado Castillejos de reelegir a Contreras, llevó al presidente de la Cámara Alta, Ernesto Cordero, a ordenar durante 40 minutos la revisión del video que registró la votación sobre el presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones ante la sospecha de que en una votación de 128 senadores pudiera haber ¡relleno de urnas!

¿El colmo? Sí, pero así será siempre que Castillejos tenga las manos metidas en algún asunto, como lo saben sus antiguos asesorados en la PGR, el general Rafael Macedo y el ahora ministro de la Corte, Eduardo Medina Mora.

Si en su infatigable transitar por el territorio nacional atendiendo las consecuencias de terremotos y huracanes, el Presidente se da un respiro para observar su entorno, haría bien en preguntar qué ha ocurrido en asuntos tan importantes para el futuro inmediato que tienen que ver con OHL y Odebrecht, cuya solución estaban en manos de Castillejos.

Es probable que se lleve un doloroso desengaño, pero es mejor a tiempo que cuando las consecuencias sean irremediables.

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