Holanda ante el populismo

Triunfo de Partido Popular por la Libertad y la Democracia, liderado por Mark Rutte, en pasados comicios, clave ante el efecto proteccionista y antiglobalización que se ha presentado en el mundo

Compartir:

El triunfo de Donald Trump en EU y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea han marcado una nueva era para las relaciones internacionales y la economía global.

En ambos casos, el éxito electoral se debe a una postura xenófoba y proteccionista, lo que genera un retroceso en los acuerdos políticos y comerciales en el mundo.

Incluso, se ha considerado la posibilidad de guerras comerciales y la violación de derechos humanos.

El resultado de las elecciones en Holanda ha dado a Europa la primera victoria en contra del populismo xenófobo.

Es importante resaltar que el triunfo es un logro ante el efecto proteccionista y antiglobalización que se ha presentado en el mundo.

La victoria de Mark Rutte no deja de ser inesperada, pues el candidato extremista Geert Wilders encabezaba las encuestas, por lo que su fracaso en los comicios es un giro a favor del desarrollo económico y la integración regional en Europa.

Sin embargo, el triunfo del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), liderado por Rutte, sobre el Partido por la Libertad (PVV), encabezado por Wilders, no es suficiente para formar un gobierno de mayoría, lo que obliga al ganador a generar acuerdos y establecer un gobierno de coalición con los demás partidos.

Los partidos Llamada Demócrata Cristiana (CDA) y Demócratas 66 (D66) obtuvieron 19 escaños cada uno.

El partido de la izquierda verde (GL) y la izquierda radical (SP) obtuvieron 14 cada uno, mientras que los socialdemócratas del Partido del Trabajo (PvdA) fueron los menos favorecidos en los resultados de la elección, pues pasaron de tener 38 escaños a 9.

La baja de votos que sufrió el PvdA obedecería a su pacto con partidos de derecha en el gobierno de hace cuatro años, lo que llevó a la clase trabajadora, su principal apoyo electoral, a darle la espalda y a percibirlo como un partido formado por una élite que ya no está consciente de los problemas reales de la población, lo que le valió la mayor pérdida de escaños en la elección.

Otro tema notable en los comicios fue la afluencia en las votaciones, pues se estima que el 82 por ciento de los 12.9 millones de electores convocados a las urnas emitieron su sufragio, cifra que no se había visto desde 1986.

El triunfo de Rutte en las elecciones en Holanda es un respiro ante los movimientos proteccionistas que se están fortaleciendo en Europa.

Y es la oportunidad para formar gobiernos de coalición que representen las diversas posturas que existen en la arena política del país para generar acuerdos más incluyentes que fortalezcan el sistema democrático y atiendan las necesidades de la sociedad holandesa.

 

 

Compartir: