Herencia de Peña y Aurelio: Aprender aprendiendo

Tesis si bien producir más petróleo, crear más empleos, defender a indocumentados y mejorar la seguridad de los mexicanos es fundamental

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Adentro en Palacio Nacional parecía el relanzamiento de Aurelio Nuño como la gran promesa del sexenio para 2018, y con razón, el nuevo Modelo Educativo parece la panacea, la más importante de las reformas que el país demanda, pero tendrá vigencia a partir del 2018 y 2019, cuando el actual sexenio culmine y el siguiente apenas inicie; algo que sólo se puede explicar de manera esotérica, es decir, si el secretario de Educación es candidato y Presidente y a él toque ponerlo en marcha.

Pero si en esoterismos andamos, afuera de la sede del Ejecutivo Federal, cuando de Palacio Nacional se marchaba el gobernador del Estado de México, unos 4 ciudadanos, fanáticos religiosos los calificarían algunos, le tocaron el pecho a Eruviel Ávila, le dijeron algo ininteligible a los oídos del reportero, elevaron rezos y él contestó con un salmo del Rey Salomón referido a los gobernantes; sólo falto el sahumerio. Pero todo tenía que ver con el futuro inmediato.

Nada comparable, pero de alguna manera similar a cuando los obispos católicos de todo el país, al menos sus representantes, lo escucharon decir, antes que a cualquier otro de sus pares, no estar de acuerdo con la ley de matrimonios igualitarios (impulsada por Humberto Castillejos, digo yo, el consejero jurídico del Presidente), y entonces los pastores de la Iglesia Católica coincidieron en que ya tienen candidato para el 2018.

El tiempo, muy corto, daría la razón a uno: el Presidente Peña Nieto dio consigna a diputados y senadores priístas de que su iniciativa, la de Castillejos, descanse en el bote de la basura hasta mejores tiempos.

Eruviel tuvo razón.

Pero, Nuño era la gran promesa y de pronto pareció esfumarse porque su chamba la hacían Miguel Osorio Chong o Luis Miranda, más éste que el otro, pero conforme ocurrió ayer, en la presentación del Nuevo Modelo de Educación, sigue siéndolo … a menos que cambie algunas proclividades, como la de ser el mejor de la comarca en los eventos públicos y ensimismarse en los privados, excepto cuando su amigo el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, es capaz de esperarlo todos el tiempo que ocupe, como dirían en Jalisco, afuera de donde se hacen las aguas o  las necesidades, o de mantener como asesora principalísima a Isabel Moctezuma, hija de Esteban, el heredero del Xocoyotzin, que ya está en las huestes de Andrés Manuel.

Si nos atenemos a lo que ayer dijeron el Presidente Peña Nieto, el secretario de Educación, el líder de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Graco Ramírez, y todos los que algo tuvieron que decir sobre el nuevo modelo de educación, el hombre del futuro es Aurelio.

No hay pero que valga; la más importante de las reformas de Peña Nieto es la Educativa, por más que a algunos le parezca la energética y a otros la de telecomunicaciones; si es cierto

que, conforme al discurso oficial, lo más importante son los niños de hoy, que serán los ciudadanos del futuro, la reforma educativa y consecuentemente el nuevo modelo educacional no tienen rival.

Aurelio se incorporó ayer por derecho propio a la escuálida nómina de Peña Nieto para el futuro. El Presidente se notaba feliz con el modelo educativo propuesto por Nuño, al grado que más de una vez se refirió al video con que fuimos recibidos los invitados; de hecho, hasta dijo que el secretario de Educación había retomado, plagiado, pues, sus palabras.

No es así; el nuevo Modelo Educativo es el esfuerzo más importante en materia educativa desde José Vasconcelos y la misión de alfabetizar a la población emprendida por Manuel Ávila Camacho, que por alguna razón que no entiendo, Frank Guzmán olvidó en el discurso oficial.

Si Peña Nieto les aprieta las tuercas y lo dicho no queda sólo es discursos, habrá muchos empleos con la energética y Hacienda tendrá más impuestos que cobrar, pagaremos menos a Carlos Slim en telefonía e Internet con la de telecomunicaciones, pero con la educativa avanzaremos a estadios no advertidos hasta hoy.

Si habrá que recordar a Peña Nieto por algo será por esta reforma.

José Vasconcelos fue el primero que perdió con lo que hoy es el PRI; Antonieta se suicidó por él en Notre Dame; creyó ingenuamente que México se rebelaría por él sin siquiera convocarlo; no vivió para probar su teoría de la raza cósmica y terminó siendo un triste propagandista del nazismo y en el ocaso no pudo entrar a la UNAM por la puerta grande, pero ingresó por la ventana colgado del brazo de la aurora, pero fue quien llevó a los clásicos a los pueblos y por él  la banda de El Grullo toca sinfonías o lo que los pueblerinos creemos que lo son.

Vasconcelos pudo tener muchos defectos personales, pero por él, mis abuelos, mi padre y yo mismo, pudimos leer a Virgilio a Dante y a Homero y escuchar, en el peor de los casos, a los hermanos Strauss, en el kiosco de mi pueblo y de vez en cuando La Heroica y la Pastoral. De hecho, El Grullo tiene una sinfónica infantil.

Sí, producir más petróleo, crear más empleos, defender a indocumentados y mejorar la seguridad de los mexicanos es fundamental, pero conseguir que los niños aprendan aprendiendo será la mejor herencia de Peña Nieto…y de Aurelio.

 

 

 

 

 

 

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