Hace bien AMLO en no enredar a los militares en fantasías

Espanta, sí, que cerca del Presidente Andrés Manuel, López Obrador existan personas o grupos que por consecuencia de su ayatolismo vean sombras y fantasmas… y, de paso, personas dedicadas al periodismo las crean posibles sin una pizca de razonamiento

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Hasta tos me dio, y ni siquiera por graznar.
¿Cómo que, en México, grupos de civiles preparan un “Golpe de Estado” contra la Cuarta Transformación, es decir, contra el Presidente Andrés Manuel López Obrador?
De escuchar eso hasta se pone la carne de gallina, y no porque uno crea la posibilidad de una acción de ese tipo en un país tan desorganizado como el nuestro y en el que ni siquiera las incipientes guerrillas han prosperado por décadas.
Peor aún en una nación donde, aunque administrativamente pueda existir y muy, pero muy adentro se registren inconformidades dentro del ámbito castrense, la milicia no está, no tiene los motivos, ni mínimamente, para una tontería como esa.
Espanta, sí, que cerca del Presidente López Obrador existan personas o grupos que por consecuencia de su ayatolismo vean sombras y fantasmas… y, de paso, personas dedicadas al periodismo las crean posibles sin una pizca de razonamiento.
Incluso, las traiciones posrevolucionarias pueden verse y leerse desde otras perspectivas, sin llegar a la asonada militar.
Más someras, aunque no menos escandalosas, fueron las declaraciones, de ayer, de Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, quien afirmó que la Cuarta Transformación debe estar alerta ante sectores que, al perder sus privilegios y canonjías, “intentarán dinamitar este Gobierno”.
En lo personal, y de eso sí me canso ganso, creo que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador hace cosas que en el mediano plazo le redituarán resultados positivos porque no es lo mismo trabajar hasta sábados y domingos, e intentar quitar el sarro a viejas actitudes, que volver a la palabrería de siempre y hacer como que las cosas cambian, como se hizo en los últimos tres sexenios, desde el inicio de este siglo.
Pero peca o yerra en hacerse de la vista gorda o hasta tramar, aunque no sean de su incumbencia, como dice, pero sí mediante intermediarios, fregaderas como la del “Bonillazo” en Baja California o la “Ley Garrote” en Tabasco. Hay cosas bastante obvias que tarde o temprano pagarán un costo. Y eso, aunque no lo anuncie un periodista o el jefe de los senadores de Morena.
“La transición que vivimos enfrenta resistencias. Es normal, y hasta natural. Quienes se encuentran en los sectores a los que se eliminó el privilegio y las canonjías se sienten lastimados…”, alertó Monreal.
El senador auguró no un “Golpe de Estado” (que sólo podrían llevarlo a cabo militares, no civiles, como partidos políticos, empresarios o medios de comunicación), sino “un largo periodo de dificultad y polarización”.
Ayer, durante la “mañanera”, IMPACTO preguntó al Presidente si ya trató con los secretarios de la Defensa y la Marina el tema del famoso “rumor” sobre el supuesto Golpe de Estado que se fragua en su contra o si piensa citarlos a la conferencia para que den su punto de vista.
En su estilo de responder a preguntas concretas con respuestas abstractas, López Obrador ni siquiera mencionó los cargos ni los nombres de los encargados de las Fuerzas Armadas. Hizo bien. Para qué involucrarlos en asuntos ociosos y locuras mentales.
Ante la pregunta de IMPACTO, el Presidente fue más realista en medio de su larga explicación.
“No hay ningún asomo de inestabilidad política”, expresó. Y esto contradice la fantasía del “Golpe de Estado civil” y hasta la “dinamita” de Monreal.
Sí aseguró, como lo ha hecho en otras ocasiones, que “hay algunos que están aturdidos, confundidos, fuera de quicio, pero (que) ya se van serenando”.
Más aún, el Presidente dijo a IMPACTO que la oposición actúa con responsabilidad.
“No va más allá de los cuestionamientos, pero es consustancial a la democracia el que haya críticas, el que se cuestione al gobierno, pero no ha pasado a mayores”.
Y, hasta con cierto sarcasmo, expresó que “hasta se rechina poco… y debería haber más protestas porque se está desmontando un régimen corrupto; se está desmantelando un régimen corrupto de arriba hacia abajo”.
Y si el Presidente ni suda ni se acalora, ¿de dónde sale, entonces, el asunto del “Golpe de Estado” y la “dinamita”?
O tal vez haya que interpretar las palabras de López Obrador como aquello de “no me ayudes, compadre”.
Además, graznar tanto también cansa.

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