Gobierno de la ignorancia o de la intuición

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Es verdad que para llegar a ser Presidente de México se requieren de muchas habilidades vinculadas con la inteligencia emocional, tales como la intuición por ejemplo que te permite determinar estrategias de acción política para posicionarte, y la intuición se perfecciona en la práctica y con la experiencia, López Obrador es un político eminentemente intuitivo, su olfato político y su capacidad comunicacional son privilegiadas, habilidades regularmente manifiestas en el liderazgo de corte social. Sin embargo, para ser presidente de la República la intuición se contrapone con las decisiones muchas de ellas técnicas que exige la administración.

Gobernar sobre la intuición es ir contra el gobierno de la técnica que obliga al manejo de diferentes fuentes de información para tomar decisiones tomando como parámetro el costo-beneficio y la utilidad, no necesariamente política pero si social.

En algunas áreas es sumamente relevante tomar decisiones técnicas, muchas de ellas contra-intuitivas como en la Hacienda Pública. Pongo un ejemplo, la ortodoxia te indica la necesidad de la preservación de los equilibrios presupuestales, contraer deuda en función de tu capacidad de pago, pero en momentos excepcionales debes romper el equilibrio so riesgo de que se te rompa el país socialmente hablando, aunque luego debas implementar procesos de ajuste en el mediano plazo para recomponer los equilibrios.

Para los líderes populistas, sean estos de derecha o de izquierda, su ascenso al poder se da a través de una deliberada estrategia intuitiva y comunicacional pero que posteriormente se debilita por su incapacidad para tomar decisiones basadas en la ciencia, en la técnica, en el manejo de información para construir escenarios de costo-beneficio y tomar decisiones objetivas en beneficio de una colectividad.

Un ejemplo contundente de coyuntura es la atención que han tenido gobiernos a la emergencia de la pandemia del coronavirus: los gobiernos que mejor les ha ido son los gobiernos que han tomado las decisiones sobre los hombros de la ciencia y los peores han sido los gobiernos populistas que privilegian la intuición y su sentido común.

El mejor ejemplo de quienes han hecho mejor las cosas, han sido Alemania, o Nueva Zelanda o Suecia por mencionar algunos, en primera instancia sometieron las decisiones políticas a los requisitos de la ciencia, privilegiaron los protocolos de prevención y los mecanismos de atención inmediata; los peores gobiernos han sido los gobiernos populistas intuitivos como Estados Unidos, Brasil y México, que sometieron las decisiones de la ciencia a los caprichos, voluntad y creencias de sus respectivos líderes.

El gobierno de López Obrador ha sido un gobierno que ha denostado a la propia ciencia y la técnica porque aduce que preservan un estatus de desigualdad, lo cual es falso pero lo convierten en una bandera política para denostar. Ahora que viene el proceso de reparación del estatus pre contingencia, habrá necesariamente que recurrir a la toma de decisiones técnicas sino profundizará la recesión y agudizará las consecuencias de la crisis económica.

Hacerse a un lado para privilegiar las decisiones objetivas y concretas será un gran reto que deberá enfrentar el gobierno de la 4T, pagaremos por ver.

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