Gobernadores ‘engarrotados’ en juntas de seguridad e Insabi

Como tomar un elixir para el olvido, dejaron atrás sus reclamos

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Mientras no hayan comido ganso, y sólo pejelagarto, todo está bien. Bueno, eso dijeron algunos gobernadores que se degustó en la comida privada con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, este martes, en Palacio Nacional.

Los mismos gobers que después de reunirse con el Gabinete de Seguridad, encabezado por Alfonso Durazo, se pasaron a compartir mesa y mantel con el Presidente y que parecieron haber sido hipnotizados, pues ante todo el argüende que traían con el susodicho Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar) y la inseguridad en todo el territorio nacional parece que salieron tablas y con “becho y abacho”.

En la primera reunión, los mandatarios estatales cerraron filas con el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, al grado de firmar un posicionamiento conjunto en el que sellan el “compromiso para coadyuvar al desarrollo integral del país anteponiendo el interés superior de la nación por sobre las de carácter partidista y de cualquier otra índole que caractericen a un Estado democrático como el nuestro”.

Yo grazno porque es mi naturaleza. ¿Pero los que nos quieren convencer de juntas y reuniones exitosas? Bueno, creo que dialogan.

Al margen de otros acuerdos, que no pasaron de no sacarse la lengua ni picarse los ojos, unos como mandatarios estatales y otros como responsables de secretarías involucradas en la seguridad del país nada más no definieron, o no lo dieron a conocer, si habrá cambio de estrategia o si se modifican programas u operativos.

Es decir, que con todo y juntas, de emergencia o normales, los mexicanos seguiremos viendo, y viviendo, el mismo panorama de inseguridad.

De otra forma no se entiende cuál es el motivo de irse a casa, o a sus estados, con una sonrisa en la cara. ¿Será que basta saludarse, palmearse las espaldas y pactar trabajar unidos para vencer a los grupos delictivos, para cambiar el modelo social que ya hasta impacto, como hemos visto, tiene en escuelas de niños y niñas?

Creo que Durazo salió victorioso luego de reiterarles que no queda de otra que “caminar juntos o fracasar por separado”. ¿Y a poco ya con eso la delincuencia organizada se puso a temblar?

Esa fue la primera reunión de dos que los gobernadores perdieron este martes.

La segunda fue ante el Presidente.

Cuando llegaban a Palacio Nacional, muchos hasta amenazaban con hacer arder Roma si no se frenaba o, al menos, se ponía orden en la implementación del Instituto de Salud para el Bienestar.

Era la bandera con la que se anunció la reunión con López Obrador desde la semana pasada, cuando ocho gobernadores, seis panistas, decidieron no firmar la carta de intención para implementar en sus estados el Insabi.

Fue también el mensaje que desde hace días ofreció el Gobierno Federal, dialogar en corto con los mandatarios estatales.

Pero, ¡oh!, palmípeda suerte, quedaron desplumados. El Presidente pidió no tocar el tema. Es decir, comieron (pejelagarto y tamales de chipilín) y bebieron (agua de matalí y chocolate amargo), y, como tomar un elixir para el olvido, dejaron atrás sus reclamos y perdieron una oportunidad de oro para resolver un asunto que está causando estragos en el sector político, pero también en la ciudadanía exenta de los servicios del IMSS.

Mucho se habla de que los servicios médicos los está cobrando el Insabi, que no hay medicinas suficientes para ese programa o plan. Germán Martínez, ex Director General de IMSS, pidió que los recursos del Insabi se le sumen al Seguro Social. Un grupo de panistas denunció que el Gobierno Federal borró el padrón del Seguro Popular.

Además de los gobernadores panistas, el de Movimiento Ciudadano, de Jalisco, Enrique Alfaro, y el independiente, de Nuevo León, Jaime Rodríguez, “El Bronco”, mantienen sus dudas sobre si aceptar o no el nuevo esquema.

En fin, que en dos ocasiones consecutivas, en un solo día, los gobernadores salieron como hipnotizados, como obrar a la orden de “¡engarróteseme ahí!”.

Tal vez la única ganancia sea que en ambas reuniones se pactó la “no agresión” y el ir juntos para solucionar las divergencias.

Bien, ¿y ahora, por dónde empezar?

Todo cansa; yo me canso, ¿ganso?

 

 

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