Gertz Manero ahora sí puede llamar a Videgaray

Elementos sobran para que la Fiscalía General de la República vaya más allá de Emilio Lozoya

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Por la situación que se vive en Bolivia, Evo Morales, obligado a dimitir por la presión popular, y a petición de las Fuerzas Armadas, el Presidente López Obrador quizás insista, en la mañanera de este lunes, en la imposibilidad de que en México ocurra un golpe de Estado, tema puesto sobre la mesa de debates por él mismo a partir de un discurso sumamente crítico del general Carlos Gaytán Ochoa sobre el gobierno de la Cuarta Transformación en un desayuno del que no recibió respuesta del general secretario Cresencio Sandoval.

O tal vez reclame a la revista Proceso seguirse portando mal con la Cuarta Transformación por insistir en el tema Fertinal, en el que están involucrados funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto y uno de sus empresarios cercanos, Ricardo Salinas Pliego.

Proceso volvió a la carga asegurando, documento en mano, que a fin de que Pemex pudiera comprar Fertinal a Massimo Covarrubias, “el consejo directivo de Nacional Financiera (Nafin) pasó por alto su propia normatividad y decidió financiar esta operación con dos créditos simples por un monto total de 267 millones 400 mil dólares.”

Conforme al reportaje de Proceso,  en circulación, el Consejo Directivo de Nacional Financiera aprobó una “excepción normativa” para autorizar el préstamo (a Pemex), ya que “la adquisición de acciones y el refinanciamiento de pasivos no están contemplados en el manual de crédito”.

A partir de la publicación de Proceso, la Fiscalía General de la República se quedó sin margen de maniobra para eludir la exigencia de citar a declarar al ex secretario de Hacienda Luis Videgaray en un caso que López Obrador no encontró abierto por la administración anterior, sino que fue denunciado, el 5 de marzo de 2019, por la abogada general de Pemex, Martha Edith Rodríguez Acosta.

Para los lectores de IMPACTO es una historia de sobra conocida:

Un día se presentó en Pemex la empresa Evercore, de Pedro Aspe, ex secretario de Hacienda en tiempos de Carlos Salinas, y en la que había participado Luis Videgaray antes de incorporarse al equipo de Enrique Peña Nieto en el gobierno del Estado de México.

Evercore tenía una oferta irresistible para Pemex: Comprar Fertinal de Massimo Covarrubias en mil millones de dólares. Lozoya bateó la oferta.

Después de Evercore se presentó Martín Werner, de Goldman Sacks, pidiendo 100 millones de dólares menos. También fue bateado, pero he aquí que de pronto se hace presente, con el director de Pemex, el ex subsecretario de Hacienda con Videgaray, Fernando Aportela Rodríguez, presionando a Lozoya para adquirir Fertinal.

El director de Pemex acudió con el Presidente Peña Nieto a informar que Aportela lo presionaba a él y a su gente para hacer la operación, pero reveló que Pemex no tenía dinero para hacer la operación.

A continuación, el Presidente reunió a Videgaray y Lozoya, pero éste siguió insistiendo en la falta de dinero para adquirir Fertinal, sin embargo, el secretario de Hacienda le dijo que no se preocupara por el dinero, que él lo conseguía. Y lo resolvió. Ahora sabemos, por Proceso, que violando la norma de Nafin.

En esta reunión terminó por romperse la magnífica relación que Lozoya y Videgaray habían tenido y que se fue deteriorando, paulatinamente, por el dominio férreo que el secretario de Hacienda ejercía sobre Pemex.

Para fortuna de Lozoya, pidió la integración de una comisión interdisciplinaria, con la misión de garantizar que la operación de compra-venta quedara jurídicamente perfecta.

Aun así, el director de Pemex seguía oponiéndose a la operación. Cuando se emitió el boletín para informar al país de la operación, otro de los subsecretarios de Videgaray, Miguel Messmacher, pidió corregirlo, de tal suerte que se cruzaron correos electrónicos, a fin de que la noticia saliera en los términos que quiso Videgaray.

Existen las actas en las que los consejeros aportaron sus puntos de vista, pero, más aún, se decidió la contratación de dos empresas que asesoraran y vigilaran la operación, una en cuestiones jurídicas y la otra en los números.

Una de ellas, PriceWaterhouse, descubrió que Fertinal había sobrevaluado, contablemente, sus activos en 500 por ciento, a fin de que llegaran a 1047 millones de dólares, una cifra aproximada a la oferta que Evercore propuso a Pemex.

Por alguna razón, PriceWaterhouse cometió el error de entregar dos documentos en la misma fecha. En uno señalaba la sobrevaluación de los activos y en el otro no habla de valores, pero el problema no son los activos, sino los créditos para la operación.

Como ya se ha publicado aquí, Fertinal, es decir, Covarrubias, debía a Banco Azteca y a Arrendadora Azteca (Salinas Pliego) 415 millones de dólares.

Para que se pudiera otorgar el crédito total (más de 600 millones de dólares) se necesitaba la autorización de Nafinsa y de Bancomext. No hubo problemas para obtenerla porque Luis Videgaray era el presidente del Consejo de Administración en ambas entidades.

Con este dinero le pagaron a Azteca, pero, además, esta institución hizo un préstamo adicional de 50 millones de dólares que ingresaron a un fideicomiso en Invex. Al día de hoy nadie sabe qué pasó con ese dinero y es lo que la Fiscalía General de la República no investiga; quizás sería saludable para el caso que lo auditara.

Hay quien supone que descansa en la panza de Caja Libertad. Para los maliciosos queda el hecho de que quien fue director de Banco Azteca, Carlos Septién, fue colocado, de repente, a la cabeza de Caja Libertad para luego regresar a su anterior feudo, pero la información no queda en este fideicomiso perdido.

En septiembre de 2015, Fertinal realizó una asamblea en la que se acordó, no obstante no tener dinero, dejar una reserva de 300 millones de pesos y repartir dividendos por 871 millones.

¿Cómo fue posible que lo acordaran en septiembre si la operación se realizó hasta diciembre? ¿De dónde les venía la seguridad de que Pemex compraría la empresa?

Más aún, los pagarés que Banco Azteca tiene de las empresas suecas que fueron accionistas nunca aparecieron. Sus representantes acudieron ante un juez con la versión de haberlos perdido y el juzgador los validó. Esas empresas suecas (West Side Capital Markets, LLP, NPK Holding Ab y Base Rock BVBA) tenían el 43 por ciento de Fertinal.

Al final, la compra de Fertinal no la pagó Lozoya, sino José Antonio González Anaya, que lo sucedió el 16 de febrero de 2015.

Como se puede advertir, elementos sobran para que la Fiscalía General de la República vaya más allá de Lozoya, que se oponía a la adquisición de Fertinal.

Quizás especial atención debe poner al destino de los 50 millones de dólares del fideicomiso perdido y, ahora, sin duda, en Videgaray, el único capaz de convencer al Consejo Directivo de Nafin de brincarse la norma para financiar la operación a la que Lozoya se opuso.

¿Ahora sí actuará el fiscal Gertz Manero?

 

 

 

 

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