Germán pone el cascabel al gato; ¿quién sigue?

En el afán, desesperado, de ver señales mínimas de una transformación, la fórmula del ‘platillo’, de ‘ordenar al país poniéndolo de cabeza’, quizá se está pasando de tueste

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Con su renuncia como Director General del IMSS, Germán Martínez es el primero en ponerle una nalgueada seca y marcada, desde su propio terreno, a la Cuarta Transformación. Que ahora, como bien dice el Purgatorio de IMPACTO, El Diario, está “Cuarteada”.
Y es que la salida de Martínez del segundo círculo de colaboradores del Presidente Andrés Manuel López Obrador, las dependencias federales, es el mayor golpe a su estrategia contra lo que él llama el “neoliberalismo”.
Cuando me enteré de la dimensión de la carta del ex panista, 11 cuartillas, en la que explicaba por qué abandonaba la Dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social, me acordé de la misiva de Alfonso Durazo a Vicente Fox para dejar de ser su Secretario Particular, sólo que la del ahora Secretario de Seguridad nacional fue de 50 hojas.
Pero también me acordé de recientes menciones de López Obrador a los “conservadores”: “Es que se pasaron; no se midieron”.
Y, de acuerdo a las explicaciones que da Germán, es lo mismo que Hacienda hace hoy en muchas dependencias, pero principalmente en las que son vitales para la población, el IMSS y el ISSSTE.
Vaya, la instrumentación de la austeridad republicana puede convertir los planes en una afección de anorexia si no se pone atención a los planes y a quienes los aplican.
(¿Recuerdan las famosas ternas y otras propuestas de aspirantes a cargos que no sabían ni jota de para qué aplicaban?)
Un reclamo del tamaño del que soltó Germán, sobre la actuación de Hacienda, se veía venir no en su persona, sino en la del que reventara primero. En muchas dependencias se vive lo mismo; impera la incertidumbre, primero, sobre la situación misma dentro de ellas, pero más sobre las consecuencias hacia afuera, hacia la población, los efectos a verse dentro de unos meses, probablemente al año de la gestión lopezobradorista.
Y no es aprovechar la primera renuncia de peso en su equipo cercano para augurar desastres ni económicos ni sociales, ni de ninguna especie; al contrario, es aludir a la congruencia y a la sapiencia. Porque, sin duda, el país requería, y sigue requiriendo, una transformación.
Luego de difundir su mensaje y su carta, muchos se fueron hacia atrás para resaltar la imagen y los “arranques” del ex panista, pero en la situación en la que han puesto al país, no sólo en temas de salud, sino de recuperación económica, de solución a asuntos urgentes (aeropuerto, costo de combustibles), seguridad, educación, medio ambiente, sólo quien no se sintiera amarrado por “fanatismo” puro al proyecto de “ordenar al país poniéndolo de cabeza” podía poner el cascabel al gato.
Es un hecho que los cercanos a López Obrador, si no todos, la mayoría, incluyendo a quienes ni siquiera tienen pizca de Izquierda, muchos ex priístas, pero que hoy se mantienen en cargos, difícilmente saldrían a evidenciar prácticas improvisadas que ponen en riesgo la viabilidad operativa de diversos organismos.
La corrupción, cierto, debe combatirse; el mal manejo de recursos, los gastos excesivos, pero sin llegar a imprudentes extremos.
Ante la renuncia de Germán, de la ratonera saltaron muchos, ahora sí, a reclamar que Carlos Urzúa y sus muchachos de Hacienda se meten hasta la cocina de cualquier oficina para exigir recortes de personal y de presupuesto. Así lo hicieron sindicatos, partidos, legisladores y hasta empresarios.
El ahora ex Director General del IMSS fue certero en cada coscorrón a Urzúa y hasta al Presidente. Demoledor. Les dijo, por ejemplo, que contra el “neoliberalismo” aplican “neoliberalismo”; que su renovación es ficticia; que su remodelación es cosmética; que interesa más el cargo que el encargo.
Advirtió que muchos trabajadores están en incertidumbre laboral; otros sin contrato; que las vacantes aumentan y el rezago en infraestructura es brutal.
Que en lo que va del 2019, el avance de obras y el pago a proveedores está prácticamente en cero; que los contratos y convenios de servicios están retrasados; que las compras de equipamiento están paradas; que los reclamos y litigios van en aumento.
Y sólo estamos hablando del IMSS, aunque ya algunos líderes mencionaron al ISSSTE, pero ¿cómo andarán las cosas por otros lados?
Con todo -quizá si decía lo contrario era ponerse la soga al cuello-, el Presidente defendió a Hacienda y dijo que debe estar en todas partes. Así será hasta que alguien más reviente.
Algo que pocos toman en cuenta, que se ha dicho en varias ocasiones y que, incluso, han hecho otros gobiernos, es que la Cuarta Transformación trabaja sobre la misma infraestructura creada por los gobiernos priístas, por los “neoliberales”, los “conservadores”. Es decir, cambian de traje (o los reciclan), pero usan las mismas corbatas.
Entonces, si el (con toda razón) denostado priísmo edificó el IMSS y el ISSSTE, y toda la infraestructura institucional que existe, ahora, el posneoliberalismo intenta hacerlo polvo.
Lo de Germán puede ser un primer paso para evitar el caos.

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@RobertoCZga

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