García Alcocer, tranquilo, pero a medias

Mal estaríamos si el Presidente dijera a un mexicano que lo persigue; imagino el alivio que al escucharlo sintió el presidente de la Comisión Reguladora de Energía

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Bien por Guillermo García Alcocer, que salió de Palacio Nacional convencido de no ser perseguido político del Presidente López Obrador, porque así se lo dijo.
No obstante que Andrés Manuel no podía decirle otra cosa porque mal estaríamos si el Presidente dijera a un mexicano que lo persigue, imagino el alivio que al escucharlo sintió el presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) porque antes de sentirse perseguido no tenía la menor idea de lo que es estar en la mira de un Presidente mexicano, sea o no poseedor del poder absoluto, como lo es el actual, que en sus manos lo tiene casi todo y, según las evidencias, no gusta de contrapesos, como los organismos autónomos.
Sólo para que se haga una idea, Carlos Salinas sufrió la persecución política y jurídica de su sucesor, Ernesto Zedillo, y José López Portillo la de Miguel de la Madrid; para ambos fue martirizante no obstante haber sido lo que fueron, haberles heredado la Presidencia y conocer hasta los más recónditos de sus secretos.
Se puede decir que esas son ligas mayores, pero el presidente de la CRE, que no es un mexicano de pie, sino líder de uno de los organismos autónomos más importantes, es víctima sospechosa, en la Cuarta Transformación, de haber usado su posición privilegiada en beneficio de familiares, un señalamiento que salió a relucir casualmente, cuando se atrevió a criticar las propuestas presidenciales para ocupar los lugares vacantes o a serlo en la CRE.
Sólo a manera de aportación cultural, algunas de las propuestas de AMLO provocaron carcajadas de los senadores por su crasa incompetencia para ocupar cargos de ese calibre. Recordemos al que dijo que la CEL es su teléfono móvil; la que buscó en Internet qué diablos es el organismo regulador o el émulo de Luis Videgaray, que aceptó no saber ni madre, pero prometió que rodeado de asesores aprendería rápido
García Alcocer fue exhibido como corrupto en la inquisición mañanera y los señalamientos en su contra viajaron del Presidente a la secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval, que reveló estar investigando el posible conflicto de intereses para, en caso de comprobar sus sospechas, llevarlo a la picota, o al quemadero en la Alameda, por el más castigado de los crímenes en la Cuarta Transformación, corrupción. Por lo pronto, lo conminó a separarse del cargo mientras dure la investigación
Y, por si fuera poco, no faltó la intromisión del inefable Santiago Nieto, ahora en la Unidad de Inteligencia Financiera, que encuentra sospechosos de lo que sea, incluso bajo las piedras.
Pues sí, ser perseguido de un Presidente mexicano es la peor de las pesadillas porque el brinco de lo político a lo jurídico tarda lo que un suspiro.
García Alcocer no es perseguido político del Presidente porque el mandatario no puede darse el lujo de hacerlo o reconocer que lo hace, pero lo es jurídico de Sandoval y Nieto, lo que, sin duda, es peor porque los señalamientos en las conferencias mañaneras sólo tienen que ver con la fama pública, que ya es demasiado, pero las investigaciones de la SFP y, luego, de la UIF tienen que ver con la posibilidad de no volver a trabajar en el sector público y, con lo más preciado, la libertad.
El presidente de la CRE tiene razón para estar tranquilo, pero no tanta.


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