Garantizada la paz laboral petrolera

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El país puede estar tranquilo; hay paz laboral en Pemex.
En medio de una ensordecedora campaña mediática para doblar al Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, así como bravatas de sindicatos de reciente creación que cuentan con líderes, pero no tienen trabajadores, Pemex consiguió firmar el Contrato Colectivo de Trabajo con la dirigencia que encabeza Carlos Romero Deschamps.
El acuerdo es benéfico tanto para la empresa como para el gremio. Ya se conocerán los detalles.
Como siempre, el STPRM puso por delante los intereses del país y de Pemex, que dirige Octavio Romero Oropeza.
Esto no significa que a los trabajadores les haya ido mal, pues, como ha dicho el Presidente López Obrador, son el mejor activo de la empresa y su gobierno no hará nada en contra suya, sino al contrario.
No es noticia que el STPRM se comportara con la administración petrolera de la Cuarta Transformación como lo hizo en climas políticos adversos.
Dio ejemplos históricos no sólo en los dos sexenios en que gobernó el PAN, sino, incluso, en sexenios priístas, en los que, irónicamente, el gobierno ejercía una gran presión.
En ambas épocas, el país estuvo en riesgo de sufrir paros petroleros, no obstante, el sindicato luchó por lo suyo, como lo sabe hacer, pero mirando, ante todo, hacia delante, en favor del país y de Pemex.
Se llevarán una gran decepción quienes esperaban noticias sensacionalistas en la negociación del Contrato que concluyó el último día de julio.
Pero lo importante es que los dos Romero, Octavio y Carlos, garantizaron el clima de paz laboral que tanto necesita el Presidente para cumplir la meta de colocar a Pemex como el impulsor de la economía nacional.
Así lo entendieron las partes negociadoras y fue por ello que sin estridencias realizaron las negociaciones en tiempo y forma, concluyéndolas la tarde del miércoles sin sorpresa alguna.
Los grandes damnificados en esta gran negociación para Pemex y el STPRM son la disidencia artificial organizada, a contrarreloj, por oportunistas que creyeron tener la oportunidad de pescar en rio revuelto.
La noticia es que la irrupción de esa disidencia artificial sólo consiguió unir más, en torno a su dirigente, al gremio petrolero, cuya lucha contra las empresas extranjeras afincadas en México dio pretexto al general Lázaro Cárdenas para decretar la Expropiación Petrolera.

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