Gancho de Rosario Piedra al hígado de Jorge Alcocer

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Rosario Piedra Ibarra es desconcertante. Y no porque de pronto se plante ante el Palacio Nacional demandando al inquilino recibir a “Eureka” (el comité fundado por su madre, doña Rosario Ibarra, para la búsqueda de desaparecidos en la época neoliberal), que por cuarta ocasión toca sin pintarrajear las puertas de la casa presidencial y nadie les hace caso.

Cuando era de esperar que, por el apego Piedra Ibarra al Presidente y a Morena, su actuación al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos fuera lo que Andrés Manuel López Obrador llama “florero”, el viernes por la noche emitió lo que podríamos llamar su primera recomendación, un verdadero gancho al hígado del gobierno si es que no se trata de mera retórica.

La CNDH demandó a la Secretaría de Salud “brindar una respuesta integral y efectiva a las exigencias de las familias de niñas, niños y adolescentes que padecen diversos tipos de cáncer, a efecto de garantizar el abasto y disponibilidad de medicamentos oncológicos indispensables para el tratamiento de quimioterapias”.

El documento emitido por Rosario Piedra Ibarra debió quitar el sueño al secretario Jorge Alcocer porque hace suya la narrativa de los padres de los niños afectados por cáncer tras la suspensión de las mesas de diálogo que sostenían con Gobernación, el INSABI y el IMSS:

“Los familiares de las personas menores de edad agraviadas … reiteraron el 18 de febrero pasado que prevalece el desabasto de medicamentos oncológicos en hospitales y unidades de salud ubicadas en Baja California, Ciudad de México, Chiapas, Ixtapaluca, Guerrero, Puebla, Mérida, Oaxaca y Veracruz”.

A las promesas del gobierno de que las pláticas continuarían, no en Gobernación, sino en Salud, la comisionada Piedra consideró “que proteger la salud de las niñas, niños y adolescentes afectados no admite dilación alguna, y que su incumplimiento no puede justificarse en la realización de ajustes y cambios en las políticas u operación de las unidades de salud, ya que, como garantes de los derechos humanos, las autoridades debieron establecer un mecanismo para garantizar la continuidad en la prestación de los servicios y la disponibilidad de medicamentos”.

El lenguaje quizás no sea lo suficientemente brusco, pero como la presidenta de la CNDH es considerada como un peón más en el juego de López Obrador, cobra especial significado cuando exhorta a la Secretaría de Salud a “proporcionar a la sociedad información clara y detallada sobre los avances en los procesos de adquisición de medicamentos y su entrega en las unidades médicas del país; llevar a cabo acciones de coordinación con los gobiernos de las entidades federativas para resolver el problema y atender todas las inconformidades y reportes de falta de medicinas e insumos”.

¿Cómo interpretar el rasguño de Piedra Ibarra a Salud? ¿Cómo toma de conciencia de su condición de comisionada de Derechos Humanos o como un ajuste de cuentas hacia el interior del gobierno?

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