Frontera sur, ¿quién olvidó el plan antimigratorio?

En lo que va del año, los operativos han salvado del secuestro, la explotación y hasta de la muerte a cientos de ilegales que pagan hasta 7 mil dólares por su traslado

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De acuerdo a las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno mexicano para frenar la migración ilegal que entra al país por la frontera sur, principalmente de Centroamérica, con rumbo a Estados Unidos, la detención de hombres, mujeres y niños se incrementó un 71 por ciento entre 2014 y 2015.

El dato es bueno, pero no se trata de detenerlos dentro del territorio nacional, sino de evitar que entren a él. Tampoco de adoptar medidas antihumanas ni, mucho menos, de violar derechos humanos. ¿Entonces?

Se supone que existen, o que se trazaron, las medidas para frenar su entrada, como las que existen en la frontera norte para que mexicanos no se escabullan a Estados Unidos, y, sin embargo, ocurre. En el mundo, muchos países enfrentan el fenómeno migratorio, originado por distintas razones. Hace apenas dos o tres años, naciones europeas debieron realizar una cumbre ante la embestida migratoria de África y Asia, principalmente, algo convertido en dolor de cabeza porque su freno implicaba medidas duras, aunque siempre imperó el trato humanitario, incluyendo rescates masivos en mar abierto.

Lo padecieron, a gran escala, España, Francia, Italia y Alemania.

Desde hace aproximadamente una década, en México, las alertas se activaron a raíz del aumento de secuestros de ilegales -por parte de grupos delictivos, principalmente, dedicados al narcotráfico- que montaban “La Bestia”(de la empresa ferroviaria Chiapas-Mayab), el tren de carga con troncales en distintas ciudades cuya conexión llegaba hasta la frontera con Estados Unidos.

Muchos murieron hasta en forma masiva, acribillados por cárteles.

Hace tres años se implementó el “Programa Frontera Sur”, que incluyó, así lo vendieron, “una investigación de campo” en la zona y la inversión de miles de millones de pesos, así como el incremento de la seguridad, en el que participarían desde el Instituto Nacional de Migración hasta la Policía Federal, Gendarmería, Ejército, Marina, SAT, Gobernación y Ferrocarriles Nacionales de México. Es decir, el plan iba en grande.

Esto disminuiría problemas a estados como Chiapas, Tabasco, Campeche, Veracruz, Oaxaca y Quintana Roo, de donde parten los grupos de migrantes hacia el interior del país.

En el 2016, revelado por IMPACTO, el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto canceló la concesión del tren Chiapas-Mayab (“La Bestia”) a la empresa Viabilis Holding, propiedad de Pedro Topete Vargas y Paulo Díez Gargari, que, según documentos y testimonios, se hicieron de la concesión ilegalmente.

La medida obedeció a que los propietarios no acreditaron ni la experiencia ni la capacidad financiera para mantener la línea ferroviaria, en continua modernización, y, con ello, evitar, entre otras cosas, que sirviera de transporte con sumos peligros y riesgos a miles de centroamericanos.

A “La Bestia” también le llamaron “El Tren de la Muerte”.

Los continuos y asombrosos operativos de los últimos días en carreteras del país, sobre todo en los mismos estados mencionados atrás, indican que “La Bestia” cambió de fisonomía y que regresó a los inicios.

Los ilegales centroamericanos se bajaron del tren, pero vuelven a ser trasladados en camiones y trailers en condiciones de hacinamiento y bajo cuotas que, en ocasiones, representan un patrimonio reunido durante meses o años. Eso sí, en dólares. Las tarifas no bajan de 5 mil dólares y a veces rebasan los 7 u 8 mil dólares.

Para muchos, más allá de los cárteles de la droga, esta actividad sigue redituando millones de dólares.

Nos remitimos a los días finales de enero, el 26: Rescate de 109 migrantes en Ciudad Victoria, Tamaulipas. Viajaban en un trailer, sin alimento y sin agua, mostrando signos de deshidratación y asfixia.

Los rescatados fueron “83 guatemaltecos (40 hombres, 11 mujeres y 32 menores, de los cuales siete viajaban solos); 17 hondureños (10 hombres, 2 mujeres y 5 menores de edad, una de las pequeñas viajaba sola), y 9 salvadoreños (5 hombres, 2 mujeres y 2 menores no acompañados)”.

Ya en febrero, el 3: Rescate de 301 migrantes en dos operativos. En el primero 198, que viajaban en dos camiones de remolque, entre Tamaulipas y Nuevo León.

En el segundo 103, que viajaban, en condiciones de hacinamiento, en un camión, sobre la carretera Orizaba-Tehuacán, hacia Puebla. Guatemaltecos, hondureños y salvadoreños. Hombres, mujeres y menores.

Febrero 12: Rescate de 125 en tres operativos. El primer grupo de 40, todos hondureños, en el municipio de Juan Rodríguez Clara, Veracruz.

El segundo, de 44, en Matamoros, Tamaulipas, procedentes de Honduras, Guatemala y Nicaragua.

En el tercero, de 41, sobre la carretera Villahermosa-Cárdenas, Tabasco. Igual, migrantes procedentes de Guatemala, El Salvador y Honduras.

Todos estos casos han sido detectados en apenas dos semanas y media. En todos se han utilizado vehículos como camiones, trailers y autobuses.

Un dato extra es que a pesar de las advertencias de Donald Trump contra los ilegales, y, se supone, a pesar de las recientes medidas del Gobierno mexicano, el desafío continúa con “Bestia” o sin “Bestia”, pero ¿dónde quedó el “Programa Frontera Sur”? ¿Quién ha dejado de hacer su tarea?, porque pareciera que como todo es “elección presidencial”, hay pendientes que se olvidan.

Vaya, a los candidatos, ni el tema interesa.

Algo sigue oliendo mal…

 

 

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