Fiscal general, prueba para Ricardo Anaya, el adversario que NO quiere Meade

No hay agendas ocultas en propósitos; todas están a la vista

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No sé si José Ramón Cossío Díaz esté dispuesto a dejar la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la Fiscalía General de la República ni tengo información de que el PAN lo considere, sin embargo, la propuesta de Germán Martínez Cázares es una métrica entre un perfil confiable, autónomo y profesional contra el proyecto cofrade de autoprotección del Gobierno Federal, de la bancada de Emilio Gamboa en el Senado y del PRI de Enrique Ochoa Reza.

Es la ceguera voluntaria para no buscar más allá de quien les garantice impunidad, como lo hace el procurador Raúl Cervantes Andrade, ex senador del mismo grupo y primo de Humberto Castillejos Cervantes, hasta hace unas semanas consejero jurídico de la Presidencia.

La presión es durísima; habrá que templar los tambores de guerra ante la potencia corruptora en el Honorable Business Center que es el Congreso de la Unión y la capacidad de comprar del voto opositor.

Ese es uno de los temores de los colectivos de la sociedad civil agrupados en #VamosPorMás y #FiscaliaQueSirva; ese debería ser el temor del PAN de Ricardo Anaya, del PRD de Alejandra Barrales y de Morena de Andrés Manuel López Obrador con sus senadores y diputados susceptibles de ser “convencidos” por Gamboa, César Camacho Quiroz, el Gobierno Federal y los Verdes: Pablo Escudero, Carlos Puente y Jesús Sesma.

La imposición del fiscal general es un proyecto preventivo ante la incertidumbre del cambio de poderes en el 2018. Otro muy claro es bloquear cualquier posibilidad del Frente Amplio Opositor con campañas de desprestigio, como la que vive Ricardo Anaya.

Sin embargo, las guerras suelen ser útiles, según lo que se quiera.

Los ataques contra el presidente del PAN, con rastros dactilares que conducen al Cisen de Gobernación y a la Secretaría de Relaciones Exteriores de Luis Videgaray Caso, por la filtración de fotografías de pasaportes de más de una docena de sus familiares para documentar presunto enriquecimiento ilícito, son meritorios de una investigación independiente para juzgar la utilización o no de bases de datos confidenciales con el propósito de atacar a sus adversarios políticos.

Atroz porque se trata de una dependencia que también estuvo en manos de José Antonio Meade Kuribreña y la actual secretaria general del PRI, Claudia Ruiz Massieu, que junto con Videgaray constituyen tres elementos clave en la sucesión presidencial,

A línea de vista, las señales de Enrique Peña Nieto el martes, en Palacio Nacional, con un trato supra cordial para José Antonio Meade, con muestras de comunicación profundas, de sintonía, de mutuos halagos, todo frente a los otros aspirantes, Aurelio Nuño Mayer y José Narro Robles, hablan de una definición del candidato presidencial de facto.

En este escenario, Anaya es el enemigo, ya que el perfil del secretario de Hacienda está mucho más cerca del líder del PAN que de Margarita Zavala Gómez del Campo. Y aun cuando algunas tesis resalten esa disparidad como ventaja, el queretano es el claro objetivo.

Por eso la urgencia para bajarlo de la contienda y elevarlo a los mismos niveles de corrupción que pesan sobre cualquier candidato del PRI no por méritos propios, sino por la carga negativa del partido.

En esa estrategia mediática, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, apuntó contra Anaya en la reunión plenaria por el presunto enriquecimiento ilícito familiar sin tomarse la molestia de presentar alguna denuncia ante la autoridad competente.

El PRI busca, a toda costa, subir a Margarita Zavala, totalmente vulnerable por el ejercicio de gobierno de Felipe Calderón, a pesar de ser el mejor puntaje en las encuestas, a nivel de Andrés Manuel López Obrador.

No es necesaria la agudeza para ver que se trata de reeditar la contienda del Estado de México, donde, en una primera etapa, dinamitaron la alianza PAN-PRD y, una vez divididos,  Alejandra Barrales contribuyó a la victoria de Alfredo del Mazo Maza con la candidatura de Juan Zepeda.

La de hoy es la misma historia, primero tronar el Frente Amplio Opositor y atomizar el voto; posteriormente construir las condiciones para la candidatura de Zavala Gómez del Campo y, de no lograrlo, dividir al calderonismo del PAN para atraer esos electores al “amigo” José Antonio Meade, el ex secretario de Hacienda de Calderón.

No hay agendas ocultas en esos propósitos; todas están a la vista y la primera batalla será librada por Ricardo Anaya, en sus bancadas en el Congreso, con el fiscal general.

 

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