Competencia desleal, ¿zopilote o ganso?

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Ahora sí me hicieron encab… graznar.

No, no por el “phishing”, pues cada quién sus graznidos.

Y es que, la verdad, en estos tiempos “transformadores” ya no se sabe quién es quién.

Ahora resulta que hay periodistas con piel de zopilote. No, no lobos con piel de oveja, esos son otros.

En el mundo de los animales, el hombre (¿o debo decir la mujer y el hombre, por aquello del género y la igualdad?) no parece haber superado mucho a sus ancestros irracionales.

Todo esto porque la ira parece haberse apoderado de nosotros, y tal vez el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no esté muy lejos de la realidad al decir, casi como en Convento, que la violencia solo podrá terminarse si existe bienestar material y del alma.

Lo único malo, y no me acusen de carroñero, es que para llegar a tal estado de conciencia, y no es por “agüitar” a nadie, pero no solo se requirirían sexenios y sexenios, sino hasta siglos. Incluso, me atrevo a predecir, que nunca llegaremos a eso.

Pero, bueno, la lucha se le puede hacer.

El asunto es que a ciudadanos y autoridades, aunque más a las mujeres, nos trae como que alebrestados la ola de feminicidios, que se debió llegar a ese término ante la alta incidencia y la saña con que se han cometido algunos casos.

El más reciente y gravísimo, el de la niña Fátima Cecilia.

Eso mismo generó que este martes, en su conferencia matutina, el Presidente López Obrador, bueno, como el lunes, no se comprometiera con alguna acción concreta para evitar otros casos no solo como el de la niña de siete años que fue llevada con engaños a otro domicilio y asesinada, sino como el de un día antes, de Joseline, o de dos semanas atrás, el de Ingrid Escamilla.

Vaya, yo con mi inmaculado plumaje, gracias a mi palmípeda naturaleza, claro que no me siento carroñero, pero a más de uno le pareceré, pues debo decir que, como en otros casos y asuntos prioritarios para el país, el Presidente hábilmente se zafa.

Y, la verdad, ya me confundí, porque hace algunos días, por otros casos, pero sobre el mismo delito, dijo que él no metía la cabeza en la arena ¡como los avestruces!

¿Por fin? ¿Ganso, avestruz o zopilote?

El Presidente lleva dos días diciendo lo mismo sobre los feminicidios, sin mencionar una estrategia distinta a las existentes, y que no solucionan nada, más allá del casi sermón de convertir a la ciudadanía en una masa de devotos, y a la ciudad y el país en un enorme monasterio. Aunque, está escrito, hasta en esos lugares existe el pecado.

Sin embargo, lo que me embarga, perdón por la redundancia en el graznido, pero así ocurrió, es que mientras habla y repite y repite la libertad de expresión, califique de “zopilotes” a los medios de comunicación que, dice, usufructúan con el dolor ajeno.

Creo que lo que quiso decir el Presidente es que no hagan olas con algo que está colmando el plato a la sociedad entera, pero más a las mujeres.

Aunque, claro, a López Obrador (que se cansa, ganso; perdón, no rimó), le importa más decirles que no rayen, “por favor”, las puertas de su Palacio Nacional, que sostener reuniones para analizar el problema que puede (y le puede) crecer.

A los periódicos que llevan tres días publicando la desgracia de una niña de siete años, que no es la primera que sufre semejante vejación, y que creo que son todos, aunque él pretendió hacer a un lado a algunos, sin que eso se pueda ante el caso que no quiere atender, los calificó de “oportunistas”.

Y, si tres veces se le insistió en que diera su postura ante el alevoso crimen de una niña, tres veces echó la bolita, primero a la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, luego a la Fiscal General, Ernestina Godoy y, finalmente, hasta a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Por cierto, que mientras buscaba entre una y otra frase cómo virar el tema, pero al no encontrar el rumbo, sacó su salvavidas favorito, mencionar a los que siempre hace “bullying”, los conservadores: “Sobre todo a los conservadores, recordarles que no somos iguales”.

Tiene razón, no hay nada igual en el universo, ni los gemelos, pero si hay (tómenlo como un graznido más), peores.

Y, bueno, ya encarrerado, se fue contra algunos “paladines de la justicia” e “intelectuales orgánicos”.

Ya casi para terminar, porque, yo sí, ya me cansé, solo digo que me quedo preocupado, pues todavía siento el aleteo del duro resentimiento presidencial porque los medios de comunicación (ojalá mencionara cuál de todos no publicó o comentó la tragedia de Fátima) dicen lo que él no quiere que digan.

Pues, ni modo, yo aquí, de blanco, graznando y zopiloteando.
Y ya lo dije, ya me cansé.

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