Fernando Castellanos, Rutilio Escandón y Roberto Albores rehúyen debate organizado por la Coparmex

En extremo vulnerables, desconocen la problemática del estado de Chiapas, tienen el rechazo de la ciudadanía y son cuestionados, severamente, por sus reiterados actos de corrupción

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El pasado 20 de junio, la Coparmex organizó un debate entre los cinco candidatos a la gubernatura del estado de Chiapas.  En un acto de desprecio a la democracia, a las instituciones republicanas y a la propia organización, Fernando Castellanos Cal y Mayor, candidato del Partido Verde Ecologista de México, Rutilio Escandón, aspirante por Morena, y Roberto Albores Gleason, abanderado del PRI, desairaron la invitación y no concurrieron al debate en defensa de sus ideas y propuestas.

La preparación del evento fue con tres meses de anticipación para que de último momento, en un solo día, tres candidatos declinaran la invitación y dejaran plantados a los empresarios, así como a los electores y a la ciudadanía.  Con su actitud atentaron contra el derecho a la información para que, con base en sus propuestas, los potenciales electores emitieran un voto informado y razonado.


La nota del desaire la dio una joven de apenas 19 años, Laura Cecilia Martínez Palacios, quien después de inquirir a los candidatos, los conductores del debate le pidieron su opinión sobre la inasistencia de los aspirantes a gobernar Chiapas.  Lacónica, Laura Cecilia diría: “Sin comentarios.  Su ausencia me daría la respuesta de lo que harían por Chiapas”.  Es evidente que Fernando, Rutilio y Roberto nada harían por Chiapas, mas que continuar con el escandaloso saqueo.

Federico Salazar Farías, otro de los asistentes y con derecho a preguntar, censuró la gran falta de seriedad de los candidatos.  Con ello, el empresariado emitió su veredicto: “Falta de respeto a la ciudadanía y motivo de inconformidad entre la población”.

Los únicos asistentes interesados en dar a conocer sus propuestas de gobierno fueron los aspirantes de Chiapas al Frente, José Antonio Aguilar Bodegas, y el independiente Jesús Alejo Orantes.  El primero lamentó la ausencia, injustificada, de sus tres oponentes y se declaró por un profundo compromiso social si el voto lo favorece.  Y el segundo denunció que “Chiapas tiene el nivel más alto de corrupción y que todos esos corruptos van a seguir robando”. Hay motivos suficientes para reconocer que el candidato de la Luz de los Pobres tiene razón.

Sin embargo, más allá del agravio inferido a los electores y al empresariado, la actitud de los tres ausentes refleja su incapacidad para mirar de frente y dialogar, abiertamente, con la población, de la cual pide su voto. Después de las pillerías de Fernando Castellanos, Rutilio Escandón y Roberto Albores, no hay autoridad moral para hacer propuestas en beneficio de los chiapanecos; menos para hablar de combatir la corrupción, y menos todavía para atreverse a decir que son honestos cuando son probadamente corruptos.

Como edil de Tuxtla Gutiérrez, Castellanos Cal y Mayor trituró el erario municipal, del que después hablaremos. Por hoy, su condición de delincuente de cuello blanco queda al descubierto con el escandaloso préstamo de 3 mil 870 millones aprobado el 2 de octubre de 2012 y entregado al gobierno de Juan Sabines 30 días antes de que terminara su gestión.

Fernando Castellanos es el responsable directo de tan severo atraco al patrimonio de los chiapanecos.  Como legislador local y presidente del Congreso del estado fue el encargado de recolectar el voto de los diputados del PVEM para que aprobaran el oneroso empréstito.  Su contubernio con el gobierno de Juan Sabines quedó al descubierto al fijar su posición, como Partido Verde, para justificar un endeudamiento sin el soporte constitucional.

Textualmente dijo Fernando Castellanos: “Un logro que ha conquistado, con su gran capacidad, el amigo de las y los chiapanecos, el gobernador Juan Sabines Guerrero, a quien le reconozco su sensibilidad política y calidad humana en su política social”. Un bandido homenajeando a otro bandido que acabó con el patrimonio de los chiapanecos.

Así aparece en el diario de los debates de 2 de octubre de 2012.  Todos los diputados verdes y priístas votaron a favor de que Juan Sabines se llevara la mitad del dinero, y la otra mitad se quedara para el gobierno de Manuel Velasco, con lo que se profundizó la crisis económica y social de Chiapas.

En el artículo 1 del decreto que autoriza un nuevo endeudamiento queda de manifiesto que el dinero se repartió en dos partes iguales: “La mitad del monto total autorizado en este artículo no podrá disponerse sino hasta después del 8 de diciembre del año en curso”.  Se sabe que no fue para inversiones públicas productivas y que no tuvo destino cierto.

Rutilio Escandón, como presidente del Tribunal Superior de Justicia, tenía la obligación de la observancia estricta de la ley.  Sin embargo, fue el primero en violentarla.  Por acción y por omisión permitió el nombramiento inconstitucional de consejeros y magistrados.

Como presidente de la Mesa de Reconciliación autorizó la liberación de reos por delitos de trata de personas, violación, secuestro y homicidio, mediante una generosa recuperación.

Contra normas constitucionales, bajó el sueldo a magistrados y dispuso, ilícitamente, de recursos judiciales para actos proselitistas de campaña anticipados.  La casa de la justicia se convirtió en la secretaría de promoción electoral de Morena.

En el primer debate, José Antonio Aguilar Bodegas lo exhibió por su disposición, indebida, de 10 millones de pesos para él (Rutilio) y sus amigos cercanos.  En lugar de ejercer su derecho de réplica, calló vergonzosamente e intentó defenderse con el cuento de una guerra sucia de un acto inmoral comprobable.

Roberto Albores Gleason, durante su gestión como presidente del PRI estatal, no justificó, a cabalidad, el ejercicio de las prerrogativas partidarias.  De la empresa Carnes Vivas, con sede en Monterrey, quedaron pendientes de comprobar 47 millones de pesos cuando fungió como secretario de Economía en el gobierno de Juan Sabines.  Y de Huertos don Horacio, en su natal Comitán, 484 millones no se tradujeron en beneficio de productores del campo.

Eso explica, apenas en parte, el por qué los tres candidatos se negaron a ir al evento organizado por la Coparmex, es decir, su manifiesta corrupción, su probada incapacidad política y administrativa, y la advertencia de que serían exhibidos nuevamente.

Por eso, desde el gobierno se hacen intentos desesperados para cancelar el segundo debate, absolutamente obligatorio, organizado por el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana del Estado de Chiapas. Y hay razón para ello.  Roberto Albores, Fernando Castellanos y Rutilio Escandón son, en extremo, vulnerables. Desconocen la problemática del estado, tienen el rechazo de la ciudadanía y son cuestionados, severamente, por sus reiterados actos de corrupción.

Resulta preocupante que, a pesar de sus notorios pasivos, alguno de ellos pueda resultar electo gobernador el próximo 1 de julio. Lo malo para la democracia y la libertad del sufragio es que el único camino para lograrlo es el fraude electoral, ya puesto en marcha con el apoyo del Estado y el uso ilegal de dinero público.

Lamentable que, al final de la segunda década del siglo XXI, el voto del hambre defina el sentido de una elección.  Ampliaremos…

 

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