Yo mero quiero ser presidente: Meade

El precandidato del PRI parece haber aprendido la lección, así lo demostró en el cierre de la precampaña en Tlalnepantla, donde destacó el triunfo de Alfredo del Mazo; convierte en grito de guerra la respuesta a Tatiana Clouthier

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Para disgusto de Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier dio a José Antonio Meade y a los priístas el grito de guerra de su campaña: “Yo mero seré Presidente”.

Más aún, parece irónico y lo es, que la coordinadora de la campaña del precandidato de Morena diera a Meade la oportunidad de acuñar la frase que por fin lo identifica con el priísmo.

La mañana de este domingo, en Tlalnepantla, el precandidato del PRI a la Presidencia de la República usó hasta el agotamiento de su voz el “yo mero quiero ser presidente” y los más de 5 mil priístas que abarrotaron la plaza local respondieron con un atronador griterío a las palabras de agradecimiento “humilde” de Meade por abrirle las puertas del partido para llegar a ser el Presidente de todos los mexicanos.

El “yo mero” era ensordecedor. La respuesta de la multitud de algarabía cuando el precandidato se refería a ella como “ustedes meros”.

Dijo a la multitud, entre la que se encontraba una nutrida representación de la cúpula priísta (incluso un panista que quizá ya ingresó al PRI, el director de Pemex, Carlos Treviño, acompañado por el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya), que durante 60 días le ha mostrado a su familia y le ha hablado de sus abuelos, padres, esposa e hijos, porque quiere ser el Presidente de las familias mexicanas.

“Vengo con humildad a convencerlos de que yo mero quiero ser su candidato… quiero demostrarles a ustedes meros lo que podemos hacer por nuestros hijos… por mejorar lo que está bien, reconocer los errores, corregir lo que está mal…, pero tampoco podemos dejar de ver lo que hemos avanzado”.

En el cierre de su precampaña, Meade es otro, sin duda; parece haber aprendido la lección.

Recordó que un año atrás la batalla se dio en territorio mexiquense y que los pronósticos eran negativos, pero “¿quién ganó en el Estado de México?”. La respuesta fue unánime: “Alfredo”.

Esta victoria, explicó, regresó la tranquilidad al país y a los mercados. “Inspirados en ese triunfo -dijo- vamos a ganar la Presidencia”.

Fue entonces que reconoció el valor de sus aliados y presentó a los dirigentes del Partido Verde que lo acompañaron. Los votos verdes, como se sabe, fueron la diferencia en el Estado de México.

Confieso, acudí a Tlalnepantla cargado de prejuicios y morbosidad.

Terminan 60 días de precampaña y la invitación me permitiría comprobar sin intermediarios qué tan cierto es que José Antonio Meade no conecta con los priístas, si no ha comprendido su papel de precandidato presidencial y, en todo caso, si sobra razón a quienes promueven descaradamente que su lugar lo ocupe otro.

 

Todo lo anterior lo leí camino a Tlalnepantla, pero también lo había leído el sábado, el viernes, etcétera; de hecho, desde noviembre pasado es lectura obligada en columnas políticas y charla cotidiana en mesas de políticos y periodistas.

Todos somos expertos a medias: hace mal lo que hace, pero no sabemos lo que debería hacer para salir del tercer lugar en que lo colocan las encuestas; retrata mal, le falta voz… carece de carisma…

Así que, con ese bagaje, fui a observar el cierre de precampaña de José Antonio Meade. Tenía la seguridad de que sería una manera lastimosa de robar la mitad del domingo a la familia, pero había que trabajar.

Es cierto, puede resultar engañoso observar al precandidato en un escenario controlado, como lo debe ser cualquier cierre oficial de todo tipo de precampaña priísta en el terruño del Presidente Peña Nieto gobernado por un priísta.

Más aún, cobijado por un gobernador de filiación meadista, Alfredo del Mazo, que no dudó en escribir el nombre del entonces secretario de Hacienda en un papel al participar en un juego entre amigos convocado por el Presidente en vísperas de que Luis Videgaray se convirtiera en destapador oficial ante el cuerpo diplomático acreditado en México el 22 de noviembre de 2017.

Pero en las 72 horas previas al cierre de la precampaña ocurrieron dos episodios inusitados, causales, que en política pueden significar todo… o nada; ambos ofrecen la impresión de que José Antonio Meade por fin se siente candidato, que se sacudió el corset y la careta de ingenuo, bonachón y hombre bueno-bueno con que lo han vendido sus expertos causándole un mal que parecía irremediable.

El miércoles 7, José Antonio o quien maneja su Twitter, envió a las redes sociales un mensaje provocador: “México necesita un Presidente serio. Un profesional que sepa enfrentar los retos internos y externo, que garantice estabilidad económica y certidumbre jurídica”.

La carnada cayó en buenas aguas. Tatiana Clouthier se estrenó como coordinadora de la precampaña de Andrés Manuel López Obrador preguntando por la misma vía. “¿A quién propone?”.

El jueves 8, Meade contestó: “YO MERO”.

No hay antecedentes de que el precandidato priísta se refiriera a sí mismo de esta manera.

Fue como si el verdadero Meade se sacudiera al personaje bien portado, todo buenas maneras, educado, de estricta observancia religiosa y que usa armadura medieval de caballero blanco, construido por sus expertos para participar en la guerra encarnizada, sangrienta, sin cuartel, en la que no hay lugar para las almas buenas y piadosas, ni para quienes se ponen de pie cuando las dama van al tocador, sino para los que usan la traición como recurso cotidiano para escalar posiciones o para los que un día presumen la careta de amorosos, al siguiente  ofrecen su real rostro intolerante y de inmediato intentan remediar el error colocándose otra de comediante barato.

El ‘Yo mero’ pasó un tanto inadvertido, como si de una anécdota más se tratara, como las del panista Ricardo Anaya y el moreno López Obrador, pero el viernes Meade se reunió con jóvenes y de pronto le dio por explicar qué quiere decir cuando asegura que México será una potencia.

“Lo que queremos es un México más chingón”.

Inimaginable hasta el viernes que Meade recurriera a este lenguaje para enfrentar al público; inimaginable, al menos, en el personaje construido por sus asesores, porque el Pepe Toño de sus amigos (entre los que no me cuento) es otro, quizá el que empezó a aflorar gracias a la ingenuidad de la hija de “Maquío” y el que calentó a los jóvenes el viernes.

Este domingo Meade parece haber aprendido el único oficio que le faltaba por aprender, desempeñarse en la plaza pública, porque sólo un político consumado puede mantenerse durante dos décadas en el primer nivel del gobierno.

Todo indica, al menos lo ocurrido en Tlalnepantla, que López Obrador y Ricardo Anaya no deben creer a pie juntillas lo que dicen las encuestas y la mayoría de los columnistas políticos. Podrían llevarse una amarga sorpresa.

Pero para ello, Meade necesita ajustar su equipo porque una rápida encuesta entre cúpulos asistentes al cierre de la precampaña arroja el problema fundamental que lo convirtió en motivo de burla en las últimas semanas: el enfrentamiento entre los muchos grupos metidos en su campaña.

 

CÚPULA PRIÍSTA HACE ACTO DE PRESENCIA

En el cierre de precampaña, José Antonio Meade se vio arropado por personajes como el vocero de la Presidencia de la República, Eduardo Sánchez, y Francisco Guzmán, jefe de la Oficina de Los Pinos.

Entre los funcionarios federales que apoyaron a su ex compañero de gabinete estaban los titulares de Hacienda, José González Anaya; de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza; de Economía, Ildefonso Guajardo; de Desarrollo Social, Eviel Pérez Magaña; del Trabajo, Roberto Campa; de Turismo, Enrique de la Madrid; de Energía, Pedro Joaquín Coldwell; de Agricultura, José Calzada; de Salud, José Narro, así como el director del Infonavit, David Penchyna.

Asimismo, los gobernadores de Jalisco, Aristóteles Sandoval; de Oaxaca, Alejandro Murat; de Colima, Ignacio Peralta; de Campeche, Alejandro Moreno; de San Luis Potosí, Juan Manuel Carreras; de Hidalgo, Omar Fayad, y el anfitrión, Alfredo del Mazo.

Entre los funcionarios priístas acudió el dirigente nacional, Enrique Ochoa; la secretaria general del partido, Claudia Ruiz Massieu; los voceros de precampaña de Meade, Javier Lozano y Eruviel Ávila; además del coordinador de campaña, Aurelio Nuño, y los coordinadores parlamentarios del Senado y de la Cámara de Diputados, Emilio Gamboa y Carlos Iriarte, respectivamente.

Otros priístas que destacaron fueron Francisco Labastida, Emilio Chuayffet, Beatriz Paredes y César Camacho Quiroz.

 

ES NUESTRO MOMENTO DE ELEGIR, POR UN MÉXICO PARA TODOS: MEADE

Por otra parte, José Antonio Meade difundió un video en el que afirma que “México será tan grande como queramos”, por lo que es momento de elegir y trascender.

En el último día de precampañas, en su cuenta de Twitter, @JoseAMeadeK, destacó: “Llegó el momento. México será tan grande como queramos. ¿Quién se atreve?”.

Acompañó el mensaje con un video en el que aparecen varias imágenes de lugares y edificios emblemáticos del país, así como personas de diferentes edades.

 

En el video, que tiene una duración de 40 segundos, se lee el mensaje: “Tenemos un país maravilloso, fuerte, talentoso, impresionante, potente, abundante. México será tan grande como queramos”.

“Nuestras acciones serán nuestro legado. Seamos lo que queramos ser. Es nuestro momento de trascender, soñar, creer, crear, reír”.

“Es nuestro momento de elegir un México en paz, exitoso, líder, seguro, honesto, innovador, potente, digno, fuerte, orgulloso, para todos. ¿Quién se atreve?. #Yo mero”.

 

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