Es cierto, López Obrador no engañó

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Debemos reconocer que, como explicó, el Presidente López Obrador a nadie ha engañado; que lo hecho en 15 meses de gobierno y está haciendo para superar la crisis económica “pasajera” causada por el coronavirus, es lo que lo que propuso durante toda su vida en campaña electoral y por lo que votaron millones de mexicanos en 2018.

Y sin duda, así como algunos lo vieron histórico y grandioso en la parte final del mensaje en su primer informe trimestral de 2020, cobijándose en Franklin Delano Roosvelt, Simón Bolívar y Benito Juárez, hubo quienes perdieron toda esperanza porque se engañaron convencidos de que la situación de emergencia que vive el país lo llevaría a modificar pensamiento y estrategia.

Nadie debe sentir frustración porque se constriñera a enumerar lo hecho y lo que hará a favor de las clases más desfavorecidas y a reiterar que, a pesar de adversidades, como esta “pasajera”, no se detendrá la transformación del país, desde luego, la Cuarta.

Es decir, nada nuevo que no se haya dicho en las conferencias mañaneras o en las giras de fin de semana por todo el país, incluida la reiteración de que su plan de recuperación de la economía no se ajusta al modelo neoliberal o neo porfirista pues hemos aprendido la lección en el sentido de que un modelo económico que sólo beneficia a minorías no produce bienestar y sólo genera miseria y violencia.

Se entiende el desaliento de un amplio sector de la población que esperaba escuchar medidas de apoyo no sólo para las clases más desfavorecidas y hasta pensó que para echaría al circo algunas cabezas de sus más cercanos colaboradores para hacer más llevadero el encierro forzoso.

Esperaron en vano porque los presidentes no suelen actuar bajo presión para no demostrar debilidad, y satisfacer algunas de las medidas extraordinarias exigidas por la clase empresarial o hacer buena la especulación de renuncias en el gabinete, se habría interpretado como signo contrario a su fortaleza.

Y eso no está en su ADN.

Muy al contrario.

Prefirió recordar a Roosvelt que en circunstancias más graves dijo que el interés propio, egoísta, supone una mala moral.

A Bolívar que gritó “triunfar, triunfar” cuando estando enfermo, casi derrotado y acostado en una hamaca, alguien le preguntó que se disponía a hacer.

A Juárez que decía que “aquel que no espera vencer, ya esta vencido”.

Y al recordar a estos tres grandes se dirigió a los mexicanos para decirnos que no es tiempo de depresión, sino de esperanza.

Fue una lástima que por las reglas sanitarias que prohíben aglomeraciones estuvieran ausentes los diputados y senadores de Morena y sus satélites porque seguirán de pie en Palacio Nacional aplaudiendo y gritando consignas hasta el inicio de la conferencia mañanera del lunes.

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