Enseñanzas de España

Aprender en cabeza ajena es lo inteligente; cerrar los ojos ahora es condenar al país a una democracia podrida desde los cimientos  

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Mariano Rajoy. Defenestrado

Mariano Rajoy, ex presidente del gobierno español, fue defenestrado por un voto de censura del parlamento. El hecho tiene un caudal de enseñanzas para la democracia. La primera es que a diferencia del modelo monárquico en el que la sucesión es por estirpe, el republicano aun cuando es compartido con el dinástico, es un poder que otorga y revoca el pueblo directamente a través de una representación parlamentaria de origen electoral popular. En otras palabras, en la democracia el poder se presta, no se regala. Las condiciones para ejercerlo son las del pleno compromiso de servicio al bien general de la nación que, al no cumplirse, rompe el acuerdo y regresa al titular de la soberanía, el derecho a nombrar otro ciudadano para el cargo.

La segunda enseñanza es la de la causa o razón por la que los españoles tenían que revocarle el mandato al presidente. Hay muchas que debieron estar en la mente de los gobernados. Rajoy es un tipo impositivo, ignorante, arrogante y frívolo. Sin embargo estos elementos no fueron suficientes, la gota que derramó el vaso, en mi concepto, fue de doble origen. El primero fue la forma en que abordó y manejó el problema de Cataluña con prepotencia tal que, la aplicación de la ley, fue sólo un recurso que perdió efecto por la carga emocional vindicativa y que suplió la falta de capacidad de gobierno para el avenimiento político, que era sola que, en primera instancia, debió desplegarse. Lo peor es que incluso, arrastró al parlamento en el apoyo de su postura intransigente que generó agravios cuyas consecuencias todavía son impredecibles.


La tercera es la vencida: La corrupción imparable frente a una población que padece desempleo, carestía y carencia de vivienda, que contempla la vida de lujo y dispendio de los políticos y sus partidos que se disputan el poder pero que, en todos, entran por delante las ambiciones por las canonjías y el dinero. El partido de Rajoy es el Popular, de la derecha tradicional pragmatizada y desideologizada. Entre sus predecesores en el cargo de presidente, está nada menos que José María Aznar que comprometió a España por servilismo con Estados Unidos, en la invasión de Irak provocando las respuestas terroristas contra el Metro de Madrid. Al final de cuentas Aznar se convirtió en un vulgar coyote lavador de fortunas mal habidas, para invertirse en América Latina y perder el rastro de su origen.

Desde la época de Aznar se incubó el caso Gürtel, que no es sino una aplicación del término alemán que significa “cinturón” y que encubre una trama de fraudes y desfalcos del erario, capitaneada por un sujeto de nombre Francisco Correa (antecedente del brasileño Odebrecht de este tiempo) que con todo cinismo se dedicó a corromper a autoridades municipales, provinciales y nacionales con lo que más se les podía seducir. No sólo era darles a ganar dinero para sus bolsillos si le otorgaban contratos de obra, servicios o proveedurías previamente inflados, sino además, le podía entregar al Partido Popular que dirigía Rajoy, cantidades importantes de fondos para financiar campañas y comprar votos en su caso. El tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, abrió la contabilidad secreta de la caja “B” para esos propósitos y por más de 10 años disfrutaron del benefactor político Gürtel que logró mantenerlos en el poder.

Desde hace 12 años el juez Baltazar Garzón descubrió el operativo. Naturalmente el famoso abogado fue rápidamente purgado por haber grabado la conversación que revelaba la trama que identificaba a sus protagonistas y fue inhabilitado por 12 años. No obstante la justicia no se durmió, la instrucción del juicio prosiguió desde su inicio con la denuncia que hizo un concejal del ayuntamiento de Majadahonda en la región de Madrid, confesando que había recibido 260 mil euros de la red de corrupción. Así fue como el pasado 24 de mayo, la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional emitió la sentencia judicial contra la pieza central del caso Gürtel. En el proceso se reabrió la declaración que, el 26 de julio de 2017 rindiera Mariano Rajoy para tratar de deslindarse, diciendo que desconocía lo que pasaba en su partido con el manejo de la caja “B”.

Otros magistrados, en el expediente con folio 1078, sujeto a revisión, coincidieron en reconocer que la declaración que Rajoy ofreció en la sede judicial el 26 de julio del año pasado, no aparece suficientemente verosímil para rebatir la contundente prueba existente sobre la Caja “B” del partido y respaldaron lo planteado por el Ministerio Fiscal, que no considera su testimonio “suficientemente creíble”. Ello después de haber quedado acreditado que la corrupción del Partido Popular es sistémica y que había acudido a elecciones “dopado” por el dinero negro de Gürtel.

El reciente libro “Dinero bajo la mesa” coordinado por María Amparo Casar en México, sorprende por la similitud con lo ocurrido en España. Aquí también todos los partidos gastan un promedio de 10 veces más de sus subsidios oficiales, la procedencia: Desvío de recursos públicos, financiamiento privado ilegal y financiamiento del crimen organizado. Cerrar los ojos ahora, es condenar al país a una democracia podrida desde los cimientos. Aprender en cabeza ajena es lo inteligente.

 

 

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