En tiempos de Don Porfirio

Vuelve por sus fueros merced a su privilegiada inteligencia, envidiable astucia y casi estoica congruencia ideológica

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Porfirio Muñoz Ledo. ¿Quién es este singular personaje? ¿Cuál es la historia de su vida? ¿Cuáles son los datos centrales de su singular y sobresaliente trayectoria política?

‘Tiempos en que era Dios omnipotente

y el señor Don Porfirio presidente


Tiempos, ¡ay!, tan lejanos del presente’

Renato Leduc

 

A sus vigorosos 85 años,  Don Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, mi paisano de sangre y amigo de pasadas transiciones, vuelve por sus fueros gracias a su privilegiada inteligencia, envidiable astucia y casi estoica congruencia ideológica.

Hombre de luces y de letras, excepcional, por ello, entre la mayormente poco ilustrada clase política mexicana, tendrá el privilegio, histórico, de colocar la banda presidencial y tomar la protesta de ley al presidente  electo Andrés Manuel López Obrador el próximo 1 de diciembre.

Nada de esto debe sorprender a quien esté familiarizado con la biografía de Muñoz Ledo y tenga en la memoria su lucha de décadas, sin traiciones ni titubeos, para hacer de México una República Democrática, entendido este término, en el sentido del artículo tercero constitucional, como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico y cultural del pueblo.

En abono a mis asertos cito algunos párrafos  de Jorge Fernández Menéndez: “Aquel primero de septiembre de 1988, cuando el presidente De la Madrid estaba a mitad de su informe, desde una curul se escuchó un grito una, dos, tres veces: Con su permiso, señor Presidente”.

“Era Porfirio, quien quería ‘interpelar’ al Presidente de la República.

“No pasó nada más, salvo la confusión inicial; De la Madrid dio por terminado el informe y, con él, todo un periodo de la vida política del país”.

Desde entonces, nada fue igual.

Los informes presidenciales se convirtieron en eventos bochornosos donde, sin la gallardía de aquel Muñoz Ledo, había de todo, desde puertas cerradas con candados hasta cabezas de cerdo, griteríos, insultos, golpes.

Con sensatez se dejó de rendir en la Cámara de Diputados.

Este Muñoz Ledo, ahora presidente de la Cámara de Diputados, quien recibió de manos de Alfonso Navarrete Prida el Sexto Informe de Gobierno del Presidente Peña Nieto, es el mismo que interpeló a De la Madrid hace 30 años.

Y el mismo que hace 50 años hizo la defensa más contundente de Gustavo Díaz Ordaz después de la matanza de Tlatelolco.

A estas alturas no cabe sino preguntarnos ¿quién es este singular personaje? ¿Cuál es la historia de su vida? ¿Cuáles son los datos centrales de su singular y sobresaliente trayectoria política?

Así las cosas, el pasado 27 de agosto, la fracción parlamentaria del Movimiento Regeneración Nacional lo eligió para ser propuesto como presidente de la Cámara de Diputados —y, por tanto, del Congreso de la Unión— para el primer año de la LXIV Legislatura, por lo que le correspondería encabezar la sesión en que protestaría como presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

En consecuencia, el 29 de agosto, al constituirse la LXIV Legislatura, fue electo presidente de la mesa directiva para el primer año de ejercicio, que comenzó el pasado 1 de septiembre.

Bienvenidos sean, pues, los nuevos “tiempos de Don Porfirio”. Deseo que sean para el bien de México y confío en que así será.

 

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