En riesgo doctrina de abrazos y no balazos

¿Qué sería lo que el Presidente de Estados Unidos haría para limpiar todo en México?

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Pronto, el Presidente López Obrador se verá obligado a revisar su política de combate al crimen organizado, conocida por la frase que sintetiza su filosofía: “Abrazos no balazos”, o, lo que es lo mismo, ausencia de guerra.

La presión vendrá del norte.

Reconforta saber por Donald Trump que López Obrador, “de tendencias socialistas”, rechazó su generoso ofrecimiento de dejarlo entrar a territorio mexicano “y limpiarlo todo” de los cárteles del crimen organizado, sin embargo, preocupa que el mandatario norteamericano diga que “en algún momento habrá que hacer algo”.

Como es sabido, el presidente de Estados Unidos afirmó que en los últimos 90 días ha estado trabajando para designar terroristas a los cárteles mexicanos, cuyas actividades delictivas cuestan a su país la pérdida de 100 mil personas y que si se multiplica esta cantidad por 10 miembros de sus familias se trata de un millón que son “absolutamente destruidas”.

Son de imaginar las presiones a que somete Trump al “socialista” (así lo califica) mandatario mexicano, pero no alcanzamos a advertir siquiera lo que vendrá en el futuro inmediato cuando crea llegado el momento de “hacer algo”.

¿Qué sería lo que el Presidente de Estados Unidos haría para limpiar todo en México?

López Obrador ya rechazó su pretensión de “entrar” y las declaraciones tanto del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, como las del de Seguridad, Alfonso Durazo, son contra la inminente designación de terroristas a los cárteles mexicanos.

Los funcionarios mexicanos saben que la ley norteamericana faculta a sus gobernantes a intervenir en donde hay terroristas que atentan en contra de los intereses de su país, muy en especial si se trata de sus ciudadanos, como lo eran las mujeres y niños Le Barón asesinados en Sonora, que gozaban de la doble nacionalidad.

¿Qué debemos entender por “entrar” a “limpiarlo todo”?

En la investigación sobre la masacre a los LeBarón, el FBI está en territorio mexicano a petición de la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, a quien no correspondía pedir el auxilio, sino al gobierno federal.

Conforme a una alta fuente gubernamental, la investigación, en la que participan, coordinadamente, el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y el FBI, está muy adelantada y pronto habrá noticias.

Es decir, el FBI ya está adentro.

En realidad, con base en tratados de cooperación bilateral, otras agencias norteamericanas, como la DEA, siempre han estado en nuestro país. Para no ir tan lejos, en el sexenio pasado trabajó en abierta alianza con la Marina, pues desconfiaba del Ejército por lento para moverse y por muchas otras razones. En las capturas de “El Chapo” y en la muerte de Arturo Beltrán Leyva algo o mucho tuvo que ver, pero, en definitiva, cuando Trump habla de entrar a limpiarlo todo no se refiere a la acción supuestamente encubierta y sin armas de agentes norteamericanos de diversas agencias que colaboran con soldados, marinos y policías mexicanos, sino de otro tipo de intervención, militar, digamos.

Y esa ayuda desinteresada es la que el Presidente López Obrador ha rechazado y tendrá que resistir porque con la calificación de “terroristas” a los cárteles mexicanos, las presiones que ejercerán sobre él podrán ser irresistibles, en especial porque en Estados Unidos consideran sospechosa la política de “abrazos y no balazos”.

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