En puerta, Frente de Izquierda; obradoristas van por el PRD

Dos polos dentro del mismo sol azteca encarnan papeles de acérrimos enemigos políticos tratando de buscar una solución, pero apuntando en direcciones opuestas

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“Hablar del PRD es una pérdida de tiempo”, me dice Pablo Gómez Álvarez en el programa “A Fondo”, de Eduardo Campos, frente al presidente del Consejo Nacional del PRD, Ángel Ávila.

Esa frase lapidaria bosqueja el diagnóstico de la crisis del sol azteca, además de que la serie de escenas en los últimos días abona a la definición de la izquierda mexicana, cuyo líder principal, según los estudios de campo, podría tomar el juramento constitucional y la estafeta de Enrique Peña Nieto en el Congreso en el 2018 y no ser más un sueño exótico personificado en escenas de humor involuntario en el Zócalo capitalino, en esa tarde airosa del 20 de noviembre del 2006, donde Rosario Ibarra de Piedra inviste a Andrés Manuel López Obrador con una “edición especial” de banda presidencial estampada con el Águila Republicana de alas abiertas.

En esas imágenes resalta la irritación del líder de Morena en una gira por Estados Unidos, en Nueva York, ante el “reventador” padre de uno de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Al rebobinar la película de la izquierda en los últimos días vemos el rostro de ojos caídos de Miguel Barbosa Huerta declarando su amor a López Obrador, y cuadros más adelante la renuncia a la coordinación de la bancada del PRD en el Senado, con las subsecuentes réplicas de Alejandra Barrales Magdaleno y el titular de la Semovi, Héctor Serrano Cortés, hombre fuerte de Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Esa atmósfera de guerra civil se advierte en la mesa de debate de Meganoticias TVC, que dirige Francisco Ramírez (imperdible video en YouTube http://ow.ly/F38a309WNQD).

Dos polos dentro del mismo sol azteca encarnan papeles de acérrimos enemigos políticos tratando de buscar una solución, pero apuntando en direcciones opuestas.

Pablo Gómez, con amplia experiencia parlamentaria y, en la historia, con la pluma que firmó la fundación del Partido de la Revolución Democrática el 5 de mayo de 1989, frente al joven Ángel Ávila reveló un planteamiento entre los conjurados con Andrés Manuel: La posibilidad de crear un partido -Frente, por los tiempos electorales- que aglutine a los de izquierda, inclusive, por supuesto, a Morena y al PRD, para abanderar al puntero López Obrador.

En retrospectiva, son escenas equivalentes a 27 años atrás, cuando el Frente Democrático Nacional consolidó al PRD, ahora fragmentado con otros satélites que gravitan, en la izquierda, en un proyecto para unir fuerzas, sin embargo, en estos momentos de grandes agravios se advierte un proyecto más idealista que realista.

El debate da pistas sobre esos “imposibles”, por ejemplo, sentencia Gómez Álvarez: “Cualquiera que ponga el PRD como candidato presidencial, así sea Miguel Mancera, Silvano Aureoles o hasta Graco Ramírez, serán paleros del gobierno contra Andrés Manuel López Obrador”.

Responde Ávila: “Para Pablo, todos son deshonestos, menos ellos; nadie tiene calidad moral; solamente él; el partido NO se va a someter a los tiempos que dicten los seguidores de López Obrador”.

En este argumento, el presidente del Consejo Nacional contradice a Gómez la primera frase de esta columna: “No era pérdida de tiempo cuando hace algunos meses disputaste la presidencia del partido a Alejandra Barrales o cuando Zoé Robledo y Armando Ríos Piter hicieron lo mismo”.

La contienda de reclamos claridosos, sin pétalos ni algodones, dejó constancia de acusaciones puntuales de corrupción política, de oportunismo, compra-venta de posiciones, trueque de favores y distancia de los principios que fundaron al PRD.

Ilustrador el debate un documento multimedia que no se puede perder, insisto, de un polo político que puede tomar el timón del país en menos de dos años.

 

 

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