En memoria de Luis Donaldo Colosio

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El pasado 23 de marzo se cumplieron 25 años del artero asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta. A la distancia, y más allá de las muchas dudas que se expresan respecto a la autoría intelectual del artero crimen, a pesar de las reiteradas conclusiones de los varios fiscales del caso en el sentido de que se trató de un asesino solitario, quiero rendir aquí un homenaje a quien fue mi jefe y mi amigo. Con ese fin recopilaré aquí algunos fragmentos de lo que fue su pensamiento en materia económica. Se verá así que Luis Donaldo fue un político de ideas avanzadas y un hombre que hubiera sido capaz de llevar a México a la prosperidad democrática que, por desgracia, sigue siendo un anhelo sin realizar. En 1989,  el senador de la República Luis Donaldo Colosio Murrieta, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), instruyó a Abraham Talavera López, director general del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES), antecedente de la Fundación Colosio, creada por la XIV Asamblea Nacional, a que integrara el Grupo de Prospectiva y Proyecto Nacional, o “Grupo de los 100”. Este grupo fue integrado por mexicanas y mexicanos destacados en diversos ámbitos del quehacer nacional, sin que necesariamente fuesen militantes o simpatizantes del PRI, y sin que su pertenencia al Grupo de los 100 significara un compromiso político o electoral con Nuestro Partido.

Colosio y Talavera me distinguieron, entonces, al designarme coordinador ejecutivo del grupo, y en esa calidad me encargué de organizar, cada mes, una comida en la que entre siete y 10 miembros del grupo se reunían con el senador Colosio a dialogar en confianza, y sin cobertura de prensa u otros medios, sobre temas centrales de la agenda nacional. A partir de esas experiencias, Colosio instruyó a la Comisión Editorial del IEPES a integrar los siete volúmenes de la colección “Ensayos sobre la Modernidad Nacional”, que fueron editados por la Editorial Diana S.A de C.V. De esos siete volúmenes, cinco estuvieron dedicados a temas de naturaleza predominantemente económica y son los que corresponden a los apartados temáticos del reporte. Para cada uno de ellos, Luis Donaldo Colosio escribió una introducción. Además, para el volumen sobre “México en la Economía Internacional”, que tuve el privilegio de coordinar y editar, Colosio escribió un ensayo sobre la propuesta del PRI para la internacionalización de la economía mexicana. Ese ensayo y  los cinco textos introductorios son la fuente de la que me he valido para intentar esta sintética aproximación al pensamiento económico de Luis Donaldo Colosio. Espero cumpla su cometido y haga justicia a la irrecuperable brillantez intelectual y solidez política de un gran mexicano, al que nunca dejaré de extrañar y admirar.

Luis Donaldo Colosio comienza su reflexión sobre “México en la Economía Internacional” citando un párrafo del discurso pronunciado por el presidente Carlos Salinas de Gortari en San Pedro Garza García, Nuevo León, el 19 de mayo de 1988: “Está, hoy, en marcha una revolución tecnológica de enorme alcance que compacta las distancias y los tiempos, altera las demandas de materias primas y mano de obra, promueve una nueva división internacional del trabajo e impone nuevos imperativos de competencia y calidad. El reto es ampliar nuestro potencial de iniciativa para acompañar positivamente la gran transformación mundial, reducir nuestra vulnerabilidad y promover, mediante una inserción más eficaz en la economía mundial, la fortaleza de nuestra nación y el bienestar de los mexicanos”. Enseguida, en la introducción al volumen, Colosio nos ofrece sus reflexiones: “Para defender su soberanía, y promover oportuna y exitosamente sus intereses en el exterior, México debe incorporarse a la dinámica de transformación económica que a nivel mundial se está gestando. La respuesta de los mexicanos a los retos de las grandes transformaciones que están teniendo lugar a escala global es el programa de Modernización Económica que ha puesto en marcha el gobierno priísta. “Resulta indispensable avanzar en la liberalización y modernización del sistema financiero mexicano, y elevar rápidamente la capacidad de nuestro país para la formación de trabajadores calificados, altamente productivos y con capacidad de innovación. Esto no será posible sin el concurso de una organización obrera vigorosa y renovada que corresponda a las exigencias que la modernización plantea a la estructura productiva del país. En ese sentido, el movimiento obrero organizado debe seguir empeñado en modernizarse, al igual que los demás sectores económicos. Contar con trabajadores mejor capacitados, con una preparación tecnológica sólida, que redunde en la elevación acelerada de la productividad, es un requisito indispensable para que la incorporación de México a la competencia internacional sea exitosa y compatible con nuestros objetivos de justicia social”.

“La modernización de la industria del país, inevitablemente, transformará las relaciones sociales; la forma de concebir, interpretar y transformar al mundo, y por ello reclamará también la modernización de las ideas y prácticas políticas. El reto de los mexicanos de hoy es el de volverse competitivos dentro y fuera del país. Lograrlo exige avanzar hacia una Modernización Económica Mexicana acorde con nuestras realidades, nuestras condiciones de desarrollo y nuestras aspiraciones como nación soberana, democrática y comprometida con la equidad social”. “El debate sobre la internacionalización de la economía mexicana nos obliga a replantearnos cuidadosamente el papel del Estado y de las empresas públicas en una economía abierta a la competencia del exterior y orientada, decididamente, hacia la exportación. Pensar en modernizar solamente las empresas del sector privado sin modernizar las del Estado implicaría erigir obstáculos anacrónicos al desarrollo de la productividad industrial. No podemos pensar  en desarrollar una industria altamente productiva y competitiva si no contamos con infraestructura eficiente y moderna; además, si no tenemos un adecuado y eficiente suministro energético, y un sistema de telecomunicaciones y transportes que nos permita exportar en condiciones ventajosas de costos”.

Más adelante, en el capítulo que suscribe, Luis Donaldo Colosio agrega: “En el tránsito hacia el tercer milenio, el mundo vive una etapa de profundas transformaciones. El avance científico y el cambio tecnológico van configurando una nueva división internacional del trabajo. La economía internacional se globaliza y los tradicionales equilibrios geopolíticos se alteran profundamente. Surgen nuevos patrones de consumo, nuevas formas de vida, nuevas expresiones culturales, nuevos valores sociales y nuevas modalidades de organización política. El resultado es que el futuro no puede, ya, entenderse como una mera proyección lineal del pasado”.

“Se viene gestando así una economía mundial cada vez más integrada e interdependiente. Las rígidas y centralizadas empresas tradicionales ceden su lugar a nuevas formas de organización, capaces de planear, con imaginación y visión, una estrategia global y de responder ágilmente a las cambiantes preferencias de los grandes mercados. Las manufacturas se aligeran y miniaturizan, haciendo cada vez más tenue el vínculo entre el crecimiento económico en los grandes países industrializados y la demanda de materias primas, en cuya exportación muchas naciones en desarrollo sustentan todavía su capacidad para generar divisas”.

“Surge así una economía mundial dual en la que la integración entre los grandes centros industriales, crecientemente prósperos, coincide con la cada vez mayor exclusión y empobrecimiento de los países con economías predominantemente extractivas, mono-exportadoras y sobreprotegidas. El PRI no acepta que el estancamiento y la pobreza sean el destino futuro de México; por eso se pronuncia por la Modernización Económica Nacional”.

En la presentación del volumen, Luis Donaldo Colosio escribió: “Aquí se trata de mostrar un panorama y un diagnóstico sobre dos problemas del México de hoy que se encuentran íntimamente ligados y que laceran e indignan a nuestra sociedad y a nuestra nación”. “La crisis económica ha golpeado duramente a todos los sectores de la población y ha creado manifestaciones de descontento y demandas populares que es necesario satisfacer. Sin embargo, en las clases de bajos ingresos, el impacto de la crisis se ha dejado sentir con mayor rigor, acentuando los problemas y rezagos existentes”. “En el campo se advierten problemas de seguridad en la tenencia de la tierra y en la organización; en la asistencia técnica y en el financiamiento de la producción. Aún ahora, el campesino y el trabajador del campo carecen de una protección social efectiva y, aún ahora, las etnias siguen siendo motivo de marginación”.

“Estos problemas han incidido junto con la crisis económica y han provocado una disminución de la producción agrícola en relación con el crecimiento demográfico rural; un estancamiento en la creación de empleos en el campo; desilusión del trabajo agrícola; un muy bajo ingreso rural y situaciones extremas de miseria, en múltiples casos, que inciden en una migración masiva a las ciudades”. “Nuestro partido entiende la urgencia de solventar la crisis y de propiciar el desarrollo integral tanto en lo económico como en lo social”. “Nuestro instituto político sigue y seguirá siendo la vanguardia en la defensa de las causas populares, en la atención de los problemas de la sociedad mexicana y en el combate a cualquier causa que provoque pobreza, inequidad social o marginación”. Sobre la empresa pública escribe Colosio: “Creo importante valorar el papel que ha jugado la empresa pública en el desarrollo del país: Sus innegables aciertos, sus dificultades más persistentes y sus obstáculos coyunturales. La empresa pública ha sido herramienta trascendental de la política económica del Estado”. “Estamos los mexicanos en un proceso de revisión crítica de muchos de nuestros instrumentos de política, a fin de asegurarnos de que respondan a una concepción moderna del Estado mexicano”.

Ciertamente, son reprobables las voces críticas que, por sistema, parecen encontrar disfrute en combatir a la empresa pública; también tenemos que evitar que su defensa se convierta –por apriorística- en irresponsable ejercicio de la función pública. El tema de muchas o pocas entidades públicas carece de sustento en la medida en que ningún doctrinario ha resuelto, en definitiva, sobre las dimensiones ideales del Estado. Sí sabemos, en cambio, que frente a recursos fiscales escasos, una mayor sobriedad en el gasto público favorece la atención de las necesidades sociales prioritarias. “En términos de bienestar social importa mucho que las empresas públicas con las que se cuente prestigien  al Estado por la eficiencia y productividad con las que operan y porque atienden lo verdaderamente estratégico y prioritario”.

“El carácter estratégico lo fija la Constitución en su artículo 28; la naturaleza prioritaria la fija la necesidad coyuntural del país. En un mundo tan cambiante –sobre todo en términos productivos-, lo prioritario de ayer se convierte, con facilidad, en lo obsoleto del presente. Por ello debemos esforzarnos, a fin de que se amplíe la vigilancia social sobre las empresas”.  En la presentación del volumen sobre educación y desarrollo tecnológico, Luis Donaldo Colosio escribió: “Tanto la estabilidad política del México posrevolucionario como el marco constitucional de 1917 son producto del impacto social de la educación que ha propiciado positivamente identidad nacional y continuidad histórica”.

“El primer servicio público al que se obliga el Estado ha sido, desde entonces, la educación. Paradójicamente, en nuestro país, los bienes culturales observan una distribución más desigual que los del ingreso y la riqueza. La modernización económica define su sentido en torno a la calidad y toda la tecnología gira alrededor de ésta; la política orienta su base de sustentación en la democracia y el Estado busca, afanosamente, correspondencia entre las palabras y los hechos. ¿Cuál es el eje de la modernidad educativa? La fusión de democracia y calidad”.

“Con esta base han de asentarse las condiciones para la construcción de nuevas mentalidades en torno a la cultura del genuino México heterogéneo y plural, donde radica la verdadera fuente de la identidad nacional”. “Esto, en educación, implica una amplia movilización nacional para  profundizar una gran conciencia política democrática, potencial insoslayable para las nuevas generaciones de mexicanos. Por ello, deslindar los intereses del poder público de los legítimos intereses de los trabajadores de la educación ha sido una tarea urgente e impostergable en este ímpetu educativo de la nueva cultura política que se avecina”.

Al igual que a César, a Colosio se lo llevaron los idus de marzo, a traición y por sorpresa, rodeado de aquellos de quienes más lealtad esperaba, en la plenitud de la vida y del talento, en la antesala del poder. Su vida y su obra están ya en la historia de México. Lo que pudo haber hecho por la patria desde el poder supremo no lo sabremos jamás, pero los girones  de su pensamiento económico que aquí hemos tratado de rescatar del implacable olvido, y devolver a una nueva generación de mexicanos, revelan a un político sólido en sus convicciones e ideas vanguardistas. A un líder genuino. A un gran hombre y a un gran mexicano. La semilla de futuro regada por su sangre de mártir rendirá fruto. Ya lo está rindiendo en la obra reformadora que ahora encabeza Andrés Manuel López Obrador. Luis Donaldo Colosio Murrieta vivió por México y murió por la patria.

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