Empieza historia de Emilio Lozoya

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Se equivocan quienes creen ya escrita la historia definitiva de Emilio Lozoya; en realidad empezará a ser redactada siguiendo su voz cuando sea presentado ante el juez español que decidirá su extradición a México. Los capítulos definitivos serán redactados en nuestro país si el ex director de Pemex no consigue permanecer en España.

Pese al asedio por el bloqueo de cuentas bancarias, las propias y las de sus familiares, para este momento ya debe tener abogado español, y su regreso a México estará condicionado a que la Fiscalía mexicana logre convencer en casa ajena a la Audiencia Nacional de la existencia de elementos suficientes para conceder que viaje a nuestro país a enfrentar las acusaciones contenidas en el pliego de extradición, como seguramente ocurrirá.

La clase política y empresarial del pasado reciente y de la actualidad estarán pendientes del juicio en España, algunos por mera morbosidad, pero la mayoría con temor cerval cuya causa sólo ellos conocen.

Para entonces conoceremos la vulgar y dolorosa verdad sobre la detención de Lozoya en Málaga, que en México fue catalogada como culminación de una “brillante” investigación.

Y sabremos, por el personaje central de la historia, que nunca estuvo en Rusia ni fue protegido por la mafia y oligarcas de aquel país; que de principio a fin estuvo en Málaga y si salió de la Península en un par de ocasiones fue para ver a su familia.

El resto, como suele suceder, es fantasía sembrada por sus perseguidores para justificar su falta de resultados y, en todo caso, conseguir que la opinión pública sobrestime sus triunfos cuando los tienen.

Los próximos días en España serán frenéticos porque hay mucho en juego pues será puesto a juicio en otro país el sexenio de Enrique Peña Nieto, al que el Presidente López Obrador ha calificado de “corrupto”, y el Fiscal Alejandro Gertz Manero deberá probar la existencia de esa “pirámide” de corrupción de la que Lozoya habría sido piedra angular.

Lo interesante de ese juicio será que los jueces no estarán contaminados por el clima de polarización que priva en nuestro país ni sujetos a la presión mediática y gubernamental mexicanas para las que Emilio ya fue juzgado y sentenciado, y sólo les falta ejecutarlo.

Es decir, en España y, eventualmente después en México, no habrá culpables ni inocentes a priori, por más que los hay, incluso exonerados sin que el magnánimo posea facultades para hacerlo.

Pero no comamos ansias.

Apenas se conozcan los delitos por los que se pedirá la extradición de Lozoya en México habrá una avalancha de información que sepultará a la opinión pública.

Mucha está en los medios y alguna se ha explotado hasta el hastío en las conferencias mañaneras del Presidente López Obrador mientras otras son evadidas por razones que sólo los evasores podrían explicar.

Como decía al inicio, la verdadera historia apenas está por ser conocida. Hay que esperar a que hable quien ha sido colocado como protagonista único de un montaje que sin duda será fundamental para las elecciones del 2021.

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