El valor de Arturo Herrera

Ex subsecretario convertido ahora en el titular no dudó, en su momento, en decir su verdad sobre la posibilidad de posponer la construcción de Dos Bocas o acudir a la tenencia vehicular para recaudar dinero

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Es probable que me falle la memoria, pero en más de cuatro décadas dedicadas al oficio en la gran capital nunca había leído una renuncia de un servidor público del más alto nivel con la severidad con que se despidió Carlos Urzúa de la Secretaría de Hacienda de la Cuarta Transformación.
Cuando Alfonso Durazo acabó, con 19 cuartillas, con las ambiciones presidenciales de Marta Sahagún era funcionario de alto nivel, pero ser secretario particular de un Presidente no se compara con un secretario de Hacienda.
Para fortuna del Presidente López Obrador, tenía en su equipo a Arturo Herrera y pudo echar mano de él sin crear un vacío irreparable en tiempo y espacio, de tal suerte que el impacto de la dimisión de Urzúa y del lenguaje con que se despidió no será tan desastroso como pudo serlo.
Tres párrafos de la carta-renuncia de Urzúa son de una severidad apabullante que, conforme a nuestra vocación por la conspiración, de inmediato nos volcamos a sospechar que la coincidencia de la aprehensión del abogado Juan Collado (relacionado con los ex Presidentes Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto) por un tema del fuero común queretano fue planeado para aminorar el impacto de la dimisión de Urzúa, en sí misma escandalosa y de consecuencias ominosas si López Obrador no reacciona a tiempo, pero ni la encarcelación de Collado tiene el impacto suficiente como para bajar el tono a las palabras de despedida del secretario de Hacienda
Los párrafos para la historia son:
“Discrepancias en materia económica hubo muchas, algunas de ellas porque en esta Administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento.
“Aunado a ello, me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública. Esto fue motivado por personajes influyentes del actual Gobierno con un patente conflicto de interés.
“Estoy convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que esta pueda tener y libre de todo extremismo, sea este de derecha o izquierda”.
Y todo esto no lo escribió un periodista fifí ni un adversario político neoliberal, sino el más importante de los colaboradores del Presidente.
En razón de que Urzúa no fue tan explícito como lo fue Durazo al abandonar la secretaría particular de Vicente Fox es obligatorio especular en la identificación de las causas de su salida de Hacienda.
¿Cuáles fueron las discrepancias en materia económica? ¿Cuáles las decisiones de políticas públicas que se han tomado sin el suficiente sustento? ¿Quiénes los funcionarios sin conocimiento de la Hacienda Pública que fueron impuestos por personajes influyentes del actual Gobierno con un patente conflicto de interés?
Más aún, ¿quienes son los extremistas de izquierda y derecha?
Y, por si fuera poco ¿desde cuándo iniciaron las discrepancias de Urzúa?
Ya habrá tiempo para especular a placer.
En la presentación del reemplazo de Urzúa, el Presidente López Obrador dejó en claro que no compartió su convicción de cambiar la política económica que se impuso desde hace 36 años.
Le aceptó la renuncia porque “no se puede poner vino viejo en botellas nuevas… ni seguir con más de lo mismo (y se debe) acabar con la corrupción y la impunidad… hacer valer la austeridad republicana… (y) no puede haber gobierno rico con pueblo pobre…”.
En realidad, no podía mantenerlo después de la crítica despiadada con que renunció a seguir siendo miembro del gabinete.
El nuevo secretario de Hacienda fue recibido con una lluvia de memes para mostrarlo, desde el inicio, como nervioso ante el reto que supone la misión encargada por López Obrador (“va a haber crecimiento económico; vamos a sacar adelante al país sólo combatiendo la corrupción y no permitiendo los lujos en el gobierno con una política de austeridad”), pero fue una campaña maliciosa porque el ex subsecretario convertido ahora en el titular no dudó, en su momento, en decir su verdad sobre la posibilidad de posponer la construcción de Dos Bocas o acudir a la tenencia vehicular para recaudar dinero, por ejemplo, temas que son tabúes para el Presidente.
De cualquier manera, se requiere valor para aceptar una responsabilidad como la Secretaría de Hacienda en un gobierno que pretende transformarlo todo bajo el supuesto que lo construido antes del arribo de la Cuarta Transformación tiene su basamento en la corrupción, y en el que sobre la opinión de los especialistas se impone siempre la del Presidente o la del pueblo sabio que decide a mano alzada, en la plaza pública, el rumbo a seguir.

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