El tradicional ‘golpe de timón’ de inicio de sexenio, bien racionado por AMLO

Derechazos o, mejor dicho, izquierdazos están dados directos al mentón, o a la quijada, de la oposición, que sigue en caída libre y tragando saliva

Compartir:

Esto sí es como para graznar y graznar.
Las muestras de poder nunca desaparecen; son como la materia; sólo se transforman.
Desde el “quinazo” de Carlos Salinas de Gortari, en 1989, contra el ex líder nacional del sindicato petrolero, Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, el hecho sirvió de ejemplo para futuros Presidentes de la República, aunque no necesariamente descabezando sindicatos.
En su arranque de gestión, cada nuevo Jefe del Estado mexicano, del partido que sea, ha intentado dar un “golpe de timón” en los primeros meses de gobierno.
No hablemos del 2000 hacia atrás porque la era priísta nadaba de muertito, pero sí del primer año del Siglo XXI hasta ahora.
Y digamos que Vicente Fox, quien inauguró la Alternancia, y que sepa Dios hasta cuándo volverá a darse, sus prometidas promesas no cuajaron en nada, por lo tanto, no hubo tal “golpe de timón”; al contrario, su tendencia a la chanza y al chistorete lo llevaron a decir que era capaz de unificar a las dos Coreas, de arreglar en 15 minutos el conflicto de Chiapas y hasta corrió del país a Fidel Castro.
El de Felipe Calderón, conocido, reconocido y sufrido por todos, fue el de sacar al Ejército a las calles en diciembre de 2006, a días de iniciar su administración, e iniciar en Michoacán (y después por todos los rumbos del país) una especie de “guerra de guerrillas”, pero cuya confrontación no era ante hombres armados por ideales políticos, sino contra miembros del crimen organizado, del narcotráfico.
Inolvidable su “golpe de timón”. Todos los días lo recordamos. Pero no sólo porque él implementó la estrategia, sino porque su sucesor no cambió el rumbo ni redujo la incidencia de violencia (que sólo pasaba de una entidad a otra), y porque el actual gobierno, al menos hasta ahora, no ha podido modificar la situación, aunque, efectivamente, va empezando.
Pero luego vino el de Enrique Peña Nieto. La detención, en 2013, en Toluca, de la maestra Elba Esther Gordillo, entonces lideresa nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, imitando, este sí, la acción de Salinas.
Pero si creíamos que con la “Cuarta Transformación” eso cambiaría, estábamos equivocados. Al contrario, el “golpe” y el “timón” se afinó. En lugar de uno se administró bien la estrategia y han sido varios, incluso en medio de sucesos que podrían contrarrestar la fuerza del inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (muerte de Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle; estallido de ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, con saldo de 137 muertos; alta violencia en el país).
De todos, los de precisión “quirúrgica” se están dando, y se darán, en estos días, y tienen que ver con las detenciones de ex funcionarios y ex directivos acusados de algún presunto ilícito.
Pero el caso de mayor preponderancia para ganar la atención de la población es, sin duda, el que tiene que ver con Emilio Lozoya, ex Director General de Pemex.
Aunque también ayudan las detenciones de Alonso Ancira, presidente de Altos Hornos de México, la principal empresa productora de acero en México, de Jorge Ramón Marmolejo, ex magistrado del Poder Judicial vinculado a un fraude de 60 mil derechohabientes del Infonavit, y de Rafael Olvera Amezcua, principal accionista de Ficrea, en Texas, acusado de defraudar a miles de ahorradores por más de 6 mil millones de pesos.
A días del primer proceso electoral de la administración federal morenista que involucra a Puebla, Baja California, Aguascalientes, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas, estas acciones son oro puro. El golpe mediático (graznido, graznido) es brutal.
Bien, pues, el “golpe de timón” lopezobradorista de inicio de sexenio se ha dividido en partes: Combate al “huachicol”, que tuvo su momento tenso, pero todo volvió a la calma y sí se redujo el robo de combustible; la creación de la Guardia Nacional, que está por verse su efectividad; la aprobación de la “bien llamada” Contrarreforma Educativa; las becas; el reconocimiento de derechos a las empleadas domésticas y más.
A eso súmele lo de las detenciones y, ¡ah! (más graznidos), la puesta en marcha, por el Presidente López Obrador, de la construcción de la refinería Dos Bocas, en Tabasco, el meritito día de las elecciones, este domingo 2 de junio.
Todos los “golpes” hacen uno, pero el que más, aun cuando la enredada versión de orden de aprehensión contra Lozoya se concrete o no (porque, de acuerdo a una jueza, será hasta mediados de junio cuando se determine si existe o no el mandato privativo de libertad), antes o después de las elecciones, ya hizo ruido.
Los derechazos o, mejor dicho, los izquierdazos están dados directos al mentón, o a la quijada, de la oposición, que sigue en caída libre y tragando saliva.
No se dude que, para próximos eventos, Santiago Nieto, Jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, tenga por ahí su lista guardadita de algunos otros peces de todos tamaños para lo que se requiera. Hay casos; hay casos.
Por lo pronto (más graznidos), Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, ya dijo que nada de esto es “cacería de brujas” y, mucho menos, un “quinazo”. ¡Ah!, pero qué parecido tienen.
Me canso.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...