El temor por una nueva crisis financiera

Inversionistas están otorgando prioridad a la liquidez para protegerse ante la inestabilidad de los mercados

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Paul Romer, Premio Nobel de Economía, congruencia

El Premio Nobel de Economía Paul Romer considera que los inversionistas están otorgando prioridad a la liquidez para protegerse ante la inestabilidad de los mercados financieros.

La declaración es congruente con los análisis realizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que concluyen que existe nerviosismo en los  inversionistas, lo que ha provocado caídas bruscas en las bolsas en el mes de octubre.


Esta incertidumbre se relaciona con los pronósticos de desaceleración de la producción mundial reportada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Romer, ex economista jefe del Banco Mundial y Nobel de este año, declaró, en días recientes, que, desde su apreciación, los inversionistas tienen temor a una nueva crisis financiera, por lo que deciden acumular activos líquidos en lugar de invertir en maquinaria e infraestructura, cosas que realmente impulsan el desarrollo de las naciones.

Los activos líquidos son definidos como aquellos que se pueden convertir, en el corto plazo, en efectivo y sin perder valor.

Por esta razón, los inversionistas prefieren mantener liquidez que arriesgarse a tener perdidas de valor por las fluctuaciones de los mercados y por posibles ventas masivas de acciones.

En las últimas semanas se ha presentado nerviosismo en los mercados y se han desencadenado bruscas caídas en Wall Street y en el resto de las bolsas del mundo.

En esta lógica, la OCDE considera que la corriente de comercio internacional y de inversiones se está debilitando en virtud del impacto de las medidas proteccionistas implementadas a nivel mundial, que se han enfrascado en guerras arancelarias.

La OCDE considera que el contexto hace que los inversionistas detengan o redirijan sus flujos de inversión por falta de claridad y estabilidad.

Por otra parte, a principios de octubre, el FMI recortó sus pronósticos de crecimiento mundial para 2018 y 2019, pasando de 3.9% al 3.7%.

Los nuevos pronósticos se publicaron en el marco de la reunión anual del FMI y del Banco Mundial, que este año se realizó en la isla de Bali.

Las causas señaladas apuntan, principalmente, a los aranceles impuestos en la guerra comercial y a la alza de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (FED).

La declaración del FMI generó la venta masiva de acciones, ocasionando la caída de los principales indicadores de Wall Street, que arrastró a las bolsas de Europa, Asia y Latino América.

Las políticas proteccionistas tomadas por varios países ya están afectando la estabilidad de los mercados financieros y comprometen el desarrollo económico mundial.

Estas políticas tienen enfoques de suma cero.

Sin embargo, en un sistema globalizado e interconectado por la economía, cuando un país proteccionista afecta al resto de sus socios, y a sus sociedades, se afecta, a sí mismo, a largo plazo porque se ve comprometido el desarrollo de todos los países, así como de las sociedades que los integran.

 

 

 

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