El segundo round y la evidencia de Ebrard: La Guardia en acción

Secretario de Relaciones Exteriores debe llevar cartas bajo la manga para dar el punterazo

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Después de dos conferencias de prensa en Washington, en las que un día estuvo acompañado por varios funcionarios y luego casi solo, Marcelo Ebrard, el “venator” del Presidente Andrés Manuel López Obrador, no pudo en el primer round con Mike Pence para convencerlo de no aplicar aranceles a los productos mexicanos a causa de las caravanas de migrantes que llegan hasta la frontera sur de Estados Unidos.
Pero, hoy, el Secretario de Relaciones Exteriores debe llevar cartas bajo la manga para dar el punterazo al Vicepresidente estadounidense, quien trae la consigna de su jefe, Donald Trump, de sacarle las lágrimas al enviado mexicano.
Hoy no se trata sólo de graznar y graznar. Hoy, Ebrard debe salirse con la suya porque Trump, que anda de gira por Europa, no se cansa de gritar al mundo que nos tiene “apergollados”.
Si de mostrar a Trump que México hace algo para frenar el paso de migrantes por el país se trata, suponemos que las mejores cartas debió sacarlas este miércoles, sin embargo, tras la reunión y su tercera rueda de prensa en la semana, nos enteramos, de su propia voz, que no fueron suficientes, pero los hechos están a su favor.
Ayer mismo, horas antes de la mesa de diálogo en la Casa Blanca, las autoridades mexicanas frenaron el avance de una nueva caravana de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. Esta vez, para complacencia de Trump, el Gobierno Federal sí puso un empeño mayor en el operativo, aunque, también, sin fingir, fue más duro en cuanto a la “valla” para contener a los migrantes.
En franjas escalonadas estableció cordones de agentes de Migración, primero; después de la Policía Federal, Guardia Nacional y Marina. Esto, sin llegar a la represión ni al abuso, o violación de derechos humanos, cosa que hay que reconocer que se ha cuidado mucho, aunque a veces a alguien se le pase la mano.
De ahí, el municipio de Metapa, unos mil 300 centroamericanos fueron llevados a una estación migratoria, en donde, y ese es un punto clave, México da opciones a los indocumentados, una de ellas la de solicitar asilo, pero si no lo aceptan, tampoco se les obliga a detener su camino hacia el norte.
Este punto es el que puede atorar la negociación hoy, pues involucra, directamente, el planteamiento de Estados Unidos de que México se convierta en “Tercer País Seguro”, es decir, que los migrantes, antes de entrar al “otro lado”, obtengan asilo aquí y que a quien no lo acepte se le restrinja su intento de entrar, a la “brava”, a terreno estadounidense.
México lo ha rechazado constantemente y Ebrard lo hizo esta semana, previo a la reunión de este miércoles. “Eso no se aceptaría, y ellos lo saben”, dijo.
Pero, además, no funcionaría porque a los centroamericanos no les interesa quedarse en México, sino llegar a la Unión Americana “a ganar dólares”. Van por el “sueño americano” y no tienen otra meta.
Estos días, el Gobierno Federal debe mostrar control en la frontera sur, aun cuando no acepte el acuerdo de “Tercer País Seguro”.
El primer plazo fatal es el lunes próximo. Hoy pueden volver a salir tablas o hasta perder Ebrard el segundo round y, entonces, buscar entre viernes y domingo alguna jugada maestra, un pacto con los Presidentes de los países centroamericanos, la detención de algún capo de peso, la indeseable militarización de la frontera sur…
O, de plano, mandar a Palenque, Chiapas, a Trump y compañía. A ver si ahí sí ¿me canso, ganso?
Sin duda, quien más grazne hoy tragará más pinole.

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