El relanzamiento educativo

El Presidente Peña Nieto y Aurelio Nuño presentan el nuevo modelo de enseñanza; el Secretario de Educación vuelve a la palestra con vistas al 2018. Tendrá tela de dónde cortar en lo que resta del 2017 y la mitad del siguiente. ¿Re-reaparecerá la CNTE?

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El martes de la semana pasada debieron estar alegres todos los niños y adolescentes de México, aunque quizá no comprendan del todo, o nadie sepa explicarles, lo que es una revolución educativa, que no ocurría desde hace más de medio siglo, o tal vez más.

Debieron estar alegres los maestros que sí acuden a clases (más del 90 por ciento del total del magisterio nacional), y pensativos los que no acuden.

Debió estar alegre, como ocurrió, el Presidente Enrique Peña Nieto.

Lo estuvo, también, Aurelio Nuño, Secretario de Educación Pública, porque después de algunos meses sin evento relevante, porque la pólvora de la CNTE se mojó, vuelve a subir a la palestra para dar a conocer lo que significaría la semilla de un país, un México, mejor preparado. Un México a la altura del mundo más moderno, capacitado y desarrollado. La semilla del futuro.

La Reforma Educativa es una de las propuestas estructurales de mayor importancia y envergadura presentada por la gestión de Peña Nieto. Para el Presidente, incluso, la más importante, por encima de la Energética, que ya es mucho, o la de Telecomunicaciones, o la Fiscal, o la Política.

Históricamente fue un relanzamiento acorde a la dinámica mundial. Políticamente, un relanzamiento de la figura de Nuño.

El 2013 fue el año de la Reforma Educativa. Se promulgó como tal y se establecieron sus leyes secundarias.

Desde la reforma ya se veía el humo de una revolución tan silenciosa como estridente. La propia iniciativa era un largo listado de modificaciones. Se dio autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y se creó una ley para normatizar sus actividades; se modificó la Ley General de Educación; se creó la Ley General del Servicio Profesional Docente.

El Nuevo Modelo Educativo era adyacente.

Todo, sin embargo, inició desde el primer día de gobierno de Peña Nieto, el 1 de diciembre de 2012. Cuando tomó protesta como sucesor del panista Felipe Calderón anunció una serie de modificaciones constitucionales, poniendo como prioridad el tema de la educación.

En menos de tres meses de gestión, la iniciativa presidencial había sido entregada, analizada y aprobada, en gran parte, con la anuencia de los tres principales partidos, PRI, PAN y PRD, que la vieron estructurar desde el Pacto por México.

En el 2013, Nuño era aún Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República; la Secretaría de Educación estaba en manos de Emilio Chuayffet, quien arrancó desde el comienzo de la administración peñista.

Ese mismo año reapareció la CNTE haciendo su propia revolución, tratando de llevar agua (y dinero) a su molino bajo un montón de arbitrarios argumentos que denostaban la reforma.

Vino un periodo de fuertes confrontaciones entre el Gobierno federal y la dirigencia de la disidencia magisterial.

El peso lo cargó el Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y su principal colaborador, Luis Miranda. Juntos pararon en seco, una y otra vez, a la voraz dirigencia de la Sección 22, con sede en Oaxaca,  que tiene fama de poner a parir chayotes a cuanto gobernador llega a la entidad.

En agosto, Nuño sustituyó a Chuayffet. Su llegada lo ponía en la lista de los presidenciables por su procedencia y por el cargo que asumía.

La CNTE comenzaba a endurecer sus protestas. Llegó la carpintería completa y comenzaron a construirse mesas y mesas… de diálogo.

A Nuño lo encumbraban dos tipos de eventos: Los anuncios relacionados con la educación, que se fueron hilvanando, y los encuentros y desencuentros con la CNTE.

Hubo ocasiones, incluso, en que fue representante del Presidente Peña Nieto en varios eventos. Competía, en imagen, con el propio Osorio, Luis Videgaray, José Antonio Meade y Eruviel Ávila. Y en un tiempo hasta con Manlio Fabio Beltrones.

Pero la política tiene sus altas y bajas, sus siembras y cosechas, y a todos les toca, alguna vez, morder el polvo. Le ocurrió a Beltrones con los resultados de la elección de junio del 2016. Le ocurrió a Videgaray con la aparición en escena de Donald Trump.

Le ocurrió a Nuño cuando la CNTE bajó los brazos y él anunció, para principios de este año, el Nuevo Modelo Educativo.

Eso que sería un parteaguas, como dijo el lunes el Presidente: “Inspirados en el ejemplo de los grandes educadores de México, de maestros de la talla de Ignacio Manuel Altamirano, de José Vasconcelos y de Jaime Torres Bodet, los invito, los exhorto, a que asuman la parte que les corresponde en este momento histórico”.

El único que ha aguantado vara, pese a las tormentas, es Osorio, que cuando no parte, reparte.

Desde julio del año pasado, el titular de la SEP señalaba algunos puntos sobre lo que venía en educación: Autonomía, estímulos a los maestros, enseñanza de inglés, cultura, civismo, deporte y habilidades socioemocionales”.
La educación, indicaba la Secretaría, más allá de ser un derecho, es la base que permite a un país desarrollar al máximo las capacidades intelectuales, éticas y morales de sus ciudadanos, con el fin de tener una fuerza laboral capaz de responder a las necesidades sociales, políticas y económicas del país.

Aunque el innovador proyecto, “que encaja con el Siglo XXI”, comenzará su aplicación en el bienio 2018-2019, es un hecho que es el cierre con broche de oro del sexenio de Peña Nieto.

Es decir, Nuño tendrá tela de dónde cortar en lo que resta del 2017 y durante el 2018. ¿Re-reaparecerá la CNTE? En principio, el líder de la Sección 22 ya no es Rubén Núñez, sino Eloy López, egresado de la Normal de Ayotzinapa. No sabemos si esto último es bueno o malo.

Durante el evento del lunes pasado, en Palacio Nacional, los reflectores fueron para él, aunque el evento fue encabezado por el Presidente Peña Nieto. Ningún otro Secretario hizo sombra al titular de la SEP.

Pero decíamos: La política es caprichosa. Ahora dependerá del propio Nuño aprovechar los relanzamientos, los del modelo educativo y el de él mismo.

Un punto algo a favor del responsable de la SEP es que el PRI, hoy por hoy, no cuenta con una caballada que digamos muy gorda. De no tener Peña Nieto un as bajo la manga, los nombres ya están escritos para subsanar el 2018. Que no es lo mismo para ganar.

En las próximas semanas, y meses, veremos cómo se mueve o mueven a Nuño.

NUEVO MODELO, LA CARTA FUERTE

El Nuevo Modelo Educativo, dijo Nuño desde el año pasado, persigue tres grandes principios: Mejores escuelas, mejores maestros y mejores contenidos.

Este proceso, añadió, es resultado del mandato constitucional de la Reforma Educativa.

Los nuevos lineamientos, como lo destacó el propio Secretario la semana pasada, priorizan mecanismos como el que los niños “aprendan a aprender”.

El nuevo rol surgió de foros, mesas y debates entre expertos, académicos, docentes, organizaciones civiles y normalistas, entre otros.

Datos aportados por Otto Granados Roldán, Subsecretario de Planeación Evaluación y Coordinación, el año pasado, revelaban: “México cuenta con el quinto sistema educativo más grande a nivel mundial. El problema es que la cantidad no se traduce en calidad.

“De acuerdo con el Reporte de Capital Humano 2015, elaborado por el Foro Económico Mundial, México se encuentra en el sitio 102, de 124 países, en calidad de educación primaria; para el grupo de entre 15 y 24 años, que abarcaría secundaria y preparatoria, México ocupa el lugar número 107.

“De acuerdo con la información proporcionada por el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), el país cuenta con 1.9 millones de maestros, 23.5 millones de alumnos y, aproximadamente, 170 mil inmuebles”.

Pero el lunes se dio uno de los pasos más importantes para revolucionar: “Mantener la educación sin cambios no era opción. No podíamos condenar a las niñas, a los niños y a los jóvenes del siglo XXI, a una educación del siglo pasado”, dijo el Presidente.

“Hoy, México convoca a los maestros, a las autoridades educativas y a los padres de familia, a emprender la revolución educativa más importante en casi un siglo.

“No haber impulsado la transformación educativa, conociendo los problemas que persisten y la urgencia de resolverlos, hubiese sido irresponsable, vergonzoso e inmoral”.

Nuño, por su parte, destacó los cinco grandes pilares del Nuevo Modelo Educativo: El cambio pedagógico; poner a la escuela en el centro; la formación profesional de los maestros; la equidad de la inclusión y la nueva gobernanza educativa.

“El Nuevo Modelo Educativo nos da una ruta muy clara de qué es lo que tenemos que hacer para transformar de fondo a nuestro sistema educativo”, expresó

Durante el evento se detallaron varios rasgos del Nuevo Modelo Educativo. Además del Presidente de la República y de Nuño, participaron el Gobernador de Morelos, Graco Ramírez, presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago); Juan Díaz, presidente del Consejo General Sindical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); Sylvia Irene Schmelkes del Valle, Consejera Presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE); la alumna de sexto grado de primaria Eileen Ashanty Negrete Cortés y muchos invitados, entre legisladores, empresarios y representantes de los medios de comunicación.

En su discurso, casi, casi como diciendo “regresé” para las batallas que vengan, dijo, (*“ah, por cierto, este nuevo modelo) no permite concesiones políticas”.

 

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