El pueblo no manda, Wall Street va por el NAIM de Texcoco y la cancelación de Santa Lucía

Se vale equivocarse, lo que no se vale es aferrarse a la sinrazón. López Obrador debe reactivar el NAIM de Texcoco, está en juego buena parte del futuro de México, la confianza internacional, y miles de millones de dólares que no podemos tirar a la basura por construir caprichos absurdos.

Compartir:

La sola consideración de cancelar el proyecto aeroportuario de Santa Lucía, hecha por el Secretario de Hacienda Carlos Urzúa Macías el jueves en la Cámara de Diputados, puede sepultar a las consultas de Andrés Manuel López Obrador como mandato popular.

Wall Street aprieta como sabe hacerlo, tiene entre las cuerdas el proyecto aeroportuario de Andrés Manuel López Obrador y renace el NAIM de Texcoco como la ruta que evitará enormes pérdidas, de miles de millones de dólares, la burla bursátil internacional y la credibilidad de los mercados globales.


En la conferencia mañanera del viernes, el presidente delegó la responsabilidad a Urzúa, en lo que parece una estrategia para, en lo personal no equivocarse, y dar paso a la decisión de los expertos.

Por otra parte, el titular de Hacienda levantó la primera orilla del velo de la mejor decisión: darle continuidad al proyecto original del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

¿Se equivocó el iluminado (dixit Porfirio Muñoz Ledo)..?

Los iluminados NO se equivocan, si acaso son víctimas de engaños o posiciones malintencionadas para verlos tropezar, por lo tanto, una probable cancelación de Santa Lucía necesita un proyecto de propaganda política para salvar la opinión del pueblo, consulta mediante, y la del líder que le concedió voz y mando mediante la encuesta malecha, malintencionada y desacreditada por medio mundo, inclusive por el INE de Lorenzo Córdova Vianello.

Las presiones llegaron al máximo. Imagino a los grandes capitanes de Wall Street doblados de la risa haciendo cuentas con la activación de todos los seguros, de las demandas internacionales previamente ganadas y recibiendo una sobreinversión prematura y sin riesgos.

-¿¡Quién engañó a Andrés Manuel..!?, se preguntarán en público los apóstoles más zalameros levantando la voz con tono furioso, y los cientos de miles de acólitos de la Cuarta Transformación.

-Seguramente los malos asesores que lo rodean, será una de las respuestas, o igual podrán culpar al ex titular de SCT Gerardo Ruiz Esparza, al ex de Hacienda José Antonio González Fernández, a su predecesor José Meade Kuribreña y al odiado Luis Videgaray Caso.

Aunque en este imaginario, el mal puede ser encarnado en Enrique Peña Nieto, quien presumiblemente le dejó una trampa para bobos y en la transición le dijo al candidato ganador de Morena que no pasaría nada si cancelaba el NAIM de Texcoco.

El hecho es que en el control de daños si se da la supuesta sepultura de Santa Lucía, pueden rodar muchas cabezas para dejar inmaculado el mandato del pueblo.

Los costos y negativos son demasiados a pesar de que eran perfectamente pronosticables, pero López Obrador privilegió el golpe político en la transición con un manotazo de poder al sepultar un proyecto titánico que se mostraba erguido en un 30%, plasmado en una impresionante obra negra de cientos de hectáreas.

Afortunadamente el sábado y el domingo no hay conferencia de prensa mañanera, así que estas 72 horas serán de crucial reflexión y de enorme labor para que su Gabinete Económico monte los planos de ataque en la Guarida del Lobo.

La cordura parece estar en Urzúa y Alfonso Romo Garza, el Jefe de la Oficina de Presidencia que se quedó petrificado con la cancelación del proyecto de Texcoco, y que antes juró una y otra vez a la élite de empresarios que se llevaría a cabo.

El embrollo es brutal, André Manuel saldrá a comer camote por segunda vez, la primera lo hizo con la victoria de Martha Érika Alonso Hidalgo en Puebla, a quien llamó fraudulenta y la proscribió de sus simpatías.

Pero ojalá salga a tragar camote y admitir la equivocación, lo hará sin decirlo por supuesto, pero que lo haga por el bien de todos, por el futuro de México y porque vale equivocarse.

Por el momento a la mayoría de los mexicanos nos tiene tragando camote por los costos de un capricho, por la parálisis del futuro, y por la incitación al odio que ya mostró sus fauces callejeras contra el vocero de la Suprema Corte, Jorge Camargo, en una inicial muestra de violencia, preludio del incendio al que se puede llegar.

Se vale equivocarse, lo que que no se vale es aferrarse a la sinrazón.

SUSCRIPCIÓN A CORREO: http://ow.ly/S7Ho30igRJ7

portal http://hugopaez.com/   twitter: @HugoPaezOficial  

facebook: https://www.facebook.com/hugopaezopinion

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...