El PRI, sobrevivir o extinguirse

Partido que tuvo el poder absoluto se ha convertido en bisagra para sobrevivir y medio contener los afanes renovadores de la Cuarta Transformación

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Se escucha melodramático, y quizás lo sea, porque con la reunión de su Consejo Político Nacional, el PRI inicia el camino a la resurrección o a la extinción.
En agosto, el partido que lo fue todo, o casi todo, en los 90 años, que cumplirá en marzo próximo, tendrá que escoger entre lo que le queda a un líder nacional generador de respeto y credibilidad, condición indispensable para unificar a los muchos priístas que se mantuvieron leales cuando el tsunami llamado Morena arrasó con todo, así como conseguir el retorno de quienes apoyaron a otros partidos o se abstuvieron de acudir a las urnas por pura decepción.
No será tarea fácil porque la nómina de priístas con prestigio no rebasa los dedos de una mano y porque entre los aspirantes a suceder a Claudia Ruiz Massieu hay infiltrados o desertores, que para el caso es lo mismo, como el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, que de tanto amor a Andrés Manuel López Obrador ha dejado de ser apodado “Alito” para ser conocido como “amlito”.
El campechano, incansable cabildeando en las últimas semanas, es identificado por sus pares, algunos miembros de la dirigencia nacional y analistas políticos, como el proyecto del Presidente López Obrador para terminar de aniquilar al que fue su partido de origen.
El método para ubicar y elegir a quien genere respeto y credibilidad será la elección directa de la base (o al menos eso era hasta ayer), un experimento peligroso dado que es susceptible de manipulación, pero necesario en momentos en que el partido que tuvo el poder absoluto se ha convertido en bisagra para sobrevivir y medio contener los afanes renovadores de la Cuarta Transformación, que construye sus cimientos sobre los restos de las instituciones creadas en el pasado reciente.
Con “amlito”, los priístas tienen para escoger entre el ex secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, que no termina por decidirse; el ex rector de la UNAM José Narro, que tampoco se abre de capa; el ex gobernador de Durango y dirigente nacional de la CNC, Ismael Hernández Deras; la infatigable guerrera que es Ivonne Ortega; el coordinador de los diputados priístas, René Juárez, a quien tocó cargar con la histórica derrota de 2018; la propia Claudia Ruiz Massieu y el ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz.
De entre ellos, y otros, los priístas deberán identificar a quienes sólo buscan el poder por el poder, beneficiarse del poco que les queda o a los que realmente se jugarán el resto pensando en la recuperación que podría tardar años y quizás sexenios.
Esperemos el encuentro de los consejeros porque entonces sabremos si aprendieron la lección porque de ello dependen las posibilidades de salvación del PRI.


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