¿El PRI logra frenar el gasolinazo?

Se trata de una demanda generalizada que el gobierno hace bien en escuchar y el Partido Revolucionario Institucional en aprovechar la disposición del Presidente Enrique Peña Nieto

Compartir:

Parece que, por fin, el gobierno y el PRI entienden que el poder está en juego y que para ganarlo y mantenerlo es necesario estar al lado del pueblo que acude a las urnas aun cuando las medidas concretas para la reconciliación con el electorado afecten el gran total de quienes llevan las cuentas gubernamentales.

Entre las extrañas informaciones de un supuesto “pacto”, en Los Pinos, entre el gobierno y el PAN para frenar a Andrés Manuel López Obrador, que incluiría la entrega de la gubernatura mexiquense a Josefina Vázquez Mota y la Presidencia de la República a otro panista, se impone un logro que Enrique Ochoa Reza debe cacarear porque tiene que ver con la economía de los mexicanos: El PRI logró frenar a la tecnocracia del gobierno al menos por el mes de febrero. Es decir, el “gasolinazo” programado para el sábado próximo fue aplazado.

La penúltima noticia sobre el gasolinazo fue la declaración del secretario de Hacienda de que lo sentía, pero el precio del combustible subiría de nueva cuenta. La última, al menos eso se infiere de lo dicho por el líder nacional del PRI, es que en febrero, José Antonio Meade se quedará con las ganas.

Dicta la tradición que cuando el dirigente nacional del PRI pide o exige una medida de este tipo al gobierno en un escenario como la reunión plenaria de los diputados que conduce César Camacho es porque previamente convenció al Presidente Peña Nieto de la conveniencia de no seguir dando gasolina a la oposición para atizar la hoguera electoral.

Si Ochoa Reza no tuviera la certeza de que hoy, o antes del sábado, el secretario de Hacienda anunciará el aplazamiento del incremento al precio del combustible, no habría pedido al gobierno, ante los legisladores de su partido, encontrar “todas las medidas técnicas y responsables para que no aumenten el precio de los combustibles en el país”.

Él, que fue director de la Comisión Federal de Electricidad y uno de los autores de la Reforma Energética, sabe que hay medidas “técnicas y responsables” para que el gobierno asuma el costo de evitar, por ahora, la incidencia de los precios internacionales y de la volatilidad del peso en la economía popular.

Tanto el gobierno como Ochoa Reza deben prepararse para la andanada de críticas que les lloverá porque no faltarán quienes digan que se trata de una medida populista para que el PRI evite daños mayores en las próximas elecciones; es probable, pero están en su derecho, como lo haría cualquier otro con deseos de mantener el poder.

Además, frenar el incremento en los precios de la gasolina es una demanda generalizada que el gobierno hace bien en escuchar y el PRI en aprovechar la disposición del Presidente Peña Nieto.

En el anterior proceso electoral, el gobierno no escuchó, por ejemplo, la reacción contra la iniciativa de matrimonios igualitarios e hizo oídos sordos a las denuncias de gobernadores que saquearon a sus entidades.

Hoy parece que algo cambió y que no está dispuesto, en la medida de lo posible, a facilitar el camino a la oposición.

Compartir: