El PRI ‘light’; Nuño se suma. ¿Y los ‘duros’ de aquel tricolor?

Previsible el camino que el otrora casi secular partido en el gobierno tomó a partir del 12 de agosto, durante su 22 Asamblea

Compartir:

A veces, los cambios de estrategia son simples etapas de un proceso. Otras son medidas obligadas.

El camino que el otrora casi secular partido en el gobierno tomó a partir del 12 de agosto, durante su 22 Asamblea, era previsible. El único que encajaba, de bien a bien, en los cambios de estatutos era José Antonio Meade.

Con la eliminación del principal candado para acceder a la candidatura presidencial -al menos 10 años de militancia en el partido-, el panorama le venía al dedo.

Lo demás, buena reputación, fama pública, cierto nivel de aceptación de los mexicanos y, principalmente, tener apoyo de los sectores del PRI (obrero, campesino y popular), era pan comido. Al menos esto último lo consiguió el mismo día que renunció a la Secretaría de Hacienda.

Le seguía Aurelio Nuño. Desde antier se subió al carro de Meade, pero ayer lo confirmó el Presidente Enrique Peña Nieto, quien, a la vez, asignó en su lugar a Otto Granados Roldán.

Hasta ahora se extraña en el incipiente proceso electoral, para qué negarlo, el optimismo, la enjundia, la experiencia, de otros nombres. Esto no significa que quienes van enrolando el nuevo rostro priísta “para acercarse a la ciudadanía” no posean todo aquello.

Aquí, simplemente, ya se nota -a menos que en el camino se les apunte en parte esencial de la estrategia- que dos tipos de priístas sostuvieron al partido desde que retomó el poder en el 2012, hasta el final del 2017 y todo el 2018.

Los “duros” y los “light”, en el sentido de operación política. La cátedra del domino de la astucia para armar, contender, avizorar, cuyo “parteaguas”, definitivamente, es Peña Nieto.

Vaya, nombres de cepa, infaltables, como Manlio Fabio Beltrones, tan imprescindible en los últimos dos sexenios, el de Felipe Calderón y el de Peña Nieto. Otros que, en gran medida, han aceptado la voltereta partidaria, y han tenido que sacar hasta cartas de otro color para emparejar cartones (los llamados panistas “rebeldes” del Senado), como Emilio Gamboa.

Todos aquellos que en días pasados han estrechado la mano de Meade en su desfile por todos los rincones priístas, como los 14 ex dirigentes nacionales del partido, a decir: Jorge de la Vega Domínguez, Adolfo Lugo Verduzco, Ignacio Pichardo Pagaza, María de los Ángeles Moreno, Humberto Roque Villanueva, Mariano Palacios, José Antonio González Fernández, Dulce María Sauri, Roberto Madrazo, Beatriz Paredes, Cristina Díaz, Pedro Joaquín Coldwell, César Camacho y Manlio Fabio Beltrones. Salvo los últimos cuatro, la mayoría ya fuera de circulación política.

¿Cuál será, por ejemplo, el rol que jugarán ahora quienes sí se la partieron durante el sexenio, Miguel Osorio uno de ellos?

De Eruviel Ávila ya sabemos. Tras tantos méritos le tocó empujar al PRI en la Ciudad de México. ¿José Narro, uno de los cuatro de Gamboa, que está entre los “light”, pero con sapiencia “dura”?

Las sorpresas se darán cuando el propio Meade -que anoche mismo se reunió con Nuño y Ochoa Reza para afinar la precampaña casi enseguida del primer aporte del ex titular de la SEP, la reunión con Luis Castro, líder del Panal- anuncie el resto de su equipo, para lo cual, en teoría, hay tiempo, aunque la mazorca se irá desgranando poco a poco.

¿Qué obligó al PRI a comenzar a hablar muchos meses antes de lo que finalmente aprobó en su asamblea?

La actitud, el fallo, la deslealtad, la traición, al partido y a la sociedad, de aquellos que estaban en el corredor “light”, pero siendo forjados con los “duros”.

Y aquí los nombres sobran y se entrelazan. Desde Javier hasta César Duarte; Rodrigo Medina, Fausto Vallejo.

Ahora, el PRI presentará su rostro más amable, más conciliador, con los intereses de la ciudadanía. Vaya, forzosamente debe haber una metamorfosis entre lo “light” y lo “duro”. La primera no puede prescindir de la segunda porque no tendría materia histórica priísta, pero la ruta, la conciliación no con la ciudadanía, la primera con el propio priísmo, la tiene, desde hace rato, el “parteaguas”.

 

[email protected]

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...